miércoles, 28 de agosto de 2013

Si no la tengo aquí en quince minutos.

cuando se recoje el pelo
hasta dejar desnuda su nuca
le crecen cerezas en la boca

Es mágica, lo juro...
aunque ya nadie crea en la magia.

le he prometido que si me besa
voy a tener veintinueve años
todos los días de mi vida.
Que si su sostén negro hace click,
mi corazón, ya suyo, hará crack
como un vaso cuando estalla contra el suelo.

Si me mira con esos ojos de gata mimada,
le voy a poner su nombre a mi sombra
para no tener que echarla de menos nunca.

Y es que estoy enamorado de su escote
de las nubes del cielo de su boca,
del triangulo equilatero de su pubis,
del desnudo geográfico de su espalda.

Si permite que mi indice dibuje
corazones  encarcelandole el ombligo,
le cedo el lado izquierdo de la cama,
le regalo los anocheceres de mi pecho,
le arranco los calzones con los dientes
y le escribo un poema con la lengua.

Si me deja buscar los duendes perversos
que le habitan cuando duerme en las axilas
o me indica el lugar donde sus vellos
se comienzan a erizar si la acaricio,
le propongo una guerra de almohadas,
una lucha cuerpo a cuerpo,
mano a mano,
le regalo mi piel si le apetece
tatuarme su frase preferida
o la invito a dormir aqui en mi hombro
y me trago todo el aire que le sobra.

Si no la tengo aquí en quince minutos
haciendo geometría con mis lunares,
nadie podrá evitar esta locura,
este suicidio colectivo neuronal
de pensarla al otro lado de mi vida.



pd: creo que todas las cosas bonitas de este blog son para Victoria :)
y es lo mas cercano a un -que hasta la muerte los separe- :)

lunes, 26 de agosto de 2013

Y Aquí estoy

Si vas a volver tarde deberías
traer al menos tu mejor sonrisa,
esa que pones después del orgasmo,
o la que usaste para enamorarme,
cuando  dejé pasar tus chocolates,
tu crema protectora, tu champú,
los condones de sabores
y tu culo,
por delante de mi sed y de mi hambre,
en la cola de aquel centro comercial
cuyo nombre me recuerda que aún existes.

Deberías tal vez de volver tarde
dejarte el pelo suelto y en el cuello,
ignorar cualquier perfume que me prive
de poder oler tu piel como es debido.
No traer en tu dedo algún anillo
que delate que tu amor llego a otro puerto,
ni tampoco prendas caras tu ya sabes,
que se arranca antes la ropa que el suspiro.

Y quizás solo quizás también debieras,
no venir con palabras diferentes,
que tu acento no parezca que te fuiste,
que tu lengua no me hable con los ojos,
que no sepan a promesas los "me quedo",
ni a distancia los "me voy a despejar".
Que tu voz sea la misma que otras veces
me robó toda la mía y el aliento.

Deberías olvidarte los disculpas,
los no sé, los tal vez, los por si acaso,
los que tal está tu vida y la familia,
arrojar en el pasillo los te quiero
Y los sueños,
en lugar de hablar de ellos como idiotas,
los dormimos abrazados como estúpidos
y cada vez que despertemos los cumplimos,
tú en mi boca y yo en tu vulva por ejemplo.

Y arrancarnos las promesas a mordiscos,
que nos duela las mentira a largo plazo
en la piel, en el alma y en los besos.


Pero sobre todo lo que realmente deberías
si es que piensas volver aunque sea tarde,
es tener la certeza de que aquí
aún te espero, o te extraño, o te busco,
o te guardo tu lado de la cama,
el hombro de las lágrimas
y la sonrisa.

Y que el tarde,
no se ha hecho un nunca de repente.

domingo, 25 de agosto de 2013

Lo único que extraño del verano

Lo único que extraño del verano,
es que lleve un bikini blanco,
y se agache de vez en cuando,
que media playa suspire por su culo,
la otra media critique sus caderas.

Siempre he pensado que el peor enemigo de una mujer,
es otra mujer.
Ella lo sabe.

Anoche a las dos de la madrugada
yo ya llevaba seis mentiras,
a veces alterar mi soledad
no es tan sencillo.

Lo peor del conmigo es el sin ti.
Lo mejor del sin mí era el contigo.

Había una chica muy linda,
de esas que tienes que mirarla tres veces
para creer en ella
y no culpar al alcohol
de crear bellezas que no existen.
Me la encontré en mis ojos en mitad de la barra
bebía Vodka y olía a chocolate,
no tenía el pelo largo pero la falda corta y la sonrisa amplia,
me la hubiera follado en el primer rincón
abandonado de la ciudad,
decorado con su boca las flores del parque,
agrietado con su manos lo más oscuro de mi pecho.
Pero no llevaba tacones.

Una mujer sin tacones
es como un hombre sin tula,
te puede gustar mucho
pero a la hora del desnudo
le falta un trozo.

Con el pelo suelto la chica del bikini blanco
parece un anuncio de viajes al Caribe,
un póster del último camionero romántico,
una isla donde el naufragio
más que catástrofe es una suerte.

Decía la camarera del bar
donde hipoteco todo mi equilibrio
que si la incertidumbre no arde,
el amor se apaga.
Que hay que saber llegar lo suficientemente tarde
para que te echen de menos
pero no tanto como para que te manden a la mierda.
Incluso al orgasmo dijo.
Y sonrió.

Yo hace exactamente ochocientos cincuenta y tres días
que no llego tarde a ningún sitio.
Y no porque el desamor me haya hecho un hombre puntual
si no porque ya nadie me espera.
Y es triste.

Como triste es que ella ahora
no necesite una mano en su espalda
para extender la crema protectora,
o que le lama las manos para que la sal del mar
cicatrice los besos que nunca me dieron en la infancia
y que tanto me duelen todavía.

Cinco de la mañana,
llevo tantas mentiras
que ni siquiera recuerdo bien quien soy.
Comentan que los borrachos siempre dicen la verdad,
yo opino que la verdad no es más que una mentira mal contada.

Supe al perderte,
que había ganado lo peor de mi mismo,
por eso dije te amo en lugar de te quiero
antes de que cruzaras el umbral de la puerta.
Te amo,
Aunque en realidad lo que quería decir era:
- Por favor no te vayas nunca o mi vida será una mierda-
Solo dije te amo.
Y no fue suficiente.

Lo mejor es cuando salta las olas
y sus tetas se burlan del vértigo.
Tiene los pies mas bonitos del pacifico,
no más de un treinta y seis
y las uñas pintadas de un azul claro.
Uno no sabe con exactitud
si tiene el cielo bajo los pies
o por encima de la cabeza.
De hecho uno no sabe en realidad si hay cielo
hasta que no la mira.

Andar despacio, abrir la puerta,
recordarte,
cerrar la vida.
Atravesar el silencio que has dejado en cada habitación,
vestir la terraza con tus vestidos de colores,
que nadie sepa que te has ido para siempre,
que el aire haga de tu olor algo perverso.
Aún sabe a ti las costuras de tus calzones,
aún siento igual si te pienso entre mi brazos,
aún me odio más sin odiarte todavía.

Se tumba en la toalla sutilmente,
tiene el cabello negro, piel oscura,
los ojos más bien verdes aunque a veces,
te mira en azul y te despista.
Debajo del ombligo hay un lunar
que bien podía ser centro del mundo,
debajo del lunar hay otra playa
que sabe de humedad más que las barcas.

La cama me pregunta por tu peso,
hay quien le llama insomnio a las ausencias
yo no digo tu nombre desde entonces.
Tu nombre nunca acepta una mentira
se incrusta en el cielo de la boca
y duele mas gritarlo que ignorarlo.

Se recoge el cabello, luego observa
al sol despedirse de la orilla,
se pone su vestido, el de los martes
(Ese de flores rosas y amarillas)
Y marcha arena arriba sin mirar
lo triste de la playa con su ausencia.

Igual que está la casa, igual que yo,
desde que cerro la puerta en un te amo
y me rompió el verano para siempre mientras,
lo mas jodido de todo... es que aun estemos en invierno.