lunes, 28 de mayo de 2012
29/05/2012
Apareces en forma de mensaje,
recordándome que soplar velas
es un año más sin ti.
Y si es cierto que me siento mas viejo,
es porque me pesa más tu ausencia
que los años.
No se en que lugar habrás colocado las promesas incumplidas,
si aún te duele mi nombre en la boca de cualquiera,
si algún veintinueve te tiemblan deudas en la boca
que ya nadie podrá saldarlas con un beso.
Ni siquiera sé,
si todavía existes tal y como eras,
o es tan solo mi recuerdo quién te hace.
Por aquí todo sigue como lo dejaste,
la playa en clave de fa,
canciones que no dejan de nombrarte,
versos con dos cubitos de hielo,
nostalgias con tres cucharas de azúcar,
marihuana que se consume por falta de aire.
Caricias sin brújula mendigando piel en los portales,
besos de faroles fundidos abandonados a su mala suerte,
la de no hallarnos en el momento justo,
a la hora apropiada,
haciendo algo indecente con las nubes del otoño.
Aunque yo si he cambiado claro.
Ya el silencio no me parece un guepardo,
ni tu boca una trinchera,
no bebo para olvidarte
sino para celebrar que ya te olvido.
Y no busco en las ojos de cualquiera,
la autoestima que los tuyos se llevaron.
Ni siquiera esta soledad me huele ya a fracaso,
ni eres la actriz principal de mis sueños mas dulces,
no he vuelto a hacer malabares con tus apellidos y los míos
imaginado que una rubiesita con tus ojos y mis manos
hacía crecer nuestro árbol genealógico.
Pero a pesar de todo imagino que ya sabes,
que tampoco este, sera
un cumpleaños feliz.
sábado, 12 de mayo de 2012
En frente de mi sonrisa
Quizás no nos quepa todo el amor en un beso
y tengas que quedarte a dormir.
Quizás deberíamos acariciarnos
hasta que se nos duerman las manos
y parezcan otros dedos ajenos a los nuestros
aquellos que nos desnudan.
Puede que también deba besar detrás de tus rodillas,
ponerle un nombre al lunar que reina
tu pómulo derecho.
Robarte el aire de un suspiro como si fuera brisa,
la saliva del cielo de tu boca como si fuera whisky,
el sabor dulce de tus pezones como si fuera mío.
Tal vez confunda hambre y fetichismo,
debajo de tus tacones negros,
y como si formaras parte de un pentágrama imposible
toque a ritmo de lengua acordes inolvidables
desde los dedos de tus pies hasta tu vientre.
Serás canción y a la vez protagonista
de esta melodía que acompaña a los gemidos.
Quizás no nos quepa todo este frío en un abrazo
y busquemos más calor debajo de la ropa.
Probablemente debamos arder
ahora que entre los dos
sumamos un infierno.
Y hacer el amor pero follando,
follar hasta que nos salga el amor
por las comisuras de los labios
y tengamos que lamernos la boca,
el uno al otro,
para conocer el verdadero sabor de la felicidad.
Entrar en ti como entra el sol enamorado por la persiana
a dibujar galaxias sobre tu espalda desnuda.
Saborear las estrellas eternas de tus pechos,
atar tus manos suaves a mis bruscos sueños,
lamer tu vulva hasta buscar mi asfixia.
Serás tan puta, tan puta,
que solo podré pagarte con mi vida.
Y quizás amor no nos quepa ni la muerte
en este modo tan nuestro de existirnos.