lunes, 17 de diciembre de 2012

Dijiste tu nombre.


Yo nunca quise saber tu nombre
por si algún día te llamaba y no venías.

Luego lo dijiste
Como quien cose un botón,
como si en tu nombre no cupiera todo lo que eres.
Y yo que ya había perdido un verso
en el bolsillo de tu abrigo,
te regalé mi asombro.

Hablabas de las pecas de aquel pelirrojo,
que un mes te mató de amor
y al siguiente de miedo,
de los rojos aquel año en la U
en el que fuiste puta en valpo,
o de aquel profesor de literatura
que te mostró que "Lolita"
podía ser una historia verídica.

Tenían calambres en los brazos
los camareros de los bares donde bebíamos,
desde los jardines de la calle del capricho
le veíamos los calzones a la luna.
Y no, no eran blancos.
Y besarse no era el preludio de otro beso,
era el principio de un orgasmo.

Dijiste tu nombre como quien pide unas cabritas de las grandes,
antes de una película de tiros.
Como si en tu nombre
no se apretaran las letras unas con otras
para darle el significado a todo mi deseo.

Sonreíamos ante la dificultad de ponernos el pijama
si nos mirábamos a los ojos,
fingíamos la tristeza
porque en aquellos tiempos
ser feliz no estaba de moda.
Sonreír era similar
a poner una bomba en un colegio.
Nos buscábamos a oscuras en las mentiras
de aquellos niños que fuimos,
cuando el amor no era más
que pintar corazones con tiza.

Dijiste tu nombre como quien pide un refresco.
Como si en tu nombre no se atara mi vida
cada vez que te nombraba.

Luego ocurrió que el era rubio
y tenía aquel auto
y esos pómulos.
- Y en sus ojos. -Decías- el mar
está al alcance de los míos.

Y ocurrió que se llamaba Daniel,
que tocaba la guitarra
y soñaba en blanco y negro,
(como tus películas favoritas)
que tenia un jardín
y no se cuanto centímetros más que yo,
de amor erecto.

Y ocurrió que yo era yo
y eso era poco,
que la humedad de mi dormitorio
parecían graffitis del diablo
y que mis brazos no eran suficientemente largos
para rodear tu futuro.

- No es que me sobre espacio
es que me faltas tú-
Tras el teléfono tu respiración
dibujó la soledad de un hombre.

- No digas nada si vas a mentirme- te dije.
Y callaste.

Como deberías haber callado aquella tarde
en la que dijiste tu nombre

Como quien cose un botón.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Teclas frías.


La poesía de amor MATA. La poesía de amor
MIENTE y ASESINA. El amor no existe,
el amor sigue siendo un neologismo
con barba de tres días, una rata peluda

que ríe,esconde y se come los víveres,
un polizonte que causa el naufragio
y roba los chalecos salvavidas

mientras tú llorabas, te recuerdo
saliendo del súper con tus bolsas llenas
de daño, saltaste de nuevo la valla de lágrimas

y ni siquiera un cactus, ni siquiera
un grifo porque tu amor era el novio amor,
el maldito amor que se inventan los poetas

para no mancharse, para
evitarse las rúas del querer verdadero y dejarte a cambio
unos versos, un “te amo” de tres alfileres,

los farsantes como yo, los
que escriben de amor como yo,

deberían fusilarlos a todos antes de que el gallo cante,
entre parterres de rosas con los brazos en jarras,
la luna frotándose el clítoris a cada disparo,
muerte a los que sólo quieren dentro del verso,
las manos atadas, sus ojos blancos, muerte a
sus yemas y teclas frías, que aman a nadie.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Ritmos???

Le llevaría rosas,
de flamantes matices coloradas,
pero de nada flores carminosas
porque sólo acepta las robadas.

Le llevaría perlas,
de las más refulgentes y apreciadas,
pero de nada piedras madreperlas
porque nunca desea cosas caras.

Le llevaría versos
como éstos, con las sílabas contadas,
pero en vano enteros universos,
porque escucho voces ya quebradas:
“¿Siete más once? ¿Once más siete?
¿Acaso soy Iratxisílabo,
heptaburrido, endecapléjico?
¿Acaso piensas que a mí
se me puede colocar en cajas
con acento en la sexta?
¿No te das cuenta de que tengo mi propio ritmo,
que
.............lo
....................mismo
................................me
.......................................pongo
..................................................atrevido
................................................y
....................................jugueton
..................................y
.........................campo
............quemado
.......que
de pronto largo y transiberiano y un día sin ver lo sencillo de tus ojos,
y
más
tarde
corto
y
pequeño
y
patrio
y
porque
me
da
la
gana?

¿No te das cuenta
....................de
.....................que
.........................a
.....................veces
..................me crezco
...............porque la otra
............me mira sin nubes,
.........como si fuera siempre
....avejorro que no quiere usar
.......las alas, pero otras veces
...........me adelgazo porque
............. la otra no quiere
.................ni puede ni
.....................me da
.........................o,
fiel al calendario,
ejerce su diaria soledad y su sí misma?
¿No te das cuenta
de que a las cinco soy hélice y a las seis pedernal
y a las nueve puedo volverme
página de periódico
..............................o
..........................puedo
........................volverme
....................una estrella de
...seis puntas cuando me acaloro y me
.......exalto como el descuartizador
.........que se volvió golondrina en
...........los libros de mitología de
........la universidad de Chile, donde
.....supe que los dados saltan siempre
.hacia cualquier parte, los dados no leen
....................las leyes y es
........................absurdo
..........................rimar
.............................o
........................forzar
..................al poeta
.......a ordenar sus querencias
en cajas de perfección y cartabones,
porque
..........la vida es hermosa y equivocada
....................la vida es hermosa y equivocada
.................................la vida es hermosa y equivocada?

No quiero que me trates
con un ritmo de otras veces,
un ritmo que existe,
que inventó un poeta diferente,
¡un ritmo que ya has gastado con otros!
Te quiero libre en el decir
y en el saber libre
y libre como
el aire
y el viento
y el
verso libre”.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Reunión de intelectuales


Caso 1:

- ¿Has leído a Calpurnia Astrovisi?
- Puessss, mmmno - así, con una pizca de pudor por no saber siquiera quién es Calpurnia ¿qué?
- ¡¿NO?! Pero hombre, si es IMPRESCINDIBLE - con cara de haber metido la nariz en una olla de huevos podridos.

Y tú te sientes una subespecie sin cultura ni pasado ni presente ni futuro y te preguntas donde mierda vas a encontrar algo de la dichosa Carlota Astrofichi antes de la próxima reunión de intelectuales.


Caso 2:

- ¿Has leído a Calpurnia Astrovisi?
- Puessss, mmmno - así, con una pizca de pudor por no saber siquiera quién es Calpurnia ¿qué?
- Ah, Waaaa, es genial. Mira, acaban de editar sus obras completas y me ha dejado prendidisimo. la próxima vez te lo traigo, es un libro estupendo y además creo que te va a gustar. Eso si, a veces se hace un poco largo, pero merece la pena. No es una lectura sencilla pero sorprende que una mujer del XVIII tuviera una visión tan moderna de las cosas. Me recuerda un poco a Ludovico Trapiesi, pero menos metafísico...

Y tú te vas a casa con ganas de que llegue la próxima reunión de intelectuales.

El protagonista del Caso 1 se cree dios. El del Caso 2, no.

El protagonista del Caso 1 utiliza su "cultura" para subirse a un podio y hacer ver a los demás que están, al menos, un escalón más abajo. El del Caso 2 descubre, comparte y se entusiasma comentando esos descubrimientos con otros.

El protagonista del Caso 1 NO soy yo, pero conozco a muchas personas así  el del Caso 2, tampoco, pero necesito encontrar personas así.

la próxima reunión de intelectuales sera en la casa de la
Paula San martín, como siempre. Sera este viernes y veremos que nuevos personajes encontraremos.

Escalones :)

Tanto 
te quiero,
que me tir
............ar
............ía 
............contigo por las
..............................es
..............................ca
..............................leras y te be
.............................................sa
.............................................
..............................................a uno a uno
...........................................................en
...........................................................to
...........................................................dos los escalones.
................................................................................pa
................................................................................ra
................................................................................victoria :)



sábado, 24 de noviembre de 2012

Creo que no podría estar con una mujer que no fume.


Suelta una nube de humo
(Creo que no podría estar con una mujer que no fume)
Parece que se ha tragado Londres,
Glasgow, o la misma Minsk
y las vomita sobre el aire
y el aire, me enamora.

Porque el aire, el que me importa,
solo entiende de ciudades
si es su garganta quien las crea,
si es su falda la que se levanta.

Dicen que en Dirgni,
el lugar con más niebla del mundo,
es tan importante la belleza,
como aquí el intelecto.
Que allí además de esas tetas
tendrías que saber hacer una ecuación perfecta,
sobre lo que te quiero
y lo que te querría,
si te dejaras querer
como quisiera.

Fumar se parece muy poco a la muerte cuando lo haces tú.

Mañana llueve o eso dicen,
pienso en Gabriela Zambrano,
tengo la costumbre de asociar
su rostro a cualquier tipo de humedad.

Le dije - Tengo que alejarme-
Y ella, que lo más cerca que me tuvo no fue dentro,
me dejó marchar.

Uno sabe cuanto te necesita una mujer,
cuando en lugar de echar de menos lo que fuiste con ella,
ella echa de más aquello que fue contigo.

Y ella fue nada.
Y yo hambre.

Y tú humo.
Ciudades una tras otra desde tu boca,
al mundo.
Ahí parada esperando el desamor de tu vida,
con la misma seguridad con la que se espera un taxi.
Besando filtros desnudos de carmín,
alimentando el morbo con tus pisadas
de estas calles fetichistas desde que vieron
que caminar si lo haces tú
es danzar con las cunetas.

Cómo decirte sin que suene a súplica
Que soy un poco menos hombre desde que no me miras,
bastante más estúpido desde que no me tocas.

Que floto en las ciudades que salen de tu garganta
para no sentirme extranjero de nuestro propio mundo.

Cómo decirte sin que suene a masoquismo
que deseo que te claves en mí
como un calendario en la pared
y me duela,
como duele el silencio en los orgasmos
cada día que no pases por mi boca.

Decirte que he vuelto a fumar
y que conmigo el tabaco se parece tanto a morirse,
como tu ausencia.

Decirte sin joderme el orgullo
que cada vez que te quiero y no estás
te odio y me encuentro conmigo.

Y estar conmigo ya sabes,
se parece demasiado a estar sin ti.

Y fumo.

Dirgni, un lugar donde para amarte,
tendría primero que desnudar al viento
y tú no te quejarías de lo mal que miro a los ojos
después de un beso.

Un lugar donde buscarnos a tientas,
hablarnos a roces,
mientras las calles nos tragan
y cada metro de distancia
sea nostalgia entre nosotros.

Un lugar que ahora, después de tu última calada
has inventado desde tu garganta al mundo
y que se esfuma,
poco a poco,
como mi vida.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El hombre que se abrasaba a los postes, cap 10


- Era tan bonita, que se hizo lesbiana de sí misma. Incluso la vi masturbarse frente al espejo, excitarse con el color de su piel, con cada pliegue de su carne, en posturas tan imposibles, que cualquier jurado estricto de gimnasia artística, no hubiera tenido más remedio, que levantar el cartel con el numero diez.

"Cara de perro" estaba más enamorado de la ausencia de Pamela, de lo que lo había estado de su presencia en aquellos tres años.

- No era una mujer cualquiera, era cualquier mujer que le hubiera apetecido ser. Dijo con la vista perdida en el fondo del vaso de whisky.

-  ¿Como era ella? Preguntó sin levantar la mirada.

-  ¿Quién?  Dije interrogante.

-  ¿esa mujer, la que de tanto hablas? Volvió a insistir. Esta vez mirándome al centro de los ojos.

Suspiré profundamente. Siempre me dolía escuchar nombrarla en boca de otro. Me encendí un cigarro, apuré una calada profunda lanzando el humo como si fuera nostalgia.

- Ella era el todo, que le falta a esta mitad. Dije.

"Cara de perro" se quedó observándome, como quién intenta hacer una ecuación imposible.

-  ¿Tú sabes que yo no llegué ni a la media, no?

Asentí con la cabeza.

- Entonces a mí no me vengas con frases de esas para mujeres que se dejan sorprender. A mí háblame claro. Ingirió media copa de un trago y se marcho a mear.

Una noche, en la que "cara de perro" había solucionado sus diferencias a puñetazos con dos ingleses, mientras el resto del bar observaba los golpes sin intriga pues ya sabían de donde saldría toda la sangre, "el viejo Julio" me dijo en voz baja.

- Este tipo se jacta al decir - Gracias a Pamela, soy lo que soy-  ignorando que nosotros lo que vemos es un monstruo y consigue que aún sin conocerla, todos odiemos a esa maldita mexicana.

Mariela me hizo un gesto con el rostro para que mirara a la puerta, me giré sin mucha curiosidad y allí estaba ella. María. No estaba lloviendo esta vez, de hecho hacía veinte días exactamente que no caía una puta gota en esta maldita ciudad. Llevaba su pelo negro recogido, lo que le daba a la cara un tono más agresivo. Como si hubieran soltado una pantera en medio del bar. Tenía unas mallas negras tan pegadas a la piel, que en el triángulo equilátero que le hacía la vulva se podía leer el verbo follar en doce idiomas diferentes. Unos tacones de unos trece centímetros por encima del infierno, una blusa negra y una sonrisa de saber cuanto morbo despertaba su presencia.

- ¿ Quién mierda es?  Preguntó "cara de perro" una vez regresó del baño.

Sin dejar de recorrer sus pasos con los ojos pegados a su silueta solamente puede soltar - Un sueño y esta vez espero que nada me despierte-.


martes, 20 de noviembre de 2012

Irene. (El hombre que se abrasaba a los postes. cap 9)


No había mucha gente aquella noche en el Bar, al fondo jugaban a las cartas un grupo de hombres y un par de mesas más a la izquierda unos cuantos trabajadores hacian horas extras con la ginebra. Sus diálogos se centraban en fútbol o autos. Yo no sabía nada de ninguna de las dos materias y es realmente complicado pertenecer a este genero, cuando no eres capaz de saber que delantero va a fichar el Colo o que motor tendrá el nuevo formula uno, que conducirá Fernando alonso la próxima temporada.
En la barra Irene ponía más glamour del que podía soportar la lampara de la sala. Había mas luz en sus ojos, que en las nueve bombillas que luchaban contra la oscuridad del lugar.
Irene era puta y rumana por ese orden, llevaba tres años en Chile y hablaba el castellano con tan asombrosa nitidez, que por momentos parecía que habia nacido en Ñuñoa.

- Los hombres quieren follar de eso no cabe duda, sin embargo le dan todavía mas importancia a ser escuchados. Por eso vienen tantos casados por aquí  en casa tienen sexo, es como una parte del matrimonio a la que la mujer se somete, como una ley invisible, que pacta a la hora de los anillos. Pero oír a un hombre va mas allá de la apetencia, eso o surge o no surge. Es mas fácil fingir un orgasmo que una conversación. Las putas estamos preparadas para ambas técnicas. Al menos las putas buenas. Decía con una sonrisa tan cálida que derretía los cubitos de hielo de las copas.

-  ¿Ah de Rumania? ¿Seras de bucarest no? -Aquí el hombre necesita ser el inteligente. - Si de Bucarest les digo. Se sienten felices, por haber asociado la única ciudad que conocen de mi país con la mía. Yo soy de Timisoara pero eso importa una mierda. Incluso me importa una mierda a mí.
 Así que los contento. Son fáciles. Ataca.

Irene me gusta, es muy inteligente, sobria y muy directa, hablar con ella es robarle minutos a la muerte. Tiene los ojos verdes y profundos, por momentos parecen abismos donde de caer puedes quedarte eternamente flotando en ellos.
Rubia, pálida como el culo de la luna, con dos buenas tetas de esas que consiguen creer en el diablo antes que en dios y unas piernas infinitas, siempre decoradas por tacones afilados que hacen opera cuando viene y heavy metal cuando se marcha.

- A mi madre le dije en su día que trabajaba en un banco. Me confesó a la vez que pintaba de rojo carmín el filtro de su cigarro.

- ¿Y se puso contenta? Le pregunté.

- Disimuló bien. Contestó. Ella cree mas en la genética que en su propia hija.

Irene me contó una vez, que cuando tenía dicecinueve años había asesinado a un hombre.

- Violó a mi hermana de nueve años, no solo la desgarró por dentro, también de forzarla le rompió un brazo. Lo esperé una noche en su portal y le corté el cuello. Así de simple. Nadie vino a buscarme, aunque todos sabían que había sido yo, mi barrio es pequeño. Ha sido la única vez en mi vida que en los ojos de la gente he sido heroína antes de víctima. Lo narró emocionada, con los ojos húmedos.

- A veces el hijo de puta me sale en sueños, dice que en el infierno a los asesinos se los follan por el culo. Debe ser que allí aun no llegó la noticia de que soy puta. Soltó con ironía.

- ¿Crees en el diablo? Le pregunté.

- Solo en plural. Contestó acabándose la copa.

No se hasta que punto podía ser verdad lo que contaba Irene, lo cierto es que yo solo creía en la gente que no tenía razones para engañarme, ni físicas, ni económicas, ni de ego e Irene era una de las pocas con las que me había encontrado en mi vida.

- ¿Y da placer? Pregunté.

- ¿ El qué?

- ¿Matar? Le sugerí.

Sonrió ante mi curiosidad,  me daba cierta tristeza ver su bonita boca, siempre acababa por imaginarla tragando con mas asco que vergüenza el desahogo de cientos hombres.

- No lo sé, lo que si da es miedo. Dijo. - Que sea mas fácil destruir que crear es para observar el mundo con cierto recelo. Confesó.
 - No me arrepiento- continuó- y volvería a hacerlo si es lo que te preguntas.

Ahora estaba allí sentada, a mi lado, con un cadáver a la espalda, comiendo tortilla y bebiendo cola light, a tan solo 20 lucas de follar conmigo, quizás a 30 de dormir en mi cama, despertando una guerra sin tregua entre lo hiponcondriaco y el morbo. Que siempre ganaba el miedo.

En la calle había dejado de llover, los charcos con menos escrúpulos de aquella avenida triste me devolvían mi imagen, anduve camino a casa abrazando postes, lamiendo mis propias cicatrices internas y exponiendo a la luz de la luna las heridas externas, las de esas mujeres que una vez decidieron que yo no valía otro beso.

La luz de la habitacíon de Cristal estaba encendida, me quedé allí, en mitad de la calle observando el baile lento de sus cortinas rosas y suspiré, en otro absurdo intento de ser parte del aire. Como el polvo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Miércoles


Que es miércoles si, lo sé. Pero podría llamarse de cualquier otro modo, porque un día sin ti, es un día cualquiera, ni nombre merece. Incluso creo que debería haber una fosa común para los días que no te encuentro, apilarlos allí al azar. Ni orden alfabético, ni afectivo, ni orden cronológico siquiera, los viernes con los martes, los jueves con los sábados, Los lunes... (Bueno los lunes es otra historia) Todos juntos, que se maten unos con otros.

Que el calendario sin ti sea una esquela interminable.

- Hola, venía por el trabajo ese de...
Siempre pongo tu nombre en mi currículum,
porque lo mejor que hice, lo hice contigo.
Incluso cuando me deshice como azúcar en el café,
lo hice bien.
Pero ni por esas.
Ni traductor de silencios,
ni récord en asfixia,
ni aquello de hacer de la lengua un punzón
y del amor un collage de sonrisas sin dueño.

Hay más amor en la cola del AFC que en mi memoria.

Miércoles, el Miércoles te queda grande, estás tan horrible como un invierno sin lluvia.
Te estoy echando el humo a la cara, a ver si te ausentas, te cambias de asiento, de mes, de año. Me duele la boca de mirarte sin los ojos, de pensarte en un abril, de perderte en un bolsillo.

Le sentabas tan bien a ese vestido, que en cualquier otra piel era una burla. Era otro antes, de antes del odio, cuando el color de mis sueños, era el color de tus calzones. Y si no llevabas, mis humedades corrían por las aceras buscando el mar.

Porque yo antes de hombre y de ti, fui una orilla. No como ahora que veo el mar y reniego. Y sospecho que has orgasmado dentro y cada ola es una lágrima que pierdo al no llorarte como debo, así con epitafio y rosas blancas.

Porque no tenerte es como si te hubieras muerto, por más que te de por respirar por llevarme la contraria. Como siempre.

Miércoles, en mitad de la nada, ni siquiera los más enamorados tienen una cita un día como este. Existes por si acaso, como existe la papiroflexia o los juegos de mímica. Vamos a joder al prójimo, me pongo en medio y estorbo. Eso es. Mañana ni siquiera me acordaré de ti. Pasado serás una metáfora insulsa sobre el fracaso. Y ayer, bueno ayer eras futuro, gris, como el cielo de Dublín o el verso libre de un poeta calvo y con acné.

Y de todas las mujeres que había en el universo, te señalé a ti, porque tenías los ojos más bonitos del mundo y porque tenías el mundo más bonito en tus ojos. Y bailamos, bueno yo solo seguía tus pies, sin pisarte, al ritmo de tus pestañas, como se movían las barcas ancladas en mi pecho, aquellas mañanas que cogía conchitas con los dientes, para verte sonreír tras la sombrilla, así más o menos, mirándote el escote y pensando, que si dios no existía de verdad de quien mierda era obra este milagro.

Te encierro en un círculo rojo jodido miércoles, como hacen las viudas con los aniversarios, eres un día de dentistas, de canciones fomes en la cola del súper, de fumar mucho, de fumar tanto, de vivir poco, de sentir nada, de putas con regla y princesas sin corona. De entierros y malabares, de propinas en monedas de a 100 y de mentiras eternas.

Y luego nos besamos a la salida de aquel bar, contamos estrellas en un charco, jugamos a las prendas con los arboles, le pusimos nombre a un perro abandonado, discutimos sobre el plural y algunos verbos, tuvimos cuatro hijos con tus ojos sin movernos del banco de aquel parque. Y bailamos otra vez bajo una nube mientras el futuro nos miraba de reojo, con los dedos manchados de orgasmos y la ropa en el suelo. Un día precioso aquel sin duda, miércoles si pero no un miércoles cualquiera.

viernes, 12 de octubre de 2012

Veinte años.


El truco de su sonrisa, no era que abría mucho la boca, si no que cerraba muy poco los ojos y entonces sonreía con todo el cuerpo.
Por eso la felicidad se parecía tanto a observarla.

Cuando estaba triste, (porque ella también tenia sus tristezas) pensaba en su madre. O pensaba en su madre y se ponía triste. Nunca lo supe.
Arqueaba suavemente las cejas y un rojo adquirido de algún amanecer con resaca se le hospedaba en los pómulos, luego el mar le regalaba una lágrima por ojo y una lluvia fina emigraba de las nubes con el fin de estar lo más cerca posible de su boca.

Y cuando una mujer que llora se pone tan bonita, es cuando ya no sabes si hacerle cosquillas o promesas.

Tenía veinte años y odiaba la primavera, dibujaba otoños con la lengua dormida y justo debajo del ombligo le duraba el verano un año bisiesto.

Tenía veinte años y decía que hacer el amor, se parecía demasiado a follar cuando era conmigo.

No se fue, ni me fui, entre nosotros la máxima despedida siempre fue un hasta luego, pero una vez el luego se hizo nunca, el nunca se hizo eterno.

Ayer la vi, vestía de negro como siempre, empujaba un carrito donde la mitad de sus genes, dormían el sueño de la tarde.

- Le puse tu nombre para nombrarte sin que me duela. Dijo.

Ya no había tanta magia en su sonrisa, ni veinte años, ni yo tuve ganas de llegar tarde y cansado del trabajo a cenarme las rutinas de la vida.

lunes, 1 de octubre de 2012

los lunares de tu vestido


Está todo mi barrio cubierto de los lunares que se le cayeron a tu vestido, parece un macabro carnaval con los papelitos de tu ausencia y a nadie le ha dado por ponerse tu sonrisa en su disfraz de persona común.

Porque después de ti lo cierto es que todo es común y rutinario, como un domingo de invierno o un verano sin risas.

Ha sido verte en tacones y perderle de golpe el miedo a las alturas. Tener ganas de treparte como si fueras árbol, de subirme por tu escote como si fuera gato, de lanzarme de tu frente a tus tobillos, como si fuera tuyo.

Siempre el mar, aunque esta vez casi se me olvida, que lo teníamos en frente. Estaba tu boca allí, dibujando besos imaginarios en el aire, creo que la única ola que divisé me la trajo tu lengua, de lo único que me arrepiento todavía, es de no haberme ahogado en el momento que nadar, era lo más parecido a no besarte.

Y es que al final será verdad eso que dicen que el amor y el odio están a un paso de distancia.
Tú lo das para alejarte y yo me odio, yo lo doy para acercarme y más te amo.

Todas las calles que pisaste llenas de los lunares de tu vestido, quizás debería recogerlos y hacerme una piel distinta a esta, para acariciarme cuando más te necesite.

Ahora por ejemplo.
Siempre por si acaso.

El mar allí claro, al alcance de nuestros dedos, aunque ante ti, solo parecía una postal, un verso de alguna canción a favor de la cordura, un charco pintado por un niño de seis años.

Ante ti el mar no es más que agua, que se agita como yo para tocarte.

Quizás espere tu regreso allí observándolo, apoyado en el mármol del paseo marítimo. O tal vez recogiendo con la lengua cada lunar de tu vestido que decora, estas calles que hoy parecen más hermosas, que se aprietan al recordar que tu cintura ha pervertido las calles de mi infancia.

Quizás te espere en un hotel cualquiera, donde firmemos con nombres distintos para no sentirnos tan sucios después del sexo.
O en algún bar donde la sed, dependa más de tu labios
que del borde de las copas.

Quizás te espere en los sueños que tienen otros, en la humedad de una sábana bordada por tu madre, en la parte de atrás de un taxi sin destino, en el verso de un poema al que le pondré tu nombre,
o en la puerta de tu casa con las llaves de la mía.

En cualquier sitio, a cualquier hora, puedo esperarte.

Solo deseo que me encuentres.

viernes, 24 de agosto de 2012

Nunca fuimos el amor de nadie.


Cadáveres por el suelo,de todos los hombres y mujeres que no nos supieron amar, o que nos dejaron, esperando al borde de la incertidumbre, con un beso de postal y una flor marchita.

Hoy haremos una fiesta tu y yo, nos violaremos al amor hasta que le duela.

¿Has oido gritar al amor alguna vez?
Seguro que no, es un gemido sordo, como de casada haciendo el misionero y la lista de la compra al mismo tiempo. Luego un cigarro, un cariño y a roncar.

Tu y yo le vamos a meter los dedos al amor, sin curas, papeles ni iglesias, sin firmas, ni muebles bonitos, también sin abogados y sin ropa claro.

Nos dejaremos la piel no vaya a ser
que de tanto no querernos nos de hambre.

Y brindaré con tu saliva en el cielo de mi boca, con el humo de tu cigarro me haré una muerte pasajera, un nudo con tus manos de mi cuello hasta la asfixia, y que si vuelvo a respirar sea porque tú lo necesites.

Nos diremos cuanto no nos queremos sin palabras, usando las pestañas y las manos, que mi voz solo conozca los caminos de tu nombre y se le pierda una vocal siempre en la curva de tu escote.

Caminaremos borrachos de deseo por las calles donde antes
el amor pasaba de largo sin siquiera mirarnos de reojo, cerraremos bares donde olvidamos otros nombres habitaremos parques donde jamás nos desnudaron, bailaremos con la lluvia en los zapatos, con las nubes en la boca, canciones que nunca escribieron para nosotros porque nunca fuimos el amor de nadie.

Y mañana, ya con el sol iluminando nuestras heridas nos lameremos las tristezas el uno al otro hasta que sonreír se parezca al amor. A ese amor, que se olvidaron de darnos y al que ahora, nos violamos sin ningun remordimiento.

jueves, 9 de agosto de 2012

A balazos


Un día te darás cuenta que nunca nos perdimos,
simplemente nos dejamos vencer.
Y será tarde.

Una bala, rebota en la pared, peina el aire con un silbido, rompe un poste de luz, y dos macetas de la plaza Italia, esquiva a la multitud sutilmente, se coloca en mitad de tu camino y te da justo en el centro del cerebro.
A ti, que solo pasabas por allí.
Eso es el amor.

Y nosotros, hemos salido ilesos a pesar de que lo nuestro más que azar fue un suicidio.

Que nos miramos de frente y de perfil como en una película del oeste y descargamos nuestros ojos sin piedad.
Tú en los míos y yo en tus tetas.

Pero nos dejamos vencer porque el miedo sabe más de desamor que el diccionario.

Ahora somos las mentiras de un borracho, la caída de una niña en bicicleta, ahora estamos enseñando matemáticas, a un cerebro que nos niega cualquier suma que no de por resultado nuestros nombres.

Pero es tarde.
Para un reloj cuya alarma dejo de sonar porque preferimos seguir soñándonos a despertar y contemplar que quizás ya, no nos estábamos esperando.

Hoy es agosto todo el día, pensaba en ti, tenía esa sensación extraña que me visita a veces, ya tú la conoces esa de necesitarte y arrancarnos la ropa a mordiscos, la piel a languetazos.
Esa en la que te tumbas en la cama y yo desde el escritorio, te leo algo donde sales tan desnuda, que te follan todas mis palabras en posturas que aún ni conocías.
Esa en la que en un beso, conseguíamos que las noticias del 11 nos resultaran cómicas.
Y la vida un baile.

Y por un momento, un instante de esos que resultan eternos, he querido pasar por allí, por donde estés, en cualquier sitio, así al azar ya sabes y que una bala con tus dos apellidos me atraviese otra vez la piel, como un suicidio.

Aunque sea tarde.

jueves, 26 de julio de 2012

Lo que me demoro en escribir.

No sabe lo que quiere,
pero de saberlo
tampoco me querría a mí.

No soy de esos hombres que sonríe en las fotos,
tengo esa mueca afligida de quién viene de un entierro,
una nube gris de aquellos a los que el amor
les llovió en verano para cagarles el clima.

Y ella no sabe lo que quiere,
aunque a veces,
debajo de su vientre haya certeza de un algo
que se parece al deseo.

Mujeres a las que las promesas,
les dura un orgasmo.
y la duda una vida.

Mujeres que aprenden idiomas
para que mandarte a la mierda
no te resulte ofensivo.

Así es.

Hola soy el chico aquel ya sabes...
Y no estoy es triste
esta es mi manera de ser...
Si soy sin ella.

Creo que he hablado otras veces de ella,
ella es...
¿Sabes cuando un dentista te anestesia una muela

y toda la boca se te duerme?
Pues ella hace lo mismo
pero con el corazón.

La miras y ya no sufres.

Te olvidas de ella
y de la otra ella, si hay otra,
se pluraliza el olvido si ella,
hace con su falda corta el viejo truco
de hoy no me he puesto ni los calzones.

- Los borrachos siempre dicen la verdad. Decía.
Y después de la cuarta copa  dijo te quiero.

A la mierda otro refrán. Así de fácil.

Y es que hay palabras que pesan más que un hombre.
Si por algún casual yo soy un hombre
y tu palabra.

Y no, no es que me guste estar solo,
es que ya no se estar con nadie.
Que no seas tú.

Que triste, que la tristeza,
se parezca tanto a no lamerte.

O que el odio y las canciones del verano,
sean tan compatibles.

Que triste que el amor
no dure siempre.
O que "siempre"
le sea infiel al diccionario.

Ella...
como el segundo antes del beso,
cuando los labios aún desconocen
que lo intenso era el preludio.

Y ahora no sabe lo que quiere,
aunque ayer me quería hasta la muerte
- Mas que al mar incluso. También dijo eso.
Más que a dios y al diablo... si existieran,
más que al hijo que tendremos te lo juro.
Y pintaba el futuro con los dedos
manchados del amor que nos unía.

Pero hoy ya no sabe lo que quiere.
Y de saberlo,
tampoco me querría a mí.

Ahora mientras su rechazo vuela por encima de mi cabeza
con complejo de bala,
ella, se ata una cola bien alta en la cabeza.
Y en la distancia (la justa)
me sonríe.
Y todo mi dolor dura lo que me demoro en escribir.

Esto.

viernes, 20 de julio de 2012

Tecnologica

Saco su smatphon para actualizar su estado de Facebook "el metro a esta hora es una mierda... Al menos voy sentada"

Cambio la canción en su iPod nano y de sus oídos se escapaban sutiles sonidos de portishead.

Saco su tablet para que C.S Lewis acompañara su viaje.

Fue cuando pensé "tanta tecnología y yo solo le miro las tetas"

jueves, 28 de junio de 2012

Aún me queda toda esta nostalgia dentro


¿Cómo no creer en el amor a primera vista,
si de pronto existe nekane?
Y en los milagros, mierda.
También se puede creer en los milagros.
Y en odiarte eternamente,
que ahora paseas tu glamour de mall
con un guapo de esos que no envidio.
Guardo aún con cierto cariño
la primera foto que me regalaste:
Tan bella, tú, mirando al horizonte
como si esperaras a alguien
que nunca fui yo.

Querido diario:
Ya no la echo de menos,
pero si la pienso conmigo
me echo de menos a mí.
Y eso sí que es un desastre.

Pensaba que....sonaba Aerosmith, creo.
"Crazy".
Tenía yo edad de matar y salir absuelto.
Y una chica a la que llamé amor platónico
me dejó por un chico al que apodé weon de mierda.
Fue en un baile.
Yo sólo movía un pie,
el resto era una fiesta.
A la mañana siguiente ganó el comunismo en la luna
y no salió el luto de mi corazón en las noticias.
No se si era Aerosmith o aquella de Bon Jovi, "Always".
Una fiesta, en serio.
Quién lo diría sin tu sonrisa.

El caso es que fue cuando se besaron
delante de mi vodka y de mis ojos
cuando yo empecé a imaginar a la mujer de mi vida.
Luego con el tiempo llegaste tú
y todo lo que ideé se fue a la mierda.

A primera vista el amor existe, en serio.
Se quita toda la ropa
y en un primer plano sale su vulva
y su culo.
Mientras yo, que soy un romántico,
me masturbo pensando en sus ojos.

Maldito diario:
El invierno me ha apuñalado por la espalda
y tengo frío de no tenerla entre mis brazos.

De la primera que me diga cariño y no me cobre.
De esa me enamoro esta misma noche
y le muestro como se llega al corazón
sin atravesar la piel,
Al orgasmo, sin rozar los labios.

Sin apenas mover la boca, me decía:
- Fóllame.
Luego daba un salto digno del circo del sol
y me follaba ella.
Y el amor era aquello que se me quedaba en la boca
después de lamerla durante horas.
Y "cariño" la palabra prohibida
y "orgasmo" su nombre y el mío
bailando en la misma frase.
Decía que... cuando me dí cuenta
que esperar era de cobardes,
tomó el atajo más cerca que tuvo al olvido
y me rompió el espejo.
Y ahora para verme guapo
Tengo que sonreírle al póster de Marilyn,
que era una mujer de esas
que existen porque nos lo contaron.

Anochece,
las perchas desnudas en el armario
reclaman tus vestidos de flores.
Coloco tu inicial sobre el polvo del mueble,
para que esta casa no te eche de menos
mientras no estoy.
Cierro despacio,
el desamor extinguió aquellos portazos
de los que nos arrepentíamos entre besos y mordiscos
cuando la cama era una orgía de nosotros.
La calle se abre a mi paso para no rozarme.
Te imagino allí, en cualquier sitio,
con tu nuevo peinado y tus mentiras a medias.
Con tus verdades que duelen
Y tus silencios que hablan.

Te imagino allí, en cualquier sitio,
acariciando a un gato o cosiendo un botón.
Planeando con el chico guapo
aquello a lo que te rendiste conmigo  
por miedo al abandono.

Te imagino allí, en cualquier sitio.
Y no quiero encontrarte.

Diario de mierda:
Me bebí la última, tres veces.
Y vomité su nombre.

Y sin embargo, ya ves,
aún me queda toda esta nostalgia dentro.

domingo, 10 de junio de 2012

Prefiero esperarte aunque ya nunca vuelvas.

Prefiero cien mil veces que me insultes,
a tener que traducir otro silencio
de esos que se acaban como siempre,
con el aire insuficiente de un suspiro.

Prefiero que me odies al extremo
a que olvides sin esfuerzo mi existencia,
que me lleves de tu mano hacia la muerte
a vivir sin que ello a ti te importe.

Y quiero que me busques en el café de tus mañanas,
que me sorprendas desnudo pensándote en el baño,
que te inventes toboganes que nos lleven al sofá,
pasadizos de deseo de tus ojos a los míos.

Y quiero que me rompas y armes a tu antojo,
olvidando el invierno a los pies de la cama,
que el verano nos coja sudando de risa,
una noche cualquiera de algún mes con tu nombre.

Que prefiero tus tacones tatuándome el pecho,
con palabras que se dicen para asustar a una madre,
cicatrices que hablen del amor y sus penas
a esta piel de suburbios que mendiga caricias.

Que prefiero tu nombre decorando buzones
y tus manos miopes llenando despensas
y tus ojos de nadie y tu culo de tantos,
que prefiero tus muslos que cambiarme por otro,
o tus besos sin lengua a mi lengua sin ti.

Que prefiero esperarte aunque ya nunca vuelvas
a esperar mi regreso sin llevarte conmigo.

Y quiero que me enseñes a mentir como lo hacen las damas
o esa sonrisa nueva en tu foto de perfil,
lo que haces con los dedos delante del espejo,
las calzones que te compras en la tienda de los chinos
los peluches que abandonas por falta de sueño.

Que me muestres las nuevas pecas de este sol caprichoso,
el atajo que lleva del dolor al placer,
o ese rumbo perdido si me falta tu aliento,
el sabor de tu orilla cuando viene una ola.
Que me quieras querer como quieren los novios,
que me quieras odiar como odian los ex.

Que prefiero que existas
a tener que inventarte

lunes, 28 de mayo de 2012

29/05/2012



Apareces en forma de mensaje,
recordándome que soplar velas
es un año más sin ti.

Y si es cierto que me siento mas viejo,
es porque me pesa más tu ausencia
que los años.

No se en que lugar habrás colocado las promesas incumplidas,
si aún te duele mi nombre en la boca de cualquiera,
si algún veintinueve te tiemblan deudas en la boca
que ya nadie podrá saldarlas con un beso.

Ni siquiera sé,
si todavía existes tal y como eras,
o es tan solo mi recuerdo quién te hace.

Por aquí todo sigue como lo dejaste,
la playa en clave de fa,
canciones que no dejan de nombrarte,
versos con dos cubitos de hielo,
nostalgias con tres cucharas de azúcar,
marihuana que se consume por falta de aire.

Caricias sin brújula mendigando piel en los portales,
besos de faroles fundidos abandonados a su mala suerte,
la de no hallarnos en el momento justo,
a la hora apropiada,
haciendo algo indecente con las nubes del otoño.

Aunque yo si he cambiado claro.
Ya el silencio no me parece un guepardo,
ni tu boca una trinchera,
no bebo para olvidarte
sino para celebrar que ya te olvido.
Y no busco en las ojos de cualquiera,
la autoestima que los tuyos se llevaron.

Ni siquiera esta soledad me huele ya a fracaso,
ni eres la actriz principal de mis sueños mas dulces,
no he vuelto a hacer malabares con tus apellidos y los míos
imaginado que una rubiesita con tus ojos y mis manos
hacía crecer nuestro árbol genealógico.

Pero a pesar de todo imagino que ya sabes,
que tampoco este, sera
un cumpleaños feliz.

sábado, 12 de mayo de 2012

En frente de mi sonrisa


Quizás no nos quepa todo el amor en un beso
y tengas que quedarte a dormir.

Quizás deberíamos acariciarnos
hasta que se nos duerman las manos
y parezcan otros dedos ajenos a los nuestros
aquellos que nos desnudan.
Puede que también deba besar detrás de tus rodillas,
ponerle un nombre al lunar que reina
tu pómulo derecho.
Robarte el aire de un suspiro como si fuera brisa,
la saliva del cielo de tu boca como si fuera whisky,
el sabor dulce de tus pezones como si fuera mío.

Tal vez confunda hambre y fetichismo,
debajo de tus tacones negros,
y como si formaras parte de un pentágrama imposible
toque a ritmo de lengua acordes inolvidables
desde los dedos de tus pies hasta tu vientre.
Serás canción y a la vez protagonista
de esta melodía que acompaña a los gemidos.

Quizás no nos quepa todo este frío en un abrazo
y busquemos más calor debajo de la ropa.

Probablemente debamos arder
ahora que entre los dos
sumamos un infierno.

Y hacer el amor pero follando,
follar hasta que nos salga el amor
por las comisuras de los labios
y tengamos que lamernos la boca,
el uno al otro,
para conocer el verdadero sabor de la felicidad.

Entrar en ti como entra el sol enamorado por la persiana
a dibujar galaxias sobre tu espalda desnuda.
Saborear las estrellas eternas de tus pechos,
atar tus manos suaves a mis bruscos sueños,
lamer tu vulva hasta buscar mi asfixia.
Serás tan puta,  tan puta,
que solo podré pagarte con mi vida.

Y quizás amor no nos quepa ni la muerte
en este modo tan nuestro de existirnos.


miércoles, 25 de abril de 2012

Hope


Habito en la urgencia de querer a todo instante tenerte a mi lado y no sólo cuando miro y te veo en todas partes o en todo lo que me pongo a hacer.

Habito en la habitacion 402 y en la tenue luz del amanecer mostrandote sentada desnuda en aquella silla de mimbre con el cabello cayendote por un lado y la cascada de tu sonrisa devolviendome a la vida.

Habito en esos impagables silencios tuyos que me traen la tarde feliz de yo mirandote y no parando de hablar mientras me observas sonriente como si siguieras todo lo que digo.

Habito desandando las caricias con que mis manos se empachan de tu cuerpo y en esa dulce sensacion de haberte esculpido porque siempre acaban encontrando tus labios y la sorpresa de un viaje a la humedad.

Habito en la larga espera de oir tus pasos subiendo la escalera de mi excitacion, en el último beso de nuestras despedidas, en la intemperie de esperar a volver a tenerte y devolver su mitad a cada uno de nuestros deseos.

jueves, 19 de abril de 2012

Otra noche de insomnio (segunda parte)


"Cuando la arrancaron de mis brazos aún respiraba, aunque sus piernas estaban a veinte metros de distancia. Se llamaba Danka, tenía siete años y quería ser princesa". Cuando cristal hablaba del pasado la nostalgia tenía el rostro de un violador serbio. "Era domingo creo, aunque en aquellos años casi siempre era domingo". Acababa de cumplir los treinta y sus mejores recuerdos cabían en una caja de galletas.

"Hace mucho tiempo de aquello y he intentado empezar de cero un montón de veces pero cada vez que lo hago la muerte de Danka cumple otro año". Rocé mis manos con las suyas, en sus dedos los bolígrafos escribían posdatas de impotencia. Intenté hacerla sonreír, olvidando que en lo único que soy un profesional es en hacer brotar las más amargas lágrimas. Nos besamos timidamente, labio con labio, como si estuviéramos en quinto basico. En su terraza, las estrellas brillaban de otro modo, con menos fuerza y la luna no era mas que una farola a punto de fundirse.

- A veces temo que no vengas más-. Me susurró suavemente cerca del oído. De hecho cualquier otro que no hubiera tenido sexo en la segunda cita jamás hubiera vuelto a aparecer.

Me gustaba el olor de su cabello, era suficiente razón para volver a verla. Además que cuando cruzaba las piernas con aquel vestido de flores, la primavera y el verano se besaban en la boca.

Una estrella cruzó el cielo como un conductor borracho hasta apagarse en la inmensidad de aquel espeso negro. Nos miramos y a la vez pedimos un imposible en forma de deseo, aunque seguramente no era el mismo.

 Decía cara de perro, que a las mujeres solo había dos cosas que le gustaban más que un orgasmo, que las escucharas y salir de compras. Era muy tarde para centros comerciales, así que nos sentamos entre los geranios que tenía plantados y por enésima vez oí la historia de Danka. Desde el principio.

miércoles, 18 de abril de 2012

Otra noche de insomnio

"Todos podemos amar la paz pero enamorarte de ella sólo es posible cuando has conocido la guerra". Cristal era de bosnia, pero de madre Chilena ."Todavía cuando me echo a dormir escucho tiros, es como si tuviera bombas anti-personales debajo de la cama, que explotan cuando cojo el sueño".
 Había visto de morir a tantas personas que ya no mataba ni el tiempo.

Vivía en el edificio frente al mío, desde la ventana de la cocina podía ver cómo vestía al aire con su ropa, abanderando de color morbo, el cielo de esta perversa ciudad.

"Las manchas de sangre no hay detergente que las borre, se quedan en la memoria". Fumaba entre tristeza y tristeza, a veces miraba al horizonte esperando que ocurriera algo, en sus ojos los cadáveres se apilaban por orden genético.

Ayer estuvimos sentados un rato en el parque, no hablamos mucho. Hay mujeres que dicen más cuando callan que cuando hablan, a Cristal le bastaban dos frases para que el resto del diálogo fuera respirar, como si el idioma oficial entre nosotros se basara en los suspiros.

Nos despedimos fríamente en su portal, ya lo habíamos hecho otras veces. En mi polerón su olor jugaba al ajedrez con mi conciencia y mientras mi rey neuronal se tambaleaba, en su casa una bomba le regalaba otra noche de insomnio.

sábado, 14 de abril de 2012

meanwhile in Manchester


Estará despertando ahora.
Tras las persianas, un sol impaciente
hará equilibrios por las cornisas.

Seguramente llevará puesto el pijama
al que le arranqué un botón aquella noche
en la que el amor perdía por dos orgasmos a cero.

Es probable también que su teta derecha
haya escapado sutilmente de la suavidad de la seda
y su pezón, en una diagonal perfecta,
esté mirándose con morbo en el espejo del baño.
Despertarán los muebles de la cocina
al olor de su primer café.
calzones minúsculos e inquietos
rezarán su oportunidad en los cajones
y la cama aún deshecha
respirará hacia dentro el olor de su cabello.

Estará descalza sobre la alfombra,
bella y despeinada,
con sus ojos haciendo juego con el color de las paredes,
lanzando bostezos a las lámparas,
que bailan levemente sobre su garganta.

Habrá perdido esa micro roja y el boleto del metro.
Harán colas interminables los vecinos
por los quince segundos de morbo en ascensor.
Murmurarán las aceras de su barrio
que cada día está más guapa.

Llegará tarde al trabajo,
con su vestido de flores
y unos tacones que engañan
exageradamente sobre su altura.
Se la follarán con los ojos los casados,
con curiosidad la amarán los jovencitos
se rozarán con su piel los más maduros,
silbarán sucias melodías los ancianos del parque.
Habrá huelga de prostitutas en las esquinas,
y los maniquies al basurero.
Se inundaran los quirófanos de mujeres
para operarse los gluteos,
colas de humedades en los baños masculinos.
Será Manchester tan feliz como yo era
cuando bailabas tú por mí
los "para siempre".

Aquí sin embargo, seguirá la vida pasando lenta
como un reloj de arena
con lluvia en el interior.
El buzón echando de menos tu caligrafía
mientras Mike patton se rompe la voz en mi oído
por una mujer que también como tú,
cambió su corazón por un paisaje.

Aquí los vecinos huyen de mi saludo,
los semáforos ridiculizan mi daltonismo,
me arrodillo ante la primera mujer que sepa doler
como duelen los inviernos sin las novias del verano.

La realidad es que no tengo amor propio.
Ya no sé amar nada
que no tenga algo que ver contigo.

Y no, seguramente,
ya jamás volverá a ser lunes por aquí,
aunque esta cara que me dejaste de domingo eterno
esté siempre diciendo lo contrario.

miércoles, 11 de abril de 2012

Por esta puta superficialidad. (parte 8)


Aunque antes de entrar al bar la intención fuera tomarse un simple café, era atravesar la entrada y la garganta te pedía el alcohol más duro que fueran capaz de servirte. Detrás de la barra estaba Mariela. Mariela tenía muchas ganas de morirse, no es que me lo hubiera afirmado nunca pero era fea. Muy fea. En este mundo donde te suelen juzgar por tu apariencia física para querer morirse puede bastar con ser feo. A Mariela le bastaba.

No venía a menudo, por aquello de mantener el equilibrio y la decencia. No era un lugar acogedor, estaba mal decorado con cuadros abstractos que parecían trozos de mujeres desnudas, en tonos muy oscuros, las sillas eran incómodas, los taburetes demasiado bajos, la barra, aunque Mariela pasaba el trapo cada hora siempre tenia el aspecto de que te podías quedar pegado en cualquier momento y perder la higiene o un brazo.

No solían entrar muchas mujeres, alguna despistada extranjera, alguna puta de los alrededores, simples borrachas que necesitaban vomitarse encima antes de dormir, o María.

Cuando digo María, me gustaría poder expresar con ese nombre, el trozo de felicidad que le falta a cada hombre en su vida. Lo que la hacía común y comparable por su forma de llamarse a tantas otras, lo salvaba con su presencia de un modo tan descarado, que era la única María que he conocido que no merecía responder por ese nombre.

La primera vez que la vi fue una noche de lluvia, entró completamente mojada, se plantó en el centro del bar como si fuera parte de los rayos de la tormenta del electrizante cielo y soltó:

- No he encontrado un paraguas libre en toda la ciudad.

Ninguno de los que estábamos allí dentro fuimos capaces de dejar de observarla, nadie nunca había visto, salir de la ducha a una mujer tan desnuda.

 Confieso que la mayoría de las veces que he regresado a este bar fueron por verla, de hecho no recuerdo si he faltado alguna noche de tormenta desde aquel día.

- Sabia que ibas a venir, me lo avisaron los charcos. Me dijo Mariela una vez.

Mariela tenia los ojos grandes, muy grandes, de un marrón confuso, la nariz afilada, los labios finos como de gato y los dientes absurdamente alineados como una mala partida de tetris. No era alta ni baja, ni delgada ni gorda, plana como si antes de nacer tuviera dudas sobre si ser niño o niña. Lo mejor de Mariela, o quizás lo único bueno, era su voz, dulce y melódica. Hubiera sido la mejor madre del mundo cantando canciones de cuna si alguien alguna vez la hubiera amado tanto por dentro, que por fuera al menos le hubiera resultado invisible.

- Hoy tampoco apareció- Dijo Mariela mientras secaba los vasos. -Tendrás que esperar  al próximo diluvio o a las cuatro de la mañana de esta misma noche, es la hora en la que en mi ojos comienza la tormenta.

La miré y me odié terriblemente por no amarla. Por esta puta superficialidad que le ganaba el pulso a mi bondad. Acaricié su mano suavemente antes de marcharme a jugar como un niño indefenso con los charcos de las aceras.

Y me mojé la vida, otra vez.

sábado, 7 de abril de 2012

El hombre que se abrasaba a los postes séptima parte


Decía el "viejo Julio" que una persona deja de ser joven cuando para ver a sus amigos en lugar de ir a un bar cualquiera tenía que ir al cementerio.

Yo no he tenido muchos amigos, para considerarlo amistad, uno debe además de compartir los secretos, aceptarlos. Tener el poco orgullo para pedir disculpas y el arte de saber perdonar. Siempre he pensado que los amigos de cada persona se cuentan por las mentiras que cada uno sea capaz de contarles.

El "viejo Julio" también decía entre sorbo y sorbo que la amistad es lo que le sobra al amor y el sexo lo que le falta. Que una persona empieza a follar de verdad cuando se quiere más a si mismo que a su pareja. Y ocurre, te lo juro que ocurre. Confirmaba a la vez que hacía memoria rascándose la cabeza.

Un tipo peculiar, que formaba parte de los decorados de los bares más viejos de la ciudad, algunos decían, que él fue quién se tomó la primera copa en todos ellos y que a este paso donde la economía era un puto desastre también se tomaría la última.

- No soy divorciado, ni soltero, ni viudo, simplemente me las he arreglado para estar solo. Y no es fácil. Yo nunca he levantado un copa por una mujer, ni para celebrar ni para olvidarla. Mis borracheras no han sido más que sed y créeme amigo, cuando no te quiere nadie, no basta con el agua.

Estaba pensando en Valeria, esa rubia que apareció en la pista de baile, como un rayo de tormenta en una noche de verano. Pensando en que quizás no existía tal y como la recordaba. Aquella mañana me había deshecho de su teléfono pero su recuerdo taladraba mi cabeza. Su recuerdo era un vecino martillo en mano a las ocho de una mañana de domingo, clavando las repisas que sostedría su pasado de rutinas.

- Julio- le pregunté- ¿Si una mujer que acabas de conocer te da su teléfono que significa?

Julio volvió a su cabeza, blanca como si la hubiera enterrado en la nieve. - Que nunca tendrá saldo para llamarte ella- Dijo y sonrió,como quién tiene la verdad absoluta de las cosas.

martes, 27 de marzo de 2012

Ansiedad esquizofrénica

Confieso que a veces me importa más el color de tus calzones que el de tus ojos, la altura de tus tacones que la amplitud de tu sonrisa.

Sospecho que sabes que me crecen margaritas en las manos si una morena cualquiera me regala en un descuido el paisaje de un abismo en el escote.

Deducirás por los garabatos que encuentras en el folio donde se escribe mi destino que tengo cicatrices del tamaño de su nombre, que a veces bebo para olvidar que no la olvido, o que el amor cada día me resulta más un pacto que se hace por cariño, que un sentimiento que te nace desde dentro.

Quizás también a estas alturas podrías opinar que soy un mierda y estarías acertando a la primera. Que me apellido fracaso y alguna noche, en camas que no te reconocen, respondo con ladridos al deseo en medias que tú no te pondrías.

Que uso la mentira de un modo tan violento que también la verdad ya me parece fantasía. 
Que bajo esta piel de mi pecho guardo por orden afectivo los cadáveres de todas esas mujeres que al final se quedaron con el guapo.

Soy nostalgia ya ves y a veces odio, otras ni siquiera sé qué puedo ser que no sea tuyo.

Un número en tu agenda del celular, un día de tu semana más horrible. Mascota, si decides, incluso piedra,o algo que se mueva cuando hables como una marioneta o tan solo  un nombre mas en tus contactos de facebook

No sé qué puedo ser si tú no eres, ni sé qué quiero ser si no me haces.

Seguramente ignores que me sé las facciones de algunas actrices porno mejor que las mías ante la crueldad de los espejos. Que si pienso a veces en el suicidio es por las ganas de matar a mi otro yo, que la infidelidad es el camino más corto de ser fiel conmigo mismo.

No sabrás nunca en qué pienso cuando no pienso en ti, ni qué hago cuando no estoy contigo. Perderás la guerra si tu lucha es secuestrar mi poesía a punta de hasta nunca y un portazo. Hallarás mi tristeza desnuda,mi ansiedad esquizofrénica, este modo de estar solo por no tenerme, de no hablar por no escucharme. Temerás mis diez segundos de arrebato mientras busco mi dolor dentro del alma.

Seguramente no te enseñaré las cartas donde llueven palabras sobre mi ego dormido, no elegirás mi ropa y mi cuello tendrá el olor del champú que compraba mi madre. No abandonaré nunca en la botella de cerveza esta seguridad de matarme lentamente.

Así que si te quedas, si aún a pesar de esto no te marchas, es que además de estar loca como una cabra, voy a empezar a creer que me quieres.

jueves, 22 de marzo de 2012

El hombre que se abrasaba a los postes sexta parte

"Cara de perro" sabía tres idiomas. El castellano, el de los ojos y el de los puños. Normalmente no le hacía falta llegar a usar el segundo y de hacerlo solía sobrarle el tercero. Solamente una vez lo vi llegar a ese punto fatídico, hacía casi dos años de aquello y aún tenía pesadillas.

"Cara de perro" bebía whisky solo. -El ron es para maricones acomplejados, la ginebra para borrachos con excusas digestivas y el vodka para desinfectar las heridas. - decía con la crudeza con la que se afeita un camionero en el baño de una gasolinera. -Si yo tuviera un bar, solo habría whisky. Whisky y tequila para brindar, por si a 
Pamela se le ocurre volver-

Obviamente "Cara de perro" no tenía un bar y 
Pamela no volvería nunca. Ella era una mexicana de sueño, que desapareció de su vida de la noche a la mañana.

- Nunca ames a una mujer. Quiérela cuanto puedas pero jamás se te ocurra amarla. Amar es el límite, una vez llegas, ya no puedes ofrecer nada más, ella lo sabe y se marcha. Las mujeres necesitan cierta incertidumbre en el amor, pensar que aún lo intenso, lo verdaderamente explosivo está por llegar. Si se lo das, ¿qué sentido tiene quedarse a tu lado? Ya tuvo su premio, el máximo. Cualquier persona coherente prefiere el misterio a la rutina. - Decía "Cara de perro" sin soltar el cigarrillo de la boca.

Me respetaba, quizás porque yo lo escuchaba sin interrumpirlo, no me esforzaba en absoluto. No era un hombre sabio pero había sufrido tanto que le sobraba inteligencia. Estar cerca de él, era como entrar dentro de una burbuja protectora. Quien me veía a su lado me respetaba, incluso memorizaban mi rostro y me saludaban allá donde me vieran.

- El amor es una mierda, te lo digo yo, pero se acaba, siempre se acaba. En cambio el odio puede ser infinito. Yo siempre odiaré a mi padre. El odio te hace duro,te marca los rasgos de la cara, para ser alguien en la calle, tienes que haber odiado con más intesidad de la que hayas querido. Parece que tú nunca has odiado a nadie.- Me dijo mientras observaba de entre ojo a una morena que pedía un Martini.

- Yo también tenía una 
Pamela . Le confesé aprovechando su silencio.

Me miró como nunca lo había hecho antes, con un toque de sensibilidad que a su rudo rostro le venía como una escena porno a una película de Disney. -Daniela- le gritó a la camarera- Pon cuatro chupitos de tequila- Me golpeó el hombro y brindamos bruscamente por el odio.

sábado, 17 de marzo de 2012

El hombre que se abrasaba a los postes quinta parte


Lo bueno del alcohol, es que con cuatro copas encima cualquier mujer te parece accesible. De no estar bebido, lo que está claro es que no se me hubiera ocurrido acercarme a semejante mujer. Una vez, un amigo de esos que uno acaba conociendo para no beber solo me dijo:

- Cuando estés borracho y te guste mucho una mujer, réstale la mitad de su belleza, la otra mitad es fantasía.

Fantasía o no, cuando la tuve a dos metros, no me salió una palabra, solo una especie de gemido ridículo, lo suficientemente grave para que la música no lo tapara y se perdiera en un acorde.

Ella hizo algo parecido a sonreír, me quitó el vaso de la mano y se lo bebió de un solo trago. De haberse vuelto en ese momento, hubiera lamido el borde del vaso, con la misma curiosidad, que un niño un helado de tres sabores. Pero se quedó allí casi sin parpadear y tuve la sensación de que me estaba viendo desnudo.

Era linda, no linda de esas que tienes cerca y suspiras, linda de aquellas otras que tienes lejos y te falta el aire.

La invité a otra copa y ella al paisaje de su escote, era injusto, quizás, me salió muy económico mirar a través de las puertas del infierno. Luego me dijo su nombre  y con su lápiz de ojos y en mi cajetilla de cigarros puso su número de telefono.

Me dijo que llegaba tarde, aunque no especificó de donde, supongo que intuyó, que de yo saberlo, la hubiera esperado allí el resto de mi vida. Así que mientras el cincuenta por ciento de su belleza atravesaba la pista de baile hacia la salida, yo me llevé a casa el otro cincuenta, para demostrarle a solas que los borrachos, a veces, también decimos la verdad.

martes, 6 de marzo de 2012

Amigas

No debe ser sencillo tenerla a pocos centímetros y no pensar en arrancarle algún beso. Cuando digo alguno me refiero a mil y en todos ellos usar la lengua.


Hay mujeres de las que uno, no puede hacerse amigo, de serlo solo la falsedad consigue mantener ese contacto. No se puede luchar contra la sangre, de hecho puedo llegar a admirar a quien teniendo cerca la belleza, consigue tener un diálogo decente. A quien es capaz de hablar del clima mientras piensa en lamerle las tetas y que la temperatura cambie, hasta que el hombre del tiempo piense en el suicidio por su enésimo fallo.


Hablo, solo desde el olor, no era perfume, era ella, he pasado a tres metros, quizás cuatro y me ha pegado con la fuerza de un boxeador, que acaba de enterarse que su mujer le es infiel, en todo el cráneo. No he besado la lona, he lamido su ausencia, a cada paso que me alejaba de su piel.

He pensado en los hombres de su vida, en sus vecinos, en sus amigos, en sus compañeros de trabajo. En cómo harán para disimular el deseo, cómo consiguen que una evidencia tan letal sea cotidiana. Me han dado pena. Mucha. Saber que se limpian con papel higiénico una atracción de la que seguramente disimularan con frases absurdas sobre el verano.


Me he ido calle arriba, silbando una canción de hombre feliz. Teniendo la certeza de que tener una "amiga" así, es como conservar eternamente un ferrari en el garaje. Y a menos que sepas mucho de meteorología ni siquiera podrías decir algo coherente.





Para mi "amiga" paloma