lunes, 6 de mayo de 2013

Otra forma absurda de morirse. (cap 11)


Me gustaba tanto. Ya era ese el único motivo por el que seguía acudiendo a ese bar. Por el que no intentaba ganar la batalla de la palabra y le cedía el terreno necesario para que me clavara sus verbos bajo el paladar, su abecedario en la entrepierna.

Miraba su boca y no pensaba en sexo oral. No fantaseaba sobre la profundidad de su garganta. No le contaba a mis demonios internos lo mucho que nos divertiríamos haciendo que jaderara como si acabara de correr cinco kilómetros.

Miraba su boca y quería besarla. Besos de despedida. De hasta mañana. Besos sin lengua incluso. Besos que traen otros besos. Y otros. Hasta que ya no sabes que labios de verdad son los que te pertenecen, ni que sabor es el de tu boca.

Miraba su boca y sabia que besarla era lo mas maravilloso que podía ocurrirme en la vida. Porque en ese momento mi vida, era su boca. Y respirar lejos de ella, otra forma absurda de morirse.





Para Vicky, no sabes lo que me hubiera encantado volver a verte.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Ironias


Perdona si dije te amo, pero
estaba a punto de eyacular.

Normalmente no soy así de romántico,
es más diría a mi favor
que sé odiarme a mí mismo
sin ayuda de nadie.
Pero claro, estabas encima
y brillaba tu sudor por el rostro
como si hubieras estado vomitando estrellas.
Y tu boca entreabierta gimiendo
en el ilícito idioma del orgasmo.
Y me bailabas,
podría decirse solo sexo
pero si lo llamo solo sexo
no sabría como se llama todo aquello
que hice antes.


Y dije te amo si,
hubiera bastado con algún monosílabo tal vez
y repetirlo hasta que pareciera un eco.
Quizás abrir el bául de los insultos
mientras apretaba tu culo a mí
con la única intención
de que me mojaras por dentro.

Podría haber mordido tu cuello,
lamer un pezón,
escribirte un poema con la lengua
en el cielo de tu boca,
ocuparme de tu ritmo,
hacernos música,
matemáticas,
geometría,
nuestros.

Haberme dejado arrancar los suspiros,
el aliento,
masticar las palabras,
desnudar las promesas,
tender en mi pecho tu sonrisa
al brillo de tus ojos.

Podría haber eyaculado como lo hace un hombre.
Pero no.
Dije te amo.
Y era cierto.