domingo, 27 de marzo de 2011

il dolce far niente...




Il dolce far niente
Primer tema del disco del mismo nombre grabado en febrero del 2011 
idfn es una compilación de trabajos compuestos entre el 2009 y el 2010 alejándome de todas las pistas de sifilis mental y concentrando sonidos de guitarra, batería, bajo y teclado dejando al kaosspad como único instrumento "sintético".
Lo que partió como un escape de todo se convirtió en lo mejor que he echo en la vida con colaboraciones de Aymara "El Negro"  Lugones y Samuel "Sam" Maquieira en la grabación de batería y guitarra respectivamente y con la gran participación de jhon kaada en arreglos y mezcla final.
Solo falta el artwork que aun no se quien lo hará, aunque hay un par de amigos que se ofrecieron, mas la increíble buena onda del Sr. Diego Maquieira quien dono un par de escritos para ser usados en el A.W 
Espero que disfruten el tema y eso...
los agradecimientos ya los encontraran en el disco
Si es que ve la luz algún dia...

K.P


viernes, 25 de marzo de 2011

no se cuanto tiempo te echare de menos...


Y llegué tarde a conciencia a tus besos de reloj,
perdí un lunes en el bolsillo del abrigo
y en el musical de cucharas de los bares,
observé a mujeres que soñaban ser lesbianas.

Mi universo entero cabía en una taza
y el reflejo era el yo abandonado
soplándole a un café con dos de azúcar.

Tenía ganas de morirme y no por ti
tenía ganas de vivir y no contigo.

Y porque el amor no podía caber en una posdata,
olvidé hasta los remites de tu vulva,
sabia a sexo en baños públicos la nostalgia,
a pensiones de media estrella la lujuria
y a lenguas de nicotina y vodka
el luto de los siempres prometidos.

Cada hijo que soñamos tener juntos
se va por el desagüe de la ducha
cada vez que recuerdo tus caderas.

La ausencia de columpio en mi jardín
es el fracaso del amor entre nosotros.

Y porque un charco jamás puede formar parte del mar
dejé que fuera otro sol el que se bebiera mis lágrimas.

Abrir otra puerta;
encender otro cigarro,
pedir otra copa.

Que el viento me arranque tu perfume.

Y esperar.

Esperar a que vuelvas sin ser tú
y me tomes por sorpresa sin ser yo,
que se hagan el amor nuestras palabras
en el aire como luciérnagas borrachas,
hasta que un monosílabo después de mil te quieros
gire la noria del amor hacia el principio.

Otra vez...

domingo, 13 de marzo de 2011


Domingo, fuera hace viento, no hay una mujer con falda en cien manzanas a la redonda,no tengo resaca o sí la tengo pero es algo tan cotidiano y familiar que ya no sé distinguir si ese dolor de cabeza es por recordarte o por el abuso del alcohol.

No deberle nada a nadie es bueno sin embargo una parte de mi sigue en deuda y creo que es conmigo mismo.

Es muy jodido no tener con qué pagarme.

Alguien silba en la calle, son las tantas de la tarde y sigo en pijama, tumbado, mirando la grieta del techo, parece una cicatriz, no me pertenece del todo pero la siento mía.

Todo es mío hasta que no se demuestre lo contrario, me da igual si duermes con él y le dices palabras bonitas, o follan entre insultos que son parte del amor, a mí también me sucede a veces.

Dormir con una puta que a la mañana siguiente ya es la mujer de mi vida.

Todo es mío hasta que yo lo rechace.

Y eso hago ahora.

No te deseo. No creo que podamos hacer malabares con el calendario que cuelga en la cocina, ni pegaremos frases de amor en la nevera, no habrán te quieros en los espejos húmedos del baño, mi colonia y tu perfume no se besarán el aroma en el segundo cajón del pequeño armario que sostiene el cristal ese donde tu reflejo hacía imposibles con las flores de los azulejos.

Pensaba aquellos días que eras demasiado bonita para mí. Me veía como un ogro con una rosa entre las manos, ahora sin embargo a pesar de que te sigo viendo preciosa, te acercas más al cactus de la terraza y yo ogro aún pero no estúpido, no te toco para no dolerme.

Curioso, dolor tan buscado otras veces y ahora no lo necesito.

Tampoco un abrazo.

Hace un siglo que no tengo una erección en un abrazo.

Mañana es lunes y ahora que las páginas de nuestro libro vuelan por la ciudad como pájaros que emigran al olvido, yo empiezo mi vida desde uno, desde cero sería incapaz.

domingo, 6 de marzo de 2011

Tan inútil como los buenos deseos

La noticia de la muerte se propago como un susurro por los puentes y los muelles vacíos en ambas orillas. También supe que llovía. Llovía sobre el cadáver. Llovía sobre los hombres con paraguas negros que a cierta distancia razonaban sobre las causas hablando de él en tercera persona.
Un bocadillo para merendar a media tarde a cambio de que me permitieran jugar al futbol. 
El castigo ante todos los de clase. 
Hallar el modo de meterse dentro de sus calzones rojos. Esforzarse. Esforzarse por labrarse un porvenir. 
El libro con todos los interrogantes. Las libretas emborronadas con todas sus respuestas manuscritas. Salvo la de la muerte. De haber conocido de antemano como se iba a producir, su vida hubiera sido la de una flor cortada en un jarrón sin agua. Pero siempre medito acerca de ella en tercera persona. Como en la muerte ajena y no en la propia. 
Se seguía sintiendo invulnerable y eterno. Debía de llover también hoy. Tendido en el suelo como un cadáver que se moja bajo la lluvia podía oler la hierba cortada y al viento rolar entre las copas. 
Y es que para cuando comprendió que la vida iba en serio fue por la imposición de tener que meter a un león en su jaula. 
Hay una sola vez en la vida para acometer las grandes decisiones. Después, sólo queda conformarse con dejarse llevar. Aunque por sus errores irremediables sea pisando el filo de una navaja y los pasos sonaran como si caminara sobre huevos. 
Aceptar las perdidas como una responsabilidad menos. Los platos apilados en el fregadero. Que leer los libros que aún le faltan sea más imprescindible que hacer frente a las facturas. Sólo el llanto de un niño a medianoche lo devuelve a la realidad. 
Inútil como la ambulancia que llega tarde. Tan inútil como los buenos deseos, los peces de colores en la pecera de cristal, un anzuelo sin cebo, que creas que has tenido un mal día, recordar al despertar lo que has soñado, el recuerdo de su padre de un niño huérfano, la rabia, que alguien te diga que no estás loco, un beso a un muerto. 
Sobre todo si no eres tú y lo despides besando su frente como a una tercera persona.