martes, 31 de diciembre de 2013

Si esto te gusta, sera realmente increíble.

Me da miedo a que llueva
y te mojes
y yo no tenga la culpa.

Creo que lo mejor de todo el silencio de ayer
fue cuando lo rompiste,
tienes música en la risa,
no sé....
¿sabes la canción aquella?

Me sentí él
pero tú no eras ella,
eras mejor,
mejor aún que imaginarte.

Podías vivir en Alaska con ese aspecto
pero te gusta joderme
y ser remotamente alcanzable.

Y luego tu rostro allá,
moviendo la cabeza
y yo sacándote parecidos razonables
sin razón,
de actrices de segunda fila.

Incluso me pareció haberte visto alguna vez
en un anuncio del la tv.

Pero te pareces a ti,
sobretodo a ti y solamente a ti
y es a lo más bello que podías parecerte.

Lanzas un beso que se lo come el humo,
hacía tiempo que no fumaba tanto,
me has quitado un año de mi vida de golpe
y sin embargo observándote
cada vez me siento más viejo.

Eres una contradicción tan perfecta en ti misma
que estoy por llevarme la contraria.

Hoy,
incluso mañana,
que aún no tiene nombre
por más que tu sonrisa de columpio en movimiento
idee algunos de esos absurdos que acaban en diminutivos
y hacen que me avergüence
del hombre estúpido que duerme en mi pecho.

Y pensaba en tu vello púbico
en esta culpa que me persigue
de querer follarte contra la pared de tu habitación
mientras las muñecas de tu baúl de los recuerdos
murmullan unas con otras en lo puta que puedes llegar a ser
aún con ese rostro casi virgen sacado a la fuerza
de una zona geográfica que me queda por inventarme.

Y es que haré un país en mis costillas
que lleve tu nombre.

El que quieras llamarte
y que la bandera sea la ropa de ¿mañana que me pongo?
como si la belleza necesitara decoraciones de tela.

Como si tu desnudo no fuera bastante
para que tiemble el universo
en la palma de tu mano.

Y me voy a la cama sin ti
con la esperanza de que no me quieras nunca,
nunca,
y sigas doliéndome siempre,
siempre,
como ahora,
fuerte,
así,
de este modo.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Para que me oigas con los ojos.

Tenía que haberme hecho el muerto cuando te vi llegar
y no mirarte como miran los pasteles de los escaparates
las señoras con azúcar.

No sé puede ser tan bonita con pantalones cortos
y zapatos de esos que esquivan el ruido en callejones oscuros,
mandaste haciendo la estatua todo el glamour
a una pasarela donde halagan en francés
y mienten con los huesos marcados
y reinventaste de nuevo la moda en una baldosa
orgullosa de sostener tu peso.

Hoy me recuerda la radio que debes
haber abandonado a todos los cantautores a la vez,
que estás llenando esta ciudad
de drogadictos y borrachos
y que ya nunca más querrás ser una canción
a pesar de que la música empieza
cuando tú bailas.

! Y mierdas como bailas!
aunque parezca otra cosa
si cerca se mueven los demás
como animales sin cabeza.

Tienes una trinchera tan ferrea de monosílabos
que ninguna de mis frases logra nunca atravesar
la linea que separa el silencio del diálogo.

Es tan absurdo mover la lengua fuera de tu boca.

Por eso callo,
por eso escribo
desde esta voz sin decibelios
para que me oigas con los ojos.

Y no, no se puede tener tantos argumentos en tan poco espacio,
si fueras una película
habría cubos de palomitas volando por los aires,
refrescos azucarados pringando las butacas
y manos buscando bajo las faldas de la última fila
el significado real de la trama.
De la vida.
Del orgasmo.

Que hasta los guionistas que duermen en mis dedos
darían todas sus ideas al enemigo
por lamerte la vulva
hasta que volviera a pasar el cometa halley
por delante de tus párpados.

Se tambalean los bolígrafos de mi escritorio
cuando pienso en lo que hace el aire con tu pelo
se garabatean los folios de metáforas
si diviso mentalmente
como se te pega la ropa a la piel.

Tienes a todo tu armario
enamorado de tu aroma.

Y al mío masturbándose en tu ausencia.

Deberías saber que no es casualidad
que suba la marea cuando pisas una orilla,
que se multiplique la espuma de las olas
cuanto más te adentras en el mar
con ese bikini de cine para adultos.

Hay peces fetichistas desde que de un año para otro
por esa maga caprichosa llamada naturaleza
cambiaste el pelo corto por el pelo largo.

Debí hacerme el muerto cuando te vi llegar
en lugar de tartamudear tu nombre
como si me hubiera tragado un eco.

En lugar de colocarte en la agenda
de los amores platónicos
entre esa actriz italiana
que descumple los años
y aquella compañera de pupitre
que me robó la voz cinco años de infancia.

En la cama,
con el corazón contando ovejitas para soñarte
mientras tu boca besa al hombre del saco
en una discoteca con paso de peatones
que rompen los tabiques de mujeres
que no sabrán jamás cual es mi nombre.

Así estoy
sin ti,
despierto,
en plena pesadilla

martes, 24 de diciembre de 2013

Puta, zorra, si te mueres el descanso será mutuo

Supongo que el amor es una cuerda
en la que cada uno tira de un extremo
y al final o te cansas,
o se rompe.

Y supongo también,
porque suponer sigue siendo gratis
que ahora no puedes dormir sin tu cocodrilo de peluche
mientras yo de golpe le descoso los ojos
y los guardo en el bolsillo de las cosas que no encuentro.

Nadie me avisó,
ni me enseñaron en los colegios de los que me echaban,
que el odio es como una planta carnívora
que si la riegas a diario
acaba por devorarte a ti mismo.

Un día cualquiera ella (la planta)
que tiene nombre de perra callejera
porque tú la creaste,
te coge del cuello y te zarandea
y se van cayendo todas aquellas palabras que no te dije
aquel minuto fatídico en la que mi vida y la tuya
decidieron caminar en dirección contraria
al propio destino.

"Puta, zorra, si te mueres el descanso será mutuo"

Y no sientes la frase del todo,
o sí,
o no sabes.

Y te das miedo a ti mismo
mientras el mundo gira ajeno
a estos asesinatos imaginarios.

Quizás debería encarcelar mi memoria
a la sombra de tu culpa.

Me pesan los cadáveres
de los hombres que no he sido contigo
y sin ti me pesa la vida
en millones de toneladas de soledad
sobre los hombros.

Igual que se aprietan las calles a las aceras
se apretaba mi respiración a tu pulso
para latir a la vez,
(música)
aquellas noches en que la cuerda estaba tensa
y conseguir el equilibrio era tan fácil
como hallar felicidad en tu caderas.

Observo la persiana bajada hasta el infierno,
la misma que antes inventaba galaxias
sobre tu piel desnuda,
invadiéndola de luces diminutas
como luciernagas hambrientas
y yo,
cuando ser yo era ser alguien
poniéndole nombres eróticos a las costelaciones
que se formaban en el pliegue de tu pubis
mientras le sonreías a la vida
con toda la boca llena de planetas.

Feliz.
Lo realmente jodido es que solo se sabe de la felicidad
cuando tiempo después te engulle la tristeza.

Como ahora,
que sentado en la terraza
con la única compañía de la nostalgia
riego las plantas
que más tarde o más temprano
decoraran mi tumba.

lunes, 23 de diciembre de 2013

En algún lugar habrá una feliz navidad.

Debes tener los calzones rosas con lacito
y el pubis suave como la nata que decora
algunos yogures de vainilla.

Debe saber a platónico, a imposible, lamerte los tobillos,
a dormir hasta las tantas, la curva de tu espalda.

Debe ser perverso colgarse de tu cabello,
como una película de Marilyn sin Marilyn,
debe olerte el cuello como huelen las sábanas recién lavadas
dos minutos antes del pacto de la carne.

Me bebí la penúltima en un bar de esos
donde las mujeres se cambian el nombre
como los niños los juguetes en los patios del colegio.

Luego anduve calle arriba por avenidas
iluminadas, hasta el insomnio,
al fondo se oían cohetes,
era navidad y sonreír,
un truco de magia.

Sí hay regalos para los niños malos,
lo que no hay son regalos para los niños pobres.

En los contenedores de basura hay comida para media África,
dos perros urgan en la intimidad de la familia Martínez,
son bolsas azules de esas perfumadas,
Toby, así deduzco que se llama el de la mancha negra en el lomo,
nunca había cenado pavo hasta entonces.

Mañana va a amanecer igual para todos,
las hijas tendrán resaca,
las madres, miedo,
un gordo ficticio con barba ficticia
colgará en la percha su disfraz de pedófilo,

Toby moverá la cola con más energía que nunca y el niño que fui mirará por la ventana, por si acaso el mundo se ha parado de repente.

Como en un beso.

Seguramente en París se duplique la venta de postales y abrazarse sea cotidiano y falso como una película de Almodóvar,
y giren las nóminas y el seguro de cesantia
en torno a un árbol mada in china.

Y tú dormirás en una canción de un cantautor borracho, rodeada de peluches que miran a los ojos mientras tus zapatos, a los pies de la cama, recuentan la distancia entre nosotros.

Respirarás ajena a este universo
que he creado para tenerte cerca,
con tu pijama amplio de uvas y manzanas
y unos calzones rosas con lacito,
para atarme bien los sueños a tus manos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Adios

Supongo que ser infiel debe ser como votar por la derecha.
No lo sé.

Me gustaba pensar que su silencio
era porque su labio de arriba
estaba enamorado de su labio de abajo.
O viceversa.

Pero la realidad es que ya no quería hablarme.

¿Te he contado alguna vez
el miedo que me da
no morirme de repente?

"Desamor mío
si llego tarde a mi próximo cumpleaños
quiero que soples la velas por mí
aunque sea en un suspiro
(De alivio)
Y que me pidas... que me pidas
de deseo"

Supongo que el amor
debe ser como romperle los cristales
al banco que te niega la hipoteca.

Quizás menos romántico, no lo sé.

Querido Blog:

Me estoy desenamorando de todas las mujeres a la vez
y creo que es por su culpa.

Está hecha de retazos
es tan bonita,
que en cualquier momento resulta
que era mentira
Y va a ser jodido coserme por dentro.

Las únicas heridas que jamás son cicatrices
siempre son por causa de alguna mujer
por eso decir su nombre
es como ir a la guerra.
Y perderla.

A retazos, de verdad...
como cuando el cielo está recién pintado
por ángeles borrachos,
o aviones poéticos trazan líneas
que se parecen a su espalda.

- Al próximo eclipse invito yo- Eso dijo.
Luego se sentó en mi cara.

Yo pensaba que la luna era otra cosa
más fría quizás o menos dulce.

¿Cómo explicarle al mundo
que romper las farolas de mi calle
no era un acto de vandalismo,
si no una firme intención de que el ocaso
fuera el preludio de sus muslos?

¿Cómo contarle a mi psicóloga que oscuridad
era sinónimo de orgasmo?
Que respirar era un insulto.

Le crecieron caracolas por el vientre
todo estaba turbio
y una ola del tamaño de mi tristeza
me mojó por dentro.

Era un océano.

De ahí viene este naufragio.
Este nadar contra mí mismo.

Supongo que la soledad, al fin y al cabo,
no es otra cosa que esperarte.

Ahora,
aguardo a la noche medio desnudo,
para que me folle,
hasta dejar preñado el alba de luces
que se parezcan a tus ojos.

Y por un momento,
otra vez,
la vida haga una tregua con mi sombra.
Y te encuentre,
en algún rincón de mi memoria.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Pero tú que vas a saber de vacío

Debería guiñarle el ojo solo a las pelirrojas
y así no parecer que tengo un tic
cuando decoro con mis huellas
estas avenidas del fracaso.

¿Sabías que el vacío interior pesa igual
que si te hubieras comido un elefante?

Lo digo en serio,
pesa mas tu ausencia
que tenerte encima sobre mi pecho desnudo.

Pero tú que vas a saber de vacío
con la boca llena.
(Imagino)

Hace un viento cruel,
de esos que parece que en cualquier momento
va a comenzar a llover ropa tendida.
E intuyo que los pájaros se van a enamorar
de tus calzones
y las nubes del decorado de tus pantys
y la luna del poliéster de tus faldas.

¿Sabías que en el reflejo de un cenicero
se ve un cáncer de pulmón?

Es desde que no me miro en tus ojos
que me hallo enfermedades
que no tengo.

Y otras que no existen.
¿Has oído hablar alguna vez de la almohaditis crónica?

Pues yo la tengo.
Sucede cuando confundes la almohada
con el cuerpo que deseas.

La decepción en las legañas es la almohaditis crónica.

Madre es antónimo de espejo.
- Estás tan guapo hoy hijo mío.

Lo mejor de ser yo eras tú.
Y ahora que tú no me dejas ser yo
ni tú ni yo sabemos lo que soy.

¿Sabías que el ego de un hombre se mide con regla
y a partir de 18 es infinito?

La primera vez que te vi
pensé que eras un dibujo de esos
en los que hay que unir los puntitos
y al trazar la segunda linea
ya estaba enamorado de ti.

Tanto como un diabético de la tarta de cumpleaños de su hermano.
(Suspiros)

Teclear un poema
como si tocaras a piano
la melodía contra al odio.

Tac tac tac
Tac tac tac
Tac tac tac

No funciona nunca pero mis dedos
agradecen danzar justo a la inversa
de lo que dicta mi cerebro.

¿Sabías que es cierto aquello de cuando te mueres
ves tu vida pasar en un minuto?

Yo me he muerto tres veces y todas ellas
has pasado de mí y por mi vida.

Sonaba triste,
como un trompetista a la guitarra,
como un crack en la espalda de una gimnasta vietnamita,
como tu nombre en mi boca.

Sonaba triste tu voz
al otro lado del teléfono.

- Perdona-
Como si una palabra tapara un agujero.

¿Sabías que el amor no se encuentra en la farmacia en cajas de doce?

(Tu que vas a saber si te huele el aliento a mora)
(Supongo)


Le digo a julián.
- Es tan bonita como esa botella-
- ¿La de whisky?- Pregunta.
- La de ron- Contesto.
- ¿Te la pongo?-
- Desnuda por favor.

Y después de la tercera copa
mirando el cielo estrellado en la terraza
desinflo todo mi ego sobre tu cintura imaginaria.

Y luego sigo bebiendo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Magia (entrada intermedia)

A medio vestir en la terraza, nunca tuve la certeza absoluta de si mirabas el mar o era el mar quien te miraba a ti. Hubo magia aquella semana de hotel y toda la pusiste tú.
 Lo asombroso es no saber donde está el engaño, en que momento se ha metido la paloma dentro del sombrero, en que segundo la carta quedó marcada o la espada se dobla para no atravesar la piel de la señorita de la caja metálica. Contigo había magia pero sin engaño. Lo único que desaparecía del todo era mi orgullo. Contigo para asombrarse bastaba tu presencia.
 ¿ A quien le importaba donde estaba la paloma si tu tenías aquella blusa azul ,que se pegaba a la piel, como si estuviera enamorada del aroma que desprendías? Nadie preguntaría por una carta, ni por toda la baraja si te daba por cruzar las piernas cerrando toda opción de paraíso. Yo era la señorita de la caja metálica y tus parpadeos la espada que no sabía doblarse en el momento oportuno y se me clavaba en el amor cada vez que no me mirabas.
 Hubo magia aquella semana de hotel y toda la pusiste tú. Yo era el espectador atónito. El aplauso sin manos, la boca abierta. Tu la dueña de la canción del verano en un clack, clack, clack, de tus malditos zapatos rojos. Yo el hambre sin apetito si no le ponías mi nombre a los lunares de tu espalda. Tu las ganas de saltar, yo de quedarme. Tu los sueños sin abrir, yo los contigo. Tu el nada por aquí y el nada por allá, yo el todo de los todos por tu boca. Hubo magia aquella semana de hotel y lo mejor de todo es que yo, siempre me sabía los trucos.





...y aun así, no me crees si te digo que te quiero...

Encuentros

Despertar en una cama que no conoces,
en una habitación que no te extraña,
con una mujer que nunca has visto
y sí la has visto,
ni siquiera la recuerdas.
Llamarla por un nombre que no es el suyo
y que ella te responda con adjetivos que descalifican
y seguramente mereces.

Ir al baño vomitar dos veces,
tres,
observar al hombre del espejo
-Te he visto en algún sitio hijo de puta-
El sonríe.

Ella se viste,
tiene el rimmel corriendo una maratón ocular,
no es del todo bonita,
está pálida,
su boca es amplia,
sus labios rosados,
su nariz se asoma al balcón de su barbilla
timidamente,
como con vocación de suicida
pero con pánico.

Le cae el cabello desordenado por la espalda,
es largo,
creo que huele a frutas del bosque,
observo sus axilas desde el baño,
me dan hambre.
Mucha.

Quizás desde esta perspectiva
si está linda.

Y es bonita creo.

Me habla como si me conociera de toda la vida,
-Vístete y lávate la cara
pareces un perro vagabundo- murmulla.

Paso por su lado,
no la miro de cerca,
me dan miedo sus ojos,
me visto,
rápido,
como si tuviera una cita con una italiana
para comer espaguetis con las manos.

En el salón una foto gigante decora la pared,
allí está ella,
radiante,
vestida de blanco sosteniendo
un ramillete de margaritas con dedos prestados
de alguna diva de otra época.

Es lo más bello que han visto mis ojos
en todos estos años.
Estoy seguro.

Al lado el tipo del espejo
enchaquetado,
con el pelo brillante por la gomina
y una sonrisa absurda
como si el mundo fuera un lugar confortable,
distinto a este,
extraño,
mejor.

No me despido,
salgo de aquella casa desconocida pensando
que sí,
que era bonita,
mucho,
demasiado quizás,
y ese hombre,
el del espejo,
debería dar las gracias por su suerte.

lunes, 9 de diciembre de 2013

No te me pierdas que no me encuentro.

A la luna se le ven los calzones.

La noche parece haber sido sacada
de un cuento de esos para asustar a los niños.

He estado todo el día pensando en ti,
sucede que cuando hago malabares con los verbos
siempre se me cae follar debajo de tu ombligo.

Y sinceramente si hay algo que me joda más que tu ausencia
es que escribir poesía en esta parte del mundo
es estar enfermo de sensibilidad crónica.

Y yo escribo poesía por tu culpa.

Todo el maldito día pensando en ti,
de hecho hasta fui a comprar un helado de esos que tanto te gustaban,
a la camarera le olía la piel a coco,
hubiera pagado por lamerle un brazo
y dejar que las tres bolas se derritieran
formando sobre el mantel
la bandera del país ese al que emigraste
para sacar un 6.9 en anatomía ajena
y un 5.8 en mi olvido.

A veces como ahora mismo
que me distraigo con el baile de los murciélagos,
preferiría que no hubieras existido nunca
o tener que llevarle flores amarillas a tu tumba
a este dolor de no hallarte aquí a mi espalda.

La noche sufre de insomnio,
se cambia de lado,
bosteza.

Hay ancianos paseando de la mano
por las mismas aceras que una vez fueron nuestras,
hoy el amor tiene más de setenta años
y le falla el corazón.

Pero le late.
¿sabes?
le late.

Érase una vez........... y sus perdices....

Confieso que soy de los que veían peter pan
para tener sueños eróticos con campanita
y que la primera vez que me masturbé
era caperucita la que tenía la boca grande.

Luego llegaste tú
y todos los cuentos de hadas
se fueron a la biblioteca amnésica de mi memoria.

Le dije:
- Yo nunca he pagado por follar-
y se echó a reír,
la camarera me refiero,
debió pensar que tu eras puta
cuando te veía con aquellas minúsculas faldas
lamiéndote los dedos de la nata.

En realidad no seré yo quién le quite la razón.

Las camareras saben el doble de las vidas que los demás
porque es en una barra de bar
donde se encuentra y se pierde el equilibrio.

Y es cuando te caes
cuando consigues ser tú
por primera vez en la vida.

Todo el jodido día pensando en ti,
todo,
como si de una canción empalagosa te trataras
tarareando tu nombre como un eco.

Fui a ver a las olas romper contra el muelle
y acabe torciendo la vista
ante la primera morena que quiso tostarse las tetas,
el paisaje hace con mis ojos lo que le da la gana,
más tarde seguí calle arriba
a una señora de unos cuarenta años
que meneaba el culo como una diosa del olimpo.

Ha sido el mejor partido de tenis que he visto en mi vida
y aunque no sé cual de los dos cachetes acabó ganando
si tengo la absoluta certeza de quién perdió.

Precisamente yo.
Sobre todo el rumbo.

Una noche perfecta para los asesinos,
hay violadores frotándose las manos en los portales,
ladrones probando las pilas de la linterna
en un parpadeo interminable de luces y sombras,
(y tu madre) ya que hablamos de mentes corruptas
tejiendo tu nombre con hilo dorado
para decorar esa tristeza que la acorrala
de no saber en que parte de la ciudad
su queridísima hija se corrompe.

- No te me pierdas que no me encuentro-
Y me perdiste
o te perdí.
Jamás supe interpretar esta absurda brújula del capricho.

Una noche para que pase de largo el amor, eso hace.

Yo me tumbo sobre el césped húmedo de un parque
a verle los calzones a la luna (negros)
mientras tú seguramente te quitas las tuyas (rojas)
en una pensión de nombre ridículo
donde sus dos únicas estrellas
la ponen tus ojos.