jueves, 31 de enero de 2013

hasta veinte.


Me dejaste contando de cara a la pared,
un, dos, tres, cuatro.
Pensaba en lo que decías de la pared anaranjada
y macetas enormes de margaritas en la terraza.
En volar desde la luna de mi noche
hasta el sol de tus mañanas.
Y hablar de la lluvia, hasta que fuera música.
¨Y si no llueve, lloraré como un valiente
para mojarte los ojos
que a veces el mar
también cabe en una lágrima¨.

Cinco y seis y siete y ocho.
Las lámparas violetas
y en el baño una bañera para cinco
por si hacen una orgía
mis manos con las tuyas.
Por si al muelle de tu espalda
he de nadar con las pupilas
Por si he de naufragar
en la isla de tu pubis.
Te escribiré frases de enamorados
en la página sesenta y nueve
de todos los libros que empieces
y que tendrás que acabar otro día
de tanto amarnos.

Diez, once, doce, trece.
Veremos ponerse el sol desde la otra parte del mundo,
aprenderemos idiomas diferentes
para que nadie entienda este modo de querernos.
Ladraré por una caricia,
brotaré por otras humedades,
respiraré para coger tu aire.

Catorce, quince, dieciséis.
Juzgaremos el gemir de los vecinos,
jugando al dolor de tu tacón sobre mi pecho,
inventaré nuevos atajos de tu vulva a las axilas,
laberintos inexpugnables de tus pies hasta la lengua.
Y nos haremos promesas imposibles,
borrachos de equilibrio en las aceras
buscándonos los besos en el hambre.
Habitaré cada poro de tu piel,
una guerra sin empate entre tus muslos,
un perdón por el mordisco vida mía
una duda de gemelos en tu vientre,
un no se ya de querer, cuanto te quiero.

Tú sembrarás en cada duda un adjetivo bonito,
en cada complejo tu boca
le hará el amor a mi ego,
en cada herida otra herida,
en cada luz otro eclipse,
en cada ron dos de besos.
Y dirás con voz de eternamente
que nadie se interpondrá entre nosotros,
que nadie te ha besado como yo,
que nadie te ha follado como yo.

Y esta vez "nadie" quizás sea rubio
y tenga dragones tatuados en la espalda,
o un moreno de esos con ático en los ojos
y boca de cuento de hadas
y comieron perdices.


Diecisiete, dieciocho,diecinueve y veinte.
- Salí. Dije.

Pero ya no estabas.

Y yo claro, he empezado a contar otra vez.
Por si acaso.

jueves, 24 de enero de 2013

Luces

A veces me da por contar las farolas de camino a casa,
esas que ni saben lo que sueño, ni siquiera me conocen,
ni nunca reconocerán tu sombra.

Continúan a lo largo de la calle
hasta el punto que confundes una sola,
con el resto.


Una sola con el resto, eso... nunca me pasó contigo.

Incluso le dan la vuelta a la ciudad,

891,892,893...
Una vez llegué a contar hasta mil doscientas
y no te lo vas a creer
pero había más luz en tus ojos, 

que en toda esta maldita ciudad.


miércoles, 16 de enero de 2013

Todo lo que no soy, es todo lo que no hicimos


La verdad es que de todas las cosas que no he hecho,
solo me pesan las que no hice contigo.

sexo bajo la lluvia,
un viaje a Amsterdam,
explotar burbujas de jabón con el rasurado de tu pubis,
rompernos la risa por usarla demasiado,
pintar las nubes del color de tus ojos,
las paredes del color de tu abrigo.
Salvar a un lince,
matar a un hombre,
volar, volar más alto,
caernos.

El amor es caerse
y en lugar de levantarse
hacer que caigas conmigo.
Aprovecharnos del suelo
para lamernos el vértigo.
Y flotar.

Gritar tu nombre desde el Empire State
y que todas las mujeres quisieran llamarse como tú,
amanecer en Nueva Delhi
y mordernos el hambre,
conseguir que los canales de Venecia
se sonrojaran de pudor ante tus muslos.

Y perderte de camino a nosotros,
equivocarme de regreso a cualquiera,
encontrarte,
que el placer siempre se esconde en el lugar más prohibido.

Pero tu sabías,
que el amor que nunca acaba en nada
es aquel que no se da del todo.
Torciste la esquina,
doblaste un edificio
y te tragó la calle.

- Si no me voy nunca me echarás de menos. Eso dijiste.
Y aún no has vuelto.

Y pesa.

lunes, 7 de enero de 2013

Te acuerdas?


Te adueñas como una puta de las esquinas
de todas mis hojas en blanco.
Yo pongo un desván a tu nombre,
en el párrafo treinta y siete de algo
que aún se está por escribir.

Claro que creo en el amor,
es el amor el que no cree en mí
si no me miras.

Burlemos al destino si no escribe nuestros nombres
en el prólogo de la vida que nos resta,
jodamos calendarios y estaciones,
si nos privan del calor que nos debemos,
prometamos que la próxima promesa
será dejar de prometernos el futuro.

Y que surja.

Que si el amor no viene a nuestro encuentro
lo divisemos de camino a algún orgasmo.

Te acuerdas?
"Yo lo único que quiero es sentarme en tu cara
para luego poder besar mi sexo en tu boca"

Nunca nadie ha vuelto a decirme nada tan hermoso.
Y tengo sed.

Deberías atarme tu sombra al tobillo,
amordazarme el silencio de no nombrarte,
guardar los te quiero en las costuras de tus calzones,
el odio tras el quicio de un portazo.
Clavarme algún insulto en las costillas,
el tacón en la garganta,
coser tu apellido a mi genética
con el hilo de las faldas que te rompo.

Y doler, que no dejes nunca de dolerme
que necesito saber cuanto me importas.

Y claro que no me da miedo el amor,
lo que me da pánico es perderlo
si es el tuyo.

No habrá fotos de boda decorando la salita,
ni sabanas de seda bordadas por tu madre.
Tampoco cuello alto,
ni pijamas mas anchos que mis sueños.

No habrán anillos que iluminen anulares,
que sean tu ojos los que brillen como estrellas,
que sea tu boca la que alumbre mis ocasos,
que sean tus manos como faros de una playa.

Te acuerdas?

"No me quieras menos,
de lo que llegarías a odiarme si me marcho"

Y eso hago.

Quererte.

Mientras me observas a tres metros de distancia
con posdatas en los ojos
y en la boca,
el deseo de tatuarme con saliva
tu nombre en cada poro de la piel.

Y eso hago.

Odiarte.

Mientras tus medias aún no saben de carreras
y mis dientes ya planean una guerra
de hilos que se rompen
y de hambre,
de ropa por el suelo
y humedades.

Y claro que es amor pero si quieres,
lo llamamos solo sexo.