lunes, 22 de noviembre de 2010

El hombre que se abrasaba a los postes

Se llama Daniela. Es con la única mujer con la que mantengo una conversación ultimamente. Es la camarera del bar donde me emborracho.
Recuerdo que empecé a beber para celebrar algo, luego al tiempo bebía para olvidar y ahora resulta una simple cuestión de inercia.
Como comer, dormir o masturbarse.

Daniela es más guapa copa tras copa, tiene un hermoso perfil derecho y una especie de lunar no catalogado en la sien izquierda que parece
tener vida propia.
He dormido alguna vez en su cama pero jamás hubo sexo, nos hemos besado en alguna ocasión pero nunca hubo lengua, le he mencionado a veces que la quiero
pero con la credibilidad nula que da el tequila.

Lo cierto es que echo mucho de menos a Natalia, cuando estoy verdaderamente triste o nostálgico voy al cementerio, escarbo la tierra con las uñas y le hago
el amor a su esqueleto. Es asquerosamente romántico.

El hombre del fondo, el del sombrero, solo bebe vino. Apenas habla, comenzó a venir cuando su mujer lo abandonó por un abogado corrupto, luego se compró
un perro que acabó atropellado por un bús cargado de niños de preescolar. Ahora tiene una tortuga, duerme en el bolsillo de su chaqueta y se llama Frida.

Natalia decía que las cosas realmente importantes estaban en los bolsillos. El dinero, las llaves, las cartas de amor.

Era la única mujer que he conocido que no usaba cartera.

- Me hubiera gustado tanto conocer a esa Natalia de la que tanto hablas- Ha repetido en numerosas ocasiones Daniela.

Es una frase llena de ignorancia, Natalia con solo su presencia ya acomplejaba a la mayoría de las mujeres.

La señora obesa que acaba de entrar se llama Olga, es hija de un padre ruso y una madre ucraniana, bebe vodka sólo y sola, a raíz del cuarto vaso comienza
a gritar frases en su idioma que por el tono adquirido los que allí nos encontramos agradecemos el no poder traducir.

A veces cuando esta de humor enseña las tetas y se lleva una ovación, incluso en ocasiones invita al personal a manosearlos, son como dos globos aerostáticos desinflados que bailan al descompás el uno con el otro.

Olga es lesbiana aunque solo folla con hombres, la realidad es que la mayor parte de las mujeres son inteligentemente selectivas.

Supongo que es esa una de las razones por la que estoy sólo.

Todas las noches en mi regreso a casa, la calle se me hace demasiado larga y siempre antes de llegar acabo abrazado a algun poste, ya no lucho contra el equilibrio, ni siquiera lo busco, es él quién me intenta encontrar sin demasiado éxito.

Sé que en mi hogar me esperan las ventanas para invitarme al suicidio, siempre antes de salir me preocupo de abrir las cortinas para que a mi llegada la muerte, no deje nunca de jugar sus cartas y conserve su fuerza como opción.

Y es que al fin y al cabo casi todo en esta vida al final, sólo depende de un salto.










Continuará....supongo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La película esta por comenzar, por favor apague su celular

Nueve semanas sin medias,
resulta que no hizo tanto frío aquel mayo,
ni Marilyn llevaba calsones bajo su vestido,
yo siempre me la había imaginado rasurada
a pesar de la época.
Luego, más tarde, Sharon descruzó las piernas
y yo creí en el cielo así de golpe.

Lo peor de todo eran las palomitas
y los niños de la quinta fila,
Winona estaba demasiado flaca
y Kidman demasiado blanca
y yo me sabía de memoria
todos los diálogos de una historia del bronx
y quise ser Calogero y que tu fueras negra
para besarte mas allá de la pantalla.

Los de siempre seguían dando patadas
saltos, volteretas imposibles,
mostrando aquellos musculosos torsos
mientras tu suspirabas con los ojos abiertos como platos
y yo y mi monótono cuerpo
seguíamos temiéndole al verano y al desnudo.

Eras tú mi película favorita,
la actriz de mis sueños,
de los dormidos, de los despiertos
y de los que estaban por llegar
cuando te miraba todos los corderos
se quedaban en silencio.

Quizás era injusto que mientras el Titanic se iba a pique
y tú buscabas en tu bolso de flores
pañuelos para secarte las lágrimas,
yo pensaba en lo bien que te quedaba el pelo recogido,
que a tu vestido le sobraba un botón o quizás dos
y que Hollywood se estaba perdiendo mucho sin tus labios.

Por eso dejé de ir al cine cuando te fuiste,
porque olía a ti la fila y las butacas
y los besos de la última fila me preguntaban por ti.
Y la alfombra roja del salón
no volvió a ser la misma sin tus pies desnudos,
ni Sam quiso tocar una vez más
si allí no estabas tú para bailarnos,
ni el viento tuvo fuerza suficiente
para llevarse todos tus recuerdos.

Sin ti ya no me queda ni París cariño,
ni siquiera eso.



pd: todo esto lo escribí mientras miraba una foto de la Tamara
asi que completamente dedicado a ella...

pd2: no se si califica como regalo de cumpleaños ¬¬

sábado, 13 de noviembre de 2010

¿donde estan mis calcetines?

Tengo un cigarro en la boca,
café en la mesa,
resaca.

Anoche creo que quise matar a un hombre
las mujeres siempre crean demasiados enemigos.

Aquí, justo en el pecho
tengo un agujero del tamaño de su nombre.
Nada le reprocho
de ser ella,
yo tampoco me hubiera enamorado de alguien como yo.

Alguien que escribe versos en los espejos húmedos del baño,
que demuestra más amor en las posdatas
que en los besos que hay detrás de los orgasmos.
Alguien que usa el silencio como arma arrojadiza
y mide el amor en suspiros
como si fuera aire.

Si unías con el dedo los lunares de su espalda
y cerrabas fuertemente los ojos
podías ver tu propia muerte en tres dimensiones.

Lo verdaderamente triste fue saber que yo
no me iba a morir por ella.

Se peinaba con la mano era un encanto
y contaba delfines voladores
para poder conciliar un dulce sueño
y me llamaba por cosas que no existen
cuando estaba cansado de ser yo
o decía te quiero con los ojos
si su lengua se ocupaba de mi boca.

Se peinaba con la mano lo prometo
y el flequillo con el aire de su aliento
y jamás usaba cremas milagrosas
para ser la más bonita de mis ojos.

Otro cigarro en la boca,
otro café en la mesa,
resaca.

La soledad no es lo mismo que estar sin ella.

Me invento un atajo a su cintura
del living al baño,
en el espejo aún yacen los últimos versos.

"Si no te tengo, siempre serás el amor de mi vida"

A ella la tuve
y fui cruel.

Y es que nunca he sido capaz de escribir sin dolor.

- El día que me vaya por fin seré un poema-

Eso me dijo, con esa seguridad de quién sabía
que donde empezaba su mundo
acababa el mío.

Y es que además de preciosa
siempre fue una chica muy lista.


Para C.H  donde quiera que estes...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Si huyes, procura hacerte anónimo
como un pájaro en la bandada,
dar esquinazo a lo inevitable
tatuando en tu mirada el horizonte.

Hombre sin sombra atrapado en la noche,
el único destierro seguro
frente a la desquiciada luz del día,
inquietante laberinto liquido
que ya te ahogaba antes de nacer
y que te señala como culpable
de dejar agonizar tus sueños,
que ahora te acosan como espectros
tanto de los pecados que hiciste
como en los que eras sólo testigo.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Igual que se rompen las promesas de los hombres,
rompían las olas contra tus muslos,
era fácil saber después de verte
que la locura más grande que se podía hacer por amor
era ser fiel.

Y lo cierto es que yo jamás he estado demasiado loco.

Exceptuando cuando tu boca se abre
o cuando te baila el tirante en el hombro
al ritmo de una película de Hitchcock,
o cuando a tus labios se le cuelga una sonrisa
o cuando a tus manos le dan por inventarse
el camino más corto que existe
entre el "on" y el "off".

Igual que se vence a una hormiga de un soplido
me ganas tu la piel si lo decides
y no hay bandera blanca ni trincheras
sólo mi cuerpo expuesto a la conquista
de tu implacable ejercito de dedos.

Y eso que pareces vulnerable cuando hablas
de migrañas, de resacas y nostalgias
y hasta dócil si te sorprendo bostezando
con tu pijama de jirafas bisexuales.

Maldigo el bús que nos separa,
el hilo que sostiene tus botones,
la aguja cruel de tu reloj biológico,
el érase una vez si no hay princesas
que hagan turno de noche en un hostal.

No quisiera tener que hablarle a mi sombra
de todas las neuronas que pierdo
cuando tu nombre le falta a mi boca,
ni del naufragio de espermatozoides por el desagüe,
ni del desamor en el último centrifugado
sin las volteretas acrobáticas de tus calsones rojos.

Porque yo lo único que necesito
es tenerte en eterna perspectiva,
que devore tu silueta los paisajes
y un portazo nunca suene a un triste adiós
que tus tacones subiendo la escalera
sea la banda sonora de mi vida
y conviertas mi espalda en geografía
cuando te duelan las ciudades que no viste.

Y estar loco solamente por tu culpa.