Si huyes, procura hacerte anónimo
como un pájaro en la bandada,
dar esquinazo a lo inevitable
tatuando en tu mirada el horizonte.
Hombre sin sombra atrapado en la noche,
el único destierro seguro
frente a la desquiciada luz del día,
inquietante laberinto liquido
que ya te ahogaba antes de nacer
y que te señala como culpable
de dejar agonizar tus sueños,
que ahora te acosan como espectros
tanto de los pecados que hiciste
como en los que eras sólo testigo.
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