viernes, 30 de diciembre de 2011


Querida querida:

no escribo para confesarme,
ya sabes que eso nunca me ha hecho falta.
Es más por continuar
con esa afición mía de molestar
que tanto te molestaba.

¿Recuerdas el jarrón de porcelana
que tu gata rompió aquella noche?
En realidad me desperté con ganas de fumar
y no quise encender la luz.
Ya sabes, es un incordio.
Así que supongo que fui yo
quien chocó contra la mesita.

¿Y cuando compraste aquel vestido rojo,
tu favorito, y me preguntaste
si te veías gorda?
Te dije algo así como “estás preciosa,
que suerte que seas mía”.
Espero que no me creyeses.
aun creo que cuando aplaudes pareces foca.

Ah, y otra cosa.
¿Te acuerdas de cuando mirándote a los ojos,
te sonreía y murmuraba un “te quiero”?
Era mentira.
Es que lo vi hacer muchas veces
en las películas de Hollywood,
y siempre creí que sería un buen actor.

Nada más.

Te quiero, yo.
(Vaya, lo siento. He vuelto a hacerlo.)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El destino siempre se me antojo tan misterioso y fascinante como el contenido de los bolsillos de mi abuela. La vida, mi vida deseé haberla vivido como ave dentro del viento. Mirar ahora hacia atrás es como verse en un espejo viejo y borroso, en el que la única que permanece siempre lozana y contemplándome desafiante es la mirada de una culpabilidad que no me es desconocida. Invariablemente donde surgió luz crecieron sombras. Mi alma muestra extraños tatuajes que evalúo y comparo para saber si han crecido o si se acabaran por borrar algún día, como si observara mi mano puesta frente al rostro tratando de ver entre los dedos entre abiertos, con una clarividencia propia de estar sentado en la cara oculta de la luna y admirara una fría puesta de sol. Nunca ha sido lo mismo recordar que no poder olvidar. La dolorosa clarividencia de sentirse cada día más extranjero en lugares que siempre me fueron comunes. Un exiliado sin diagnostico que se contempla la mano preguntándose si un remedio seria volcar cera caliente sobre las líneas de su palma para poder escribir otro destino. Una mano que no da ya cuerda a los relojes, que no coge ya las cartas, que no mece ninguna cuna, que se hace daño, por efecto o por defecto. Ya nadie me pregunta donde paso las noches. Les debe ser tan evidente como saber donde se mete la gente cuando llueve. Mi vida la quise haber vivido como ave dentro del viento. A día de hoy, mi mayor preocupación es la de hallar para mis entrañas un lugar entre dos dunas bajo la arena siempre caliente de una lejana playa convertida en anónima tumba.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Colores

Subo la persiana,
el cielo está indeciso.

(El gris no es un color, es una duda)

Que la violación mental no sea delito es un alivio.

Tomo café, casi negro, como mis pulmones,
en la nevera hay una nota.
"Mañana vendrá a verte la mujer de tus sueños"

Pero siempre es mañana.

Si no tienes enemigos es que no has dicho una verdad en toda tu puta vida,
si no tienes amigos es que no sabes mentir.

Creo que la culpa de esta sensibilidad que me aturde
es de las canciones infantiles que me azotaban de pequeño,
no saber si Mambrú volvió de aquella maldita guerra
y que ella, la chica de las pecas tuviera que pagar el doble
por un paseo en barca.

Las chicas bonitas lo tienen más fácil,
hasta en las canciones infantiles y por supuesto en el amor.

El amor es un perro que le mueve la cola a todo el mundo
pero se marcha con quién le lanza el corazón más cerca.

(No te fíes nunca de un hombre que tenga como mascota un gato)

Bajo la persiana.
(El negro no es un color, es un secreto)

Me tiro,
pongo una canción,
suena como si tú tuvieras la culpa de todo el desamor del universo.

Querer a una ex es ponerle rostro al odio.


La última mujer que me sorprendió nunca supe como se llamaba 

pero eran veinte centímetros de sorpresa exactamente,
no sé donde mierda me dejé el orgullo aquella noche.
A la mañana siguiente me lo encontré de rodillas
vomitando en el retrete.
Y de mí y de ella ni rastro.

Y es que el maquillaje hace más milagros que ese señor con barba de la iglesia
aunque al final hasta el más ateo clame al cielo
cuando empiezan los dolores.

Y a mí lo que me duele de verdad es no dolerte.
Y no esta jaqueca de pensarte.

Un asesino de erecciones eso soy
cuando apareces por mi neurona sesenta y nueve
y se te sale una teta.

Sigo pensando que lo más excitante del desnudo
es un tirante resbalando por el hombro.
Ni me hablen de los calzones de colores.

Me estoy rompiendo los nudillos
de llamar a la puerta de la indiferencia,
a estas horas antes
venías del trabajo y recopilabas todas mis sonrisas
primero alfabéticamente,
luego por colores,
más tarde las juntabas con las tuyas,
las lanzabas al aire como si fuera una moneda
y desnudos sobre la alfombra nos la follábamos,
tu las mías y yo las tuyas.

Estabas embarazada de felicidad.
Y era risa.
No hizo falta visitar al ginecólogo.

Ahora, subo y bajo la persiana,
gris y negro,
espero,
como si hubieras escrito en la suela de tus zapatos
volveré un día de estos
y te pintaré de azul
el cielo de la boca.

Cuando toda tu vida depende de una persona
y esa persona no eres tú mismo
puedes darte por jodido.

Así estoy precisamente.
Jodido y no jodiendo.
Triste.

La tristeza es el único sentimiento más rápido que la luz.


Ahora ha cambiado su foto de perfil,
tiene los ojos mas verdes que nunca,
(el verde no es un color, es una ausencia)
está agarrada a un hombre,
uno de verdad,
de esos que no tienen enemigos,
que respetan las revisiones de los dentistas
y le crecen los pectorales a diez pesas por minuto
y mientras yo vomito una melodía enquistada en mi cerebro
mi orgullo tambaleándose hasta la cocina
arranca una nota de la nevera.

Otra vez.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Nubes



- ¿ Ves? Eso es una nube con forma de corazón.

Le digo señalando un montículo espumoso del cielo.

- Y esto - Dice ella pasando el índice por los labios- Una boca con forma de nube.

¿ Has besado alguna vez una nube? Me pregunta.

Niego con la cabeza, ella me coge del cuello de la polera sin dejar

espacio para que el aire se escape entre nosotros.

- Ven, te enseñaré el cielo pero por dentro. Afirma.

Y su boca de nube me cubre la lengua.

Y luego comienza a lloverme.


Tenía las piernas largas como vacaciones en el infierno,
empezabas en los tobillos
hasta llegar a las rodillas
y una vez allí ya habías olvidado el resto
y tenías que comenzar de nuevo.

Era como girar eternamente en una rotonda.

- Los hombres con paraguas son unos cobardes- Dijo.
Subiéndose sus medias.

Fue en ese momento cuando comencé a tragarme las tormentas
y no he tenido sed desde aquel día.

Ni ella hambre.

A veces me muerde por dentro,
parecen cosquillas pero son perros
comiéndose mis órganos.

Luego ya no soy nada
hasta que vuelve a nombrarme.

Y soy todo.
Suyo.
Pero todo.

Ni idea de esas mitades que se suman.
Yo soy uno completo que me resto
hasta el vacío absoluto si ella quiere.

Las piernas como vacaciones en el infierno.
- De ida por favor- Le digo a sus ojos.
Y me muestra un paisaje de rodillas
que había visto anteriormente en algún sueño.

Quién no te ha observado caminar no entiende
que se puede morir de música.

Que la vida puede ser un baile
si el clack clack click de tus pasos
golpean los acordes de mi lengua.

Soy las teclas de un piano
que se pulsan solamente si me miras.

Hasta que brilles, así voy a lamerte,
que se te pueda ver en la distancia
como a una estrella,
como un cometa haciendo zig zag entre los coches,
como las luces de un avión en la penumbra,
como un faro que ilumine los atajos
que me llevan de tus manos al bolsillo.

Y del bolsillo a tus cosas importantes.

En la curva más peligrosa de mi corazón está ella,
justo delante de la colegiala rubia
que le muestra los calzones a los viejos,
me sonríe,
parece un dibujo japones
entre tanta cotidiana realidad,
sostiene un paraguas verde
y los charcos a sus pies
sueñan con ser espejos.

Yo a dos metros de distancia
empapado por una nube enamorada
sigo cazando relámpagos con la boca.

Y ya todo lo demás son humedades.

viernes, 21 de octubre de 2011

Dónde está la mujer que hay en ti?

Dónde está la mujer que hay en ti?
Qué parte de ella dejaste mirando al cielo de Berlin?
Qué otra más se quedo olvidada en el anden
de una estacion del viejo Paris?

Toda tu vida has arrastrado maletas,
unas pesadas y otras vacias.
Aun así has dejado escapar el avion al paraiso
donde decidiste viajar con lo puesto.

Dónde está la mujer
que una vez cerro los ojos para sentirlo todo
y ahora no los puede volver a abrir
porque se vería en el espejo?

La ultima vez que la vi caminaba descalza
y desnuda bajo la atenta mirada de mis dedos,
y desaparecia al otro lado de la calle
como si mis sabanas fueran nubes
sobre las que hicimos el amor,
y al despertar la tendría que buscar desesperado
por una ciudad que no conozco
para recuperarla.

Pregunto y nadie parece saber de ella
tan bien como yo.

Dónde está la mujer que eres
y a la que todas la noches
la tomo de las manos
para atraerla a que vuelva a amar?

Dónde está la mujer que hay en ti?
Qué parte de ella dejaste mirando al cielo de Berlin?
Qué otra más se quedo olvidada en el anden
de una estacion del viejo Paris?

Si tanto me amabas, por qué no me llevaste contigo?
Si tanto me necesitabas, por qué me dejaste ir?
Si eramos el uno para el otro, por qué?



















algún día había que volver a publicar...

miércoles, 27 de julio de 2011

lo mas importante del amor es el miedo.

Lo que realmente mantiene vivo al amor es el miedo,
el miedo a perderlo,
cuando ya no hay miedo,
tampoco queda amor.

Sobrevive el cariño claro,
ese animal de orejas enormes
que se revuelca por el suelo
y ladra cuando quiere una galleta.

Y es que estar enamorado es la única enfermedad
que se cura con el contacto físico.

La primera vez que dices te quiero,
te condenas sin saberlo a reiterarte el resto de tu vida,
hasta que las propias palabras pierden su verdadero significado
aunque que le cambies el idioma.

Es triste pensar que los burdeles
se llenan de hombres que han dicho te quiero esa misma mañana.

La fidelidad es como lanzar una piedra al mar
y esperar sentado a que flote.

El océano esta repleto
de barcos hundidos que pensaron que podían navegar felizmente
y chocaron con esa roca que todos lanzamos alguna vez
jurando en la existencia del para siempre.

Pero cuando se acaba el siempre,
comienza el nunca.

No somos más que el estribillo de una canción de verano
que recordamos entre la nostalgia
y el alivio de que ese ritmo
no vuelva a golpearnos la cabeza.

Y lo cierto que lo que más echo de menos,
es no echarte más de menos.

Cuando el corazón no latía por inercia
y había música dentro y fuera del pecho,
bailábamos sin tropezar con los pies
flotando en el aire,
nuestros cuerpos eran como de goma
y rebotaban por la casa
como pelotitas de colores que conocen
el lugar exacto donde chocar,
donde imantarse,hasta borrar la luz
en un off
que se parece a la vida
cuando la vida no te pertenece del todo
y es a medias.

Como el último cigarro de una cajetilla.
Hay humo,
es lo que queda del fuego,
palabras estiradas a conciencia
diminutivos absurdos taladrando mariposas,
que olvidan el arte de volar
y se posan en el cerebro a hacer un nido,
de rutina.

En el salón se oyen ladridos,
alguien con la boca llena de galletas,
posa sus labios en otros labios,
suavemente,
dejando al miedo bostezar en el sofá
poco antes de su sueño eterno.

domingo, 19 de junio de 2011

todos iguales

Tu pensabas que yo me acostaría con cualquier mujer
que me dijera que le gustaba lo que escribo,
yo opinaba que tú harías lo propio con cualquier hombre
que te mintiera sobre como te quedaba
aquel vestido nuevo de flores.

Y lo cierto es que una vez más como casi siempre
solo tú tenias razón.

Porque supongo que la fidelidad en mí
no es más que una cuestión de instintos
y después no vale el perdón,
ni la súplica
y las promesas tienen tantos años
que se mueren justo antes
de nacer de mi boca.

Y a ti,
a todas ustedes,
les basta con lanzar esa frase lapidaria de
"todos los hombres son iguales"
mientras yo desde una esquina
me observo a mi mismo en los demás
y no me queda otra opción
que rezar muy bajito por la extinción absoluta de mi especie.

Eso hasta que tú apareces
vestida solamente con tu sonrisa.

Porque la única razón por la que me alegra ser un hombre,
es porque tu eres una mujer.

Y eso que haces con tu cintura
sin preguntarle a tus tobillos
que tú llamas bailar
y yo no encuentro una palabra para definirlo
eso......
es mi erotismo preferido.

Y esta canción de heavy metal
mi corazón cuando me rozas.

Y tu olor mi hambre.

Y el resto de la casa yo
si tu me nombras.

Podía haberte dicho a tiempo
que ya creía en las mitades,
antes del suicidio masivo de los peones
de este tablero imaginario
que te quería por encima del amor.

Del propio y del ajeno.
Del nuestro incluso.

Que era tuyo aún sin saberlo.

Me dices que es tarde
con boca de diez para las doce
y los alfiles olvidan como se traza una diagonal,
los caballos se mueven al surco de tus iniciales,
desbocados a besar los azulejos
del baño donde haces porno
desde la más íntima ignorancia.

Las torres se derrumban a los pies de tu indiferencia
como castillos creados de la nada
por las mentes infantiles de mi playa
y la reina se masturba en un ataque de lesbianismo
ante el botón que sostiene lo prohibido.

Pero yo creo que ya que estas aquí
deberías hacer algo inolvidable con esta noche,
quererme por ejemplo,
o besarme,
o soplar muy fuerte para ahuyentar los miedos
de perder lo que ni tengo.

Prometo hacerme el sordo mañana con el nuevo sol
cuando llames al taxi desde el pasillo
y lentamente dejes caer el rey
sobre mi vida.
En el último tambaleo.

Y digas jaque mate
de un portazo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Dice que es feliz

Dice que es feliz,
que lo consiguen.
Yo no me alegro.

Y seguro que él es un buen tipo
de esos que hacen el amor hasta con ropa
y que la quiere.

Y ella se deja hacer medio sumisa,
tumbada dulcemente en un colchón
comprado a doce cuotas de cariño.

El amor sin hipotecas es más frío.

Y no, no quiero que sea feliz del todo
aunque tampoco deseo que él necesite un mapa
para encontrarle el clitoris,
sin embargo si sueño que una noche cualquiera
confunda su nombre con el mío
mientras le mancha la nariz con un orgasmo.

Lo cierto es que ya nada importa.

No importa que sea mi inicial la que falte
en tu agenda telefónica
o que sea una canción la que te recuerde
que fuimos uno antes de cuatro.

Y es que hay que abandonar los aeropuertos
cuando los aviones vuelen más alto que los sueños,
dejar de esperar algún rescate
en los ojos acuáticos de la nostalgia,
huir de los recuerdos que te enjaulan
y no te dejan ver mas cielo que el que se cuelga
de la ventana de las promesas incumplidas.

Y me resulta curioso,
tú que fuiste tinta antes de amor
estés siendo asesinada sin placer
por un lapiz hecho en china.

Y que no se desangre la libreta del olvido
en cada borron que me recuerda que sonríes.

Eres solamente el garabato
del hijo precoz y deslenguado
que ya nunca tendremos.

Cada verso es otra palada de arena
en el entierro emocional de mi memoria,
ya nunca más serás poesía
ni yo feliz.
Ni el amor tendrá forma de algodón azúcar,
ni serás tan rubia como entonces,
ni el mar tan tuyo,
ni tú tan mía,
ni nada nuestro.

Y no, no quiero que seas feliz del todo,
aunque ni mis neuronas estén de luto por tu nombre....

.....tu nombre tan cansado de mi boca
evaporándose con las últimas gotas de lluvia
de esta primavera fugaz.

Y te mato, no te mueres, yo te mato.

Para que existas sin mí
y yo contigo
exista sin ti
resucitándote.

Es el poema que faltaba
el hasta nunca
de esta tumba que te guarda con cariño
en la hoja ciento diez de mis fracasos.

Y hasta pierdo en ti este minuto.

Shhhhhhhhhh.

De silencio.


 

martes, 24 de mayo de 2011

con sed...

¿Qué otra cosa podía hacer con las manos que no fuera romperte las costuras de Los calzones?

Creo que dos segundos antes de arrodillarme te vi a los ojos, luego tus muslos se abrieron como las puertas mecánicas de los grandes almacenes y un liquido trasparente inundó mi lengua.

Lamí despacio, izquierda y derecha, arriba y abajo, ambos orificios, con gula, con hambre,con sed, absorbiendo dulcemente la pelotita que hacía crujir tu espalda.
En ese momento en mi cabeza sonaba la melodía del camión de los helados.

Y tú haciendo algo parecido a jadear pero con música, tus dedos tecleando canciones en la espesura de mis cabellos, cada vez que me faltaba el aire veía esa luz que dicen que anuncia la muerte, luego subía la cabeza miraba tu boca entreabierta suspirando y volvía mi sed interminable, la asfixia como necesidad de respirate por dentro.

Fue justo en ese momento, cuando tu voz dijo basta y yo no tenía certeza alguna de donde me latía el corazón, si en el hueco de siempre o en el mismo pene cuando me despertó la humedad de las sábanas.

Ni siquiera me limpié, me puse del otro lado y te eché terriblemente de menos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Otoño 2011


Otoño 2011, habitación cuarenta y cinco del hotel de mi corazón,
alguien se debió dejar el aire condicionado puesto,
hace frío.

Afuera está nublado,
no hay un sólo meteorólogo que acierte sobre este cielo,
al menos antes eran mujeres y si se equivocaban
le dibujabas un sol entre los muslos.

Da vértigo salir a la jungla de asfalto,
ir en contra de la moda
es como llevar una kalashnikov en plena calle
todos te observan con terror.

Chica guapa se enamora de chico guapo,
chico feo escribe un poema
reventándose espinillas contra el espejo.

Y otra vez gira el mundo a la inversa
para que tú y yo siempre
estemos en el lugar equivocado.

Así funciona,
¿te acuerdas de Michelle?
después de leer el alquimista
solo creía en las señales
y una día cualquiera de lluvia
se salta un disco pare
y un camión le pasa por lo alto.

Michelle, tan linda ella,
yace ahora en una caja de galletas.

O Matilda, la dueña de la tienda de incienso,
cuarenta y cinco años esperando al hombre de su vida,
rasurando su vulva virgen hasta de su dedo meñique.

Nadie debió decirle que los milagros
no traían un pene incorporado.

Y es que el mundo es una mierda
aunque a veces,
le de por oler a chanel número cinco.

En la portada de la revista de hoy
una colombiana que baila
besa a un futbolista que corre
y de ti ni rastro.

Ni en la contraportada,
ni en las páginas intermedias.

Ni siquiera en los anuncios eróticos.

Y tú siempre eres la noticia más importante de mi vida.

Me dan pánico los hombres con paraguas
o que para hacerse famoso
baste la opción de hacerse asesino en serie.

Y la cárcel llena de hombres que no supieron amar
y la calle repleta de mujeres que no se dejan querer
y yo en terreno de nadie,
sin saber amarte,
sin querer quererte.

Y podría...
no sé si sabría...
pero podría...
intentarlo.

Debía ser hermoso todo esto
cuando el amor cabía en una carta.

Hará dos vidas que no miro en el buzón
esta que vivo ahora
y la que tú te llevaste.

A rastras,
a algún lugar que no conozco.

Y los hospitales llenos de personas agarrándose a un suspiro
y las azoteas abarrotadas esperando un suspiro que los ayude a caer.

A la inversa siempre.

La vida es una noria
que a veces se cree montaña rusa.

Y descarrila.

Yo solo quería ver otra vez el padrino
y leer a bukowski
y que de pronto sonara el timbre
y fueras tú
vestida de me voy a tragar tu tristeza de un orgasmo.

La soledad no estar solo conmigo,
la soledad es no saber con quién estás tú.

En que postura,
en que escalón del universo
perdí tu rostro.

La soledad es un domingo que se repite consecutivamente
tan cruel,
que al final llegas a amar todos los lunes.

Y Micaela que es puta
y su madre una beata brasileña,
piensa venir a verla bailar danza clásica
en un teatro lleno de abrigos y corbatas.

Y las ratas del puente del oeste
que no entendieron que aquella lata de atún
era la última cena de un abogado
que perdió el juicio con su mujer,
a sus hijos,
su casa
y ya nada más que le queda
odio.

Y una lata de atún vacía.

Y aquí yo,
en la habitación veinte de un hostal de mi alma,
otoño nublado del 2011
escribiendo un poema 
y teniendo la absoluta certeza 
de no poder cambiar el mundo
y esperando sin embargo que una llamada tuya
al menos consiga
cambiar el mío.



lunes, 2 de mayo de 2011

domigos

Los domingos son días pesados. Días que te oprimen el pecho. Nunca me ha dado por estudiar estadísticas de suicidios pero estoy seguro que los domingos se marcha mucha gente.
Incluso creo que gran parte de ellos lo hacen por amor. Yo no me mataría nunca pero reconozco que como fantasía tétrica siempre he tenido aquella de ser asesinado por una mujer.  Por asfixia si puedo elegir.

Llegar al paraíso desde el paraíso. Algo así.

No puedo negar que soy algo masoquista, es evidente, disfruto cediendo el poder, el lado izquierdo de la cama, mi piel como premio al azote compulsivo, al desgarro de la ropa.
Mi mente, que deje ser mía, que se alterne con la tuya, que se haga una y esa sea dulcemente caprichosa, débilmente dolorosa y sucia, intensamente sucia.

Por eso ladro ahora creo, es domingo. Los domingos la terraza siempre parece que está a más altura y tus manos a más kilómetros y tus tacones....... 
(Me vergüenza que lamer tus tacones me de placer)

Me avergüenza el espejo, creo que es más cruel que los ojos de cualquier mujer que he conocido hasta ahora. De hecho afirmo que nunca unos ojos de mujer me han parecido crueles.
Y tengo suerte, la humillación lejos de lo perverso me roba al ego hasta que el fango me cubre la nariz. 

Debes creerme ser tortuga en este mundo tan fashion es una auténtica mierda.

Y yo soy tortuga mucho tiempo, a veces lo alterno con marmota. Y me duermo. Y me olvido. Y te sueño.

Hoy es domingo y juro por tus pómulos volcánicos que no tengo ganas de morirme de lo que no estoy del todo seguro es de que tú no tengas ganas de matarme.

Por asfixia por favor.

Y me masturbo.

domingo, 27 de marzo de 2011

il dolce far niente...




Il dolce far niente
Primer tema del disco del mismo nombre grabado en febrero del 2011 
idfn es una compilación de trabajos compuestos entre el 2009 y el 2010 alejándome de todas las pistas de sifilis mental y concentrando sonidos de guitarra, batería, bajo y teclado dejando al kaosspad como único instrumento "sintético".
Lo que partió como un escape de todo se convirtió en lo mejor que he echo en la vida con colaboraciones de Aymara "El Negro"  Lugones y Samuel "Sam" Maquieira en la grabación de batería y guitarra respectivamente y con la gran participación de jhon kaada en arreglos y mezcla final.
Solo falta el artwork que aun no se quien lo hará, aunque hay un par de amigos que se ofrecieron, mas la increíble buena onda del Sr. Diego Maquieira quien dono un par de escritos para ser usados en el A.W 
Espero que disfruten el tema y eso...
los agradecimientos ya los encontraran en el disco
Si es que ve la luz algún dia...

K.P


viernes, 25 de marzo de 2011

no se cuanto tiempo te echare de menos...


Y llegué tarde a conciencia a tus besos de reloj,
perdí un lunes en el bolsillo del abrigo
y en el musical de cucharas de los bares,
observé a mujeres que soñaban ser lesbianas.

Mi universo entero cabía en una taza
y el reflejo era el yo abandonado
soplándole a un café con dos de azúcar.

Tenía ganas de morirme y no por ti
tenía ganas de vivir y no contigo.

Y porque el amor no podía caber en una posdata,
olvidé hasta los remites de tu vulva,
sabia a sexo en baños públicos la nostalgia,
a pensiones de media estrella la lujuria
y a lenguas de nicotina y vodka
el luto de los siempres prometidos.

Cada hijo que soñamos tener juntos
se va por el desagüe de la ducha
cada vez que recuerdo tus caderas.

La ausencia de columpio en mi jardín
es el fracaso del amor entre nosotros.

Y porque un charco jamás puede formar parte del mar
dejé que fuera otro sol el que se bebiera mis lágrimas.

Abrir otra puerta;
encender otro cigarro,
pedir otra copa.

Que el viento me arranque tu perfume.

Y esperar.

Esperar a que vuelvas sin ser tú
y me tomes por sorpresa sin ser yo,
que se hagan el amor nuestras palabras
en el aire como luciérnagas borrachas,
hasta que un monosílabo después de mil te quieros
gire la noria del amor hacia el principio.

Otra vez...

domingo, 13 de marzo de 2011


Domingo, fuera hace viento, no hay una mujer con falda en cien manzanas a la redonda,no tengo resaca o sí la tengo pero es algo tan cotidiano y familiar que ya no sé distinguir si ese dolor de cabeza es por recordarte o por el abuso del alcohol.

No deberle nada a nadie es bueno sin embargo una parte de mi sigue en deuda y creo que es conmigo mismo.

Es muy jodido no tener con qué pagarme.

Alguien silba en la calle, son las tantas de la tarde y sigo en pijama, tumbado, mirando la grieta del techo, parece una cicatriz, no me pertenece del todo pero la siento mía.

Todo es mío hasta que no se demuestre lo contrario, me da igual si duermes con él y le dices palabras bonitas, o follan entre insultos que son parte del amor, a mí también me sucede a veces.

Dormir con una puta que a la mañana siguiente ya es la mujer de mi vida.

Todo es mío hasta que yo lo rechace.

Y eso hago ahora.

No te deseo. No creo que podamos hacer malabares con el calendario que cuelga en la cocina, ni pegaremos frases de amor en la nevera, no habrán te quieros en los espejos húmedos del baño, mi colonia y tu perfume no se besarán el aroma en el segundo cajón del pequeño armario que sostiene el cristal ese donde tu reflejo hacía imposibles con las flores de los azulejos.

Pensaba aquellos días que eras demasiado bonita para mí. Me veía como un ogro con una rosa entre las manos, ahora sin embargo a pesar de que te sigo viendo preciosa, te acercas más al cactus de la terraza y yo ogro aún pero no estúpido, no te toco para no dolerme.

Curioso, dolor tan buscado otras veces y ahora no lo necesito.

Tampoco un abrazo.

Hace un siglo que no tengo una erección en un abrazo.

Mañana es lunes y ahora que las páginas de nuestro libro vuelan por la ciudad como pájaros que emigran al olvido, yo empiezo mi vida desde uno, desde cero sería incapaz.

domingo, 6 de marzo de 2011

Tan inútil como los buenos deseos

La noticia de la muerte se propago como un susurro por los puentes y los muelles vacíos en ambas orillas. También supe que llovía. Llovía sobre el cadáver. Llovía sobre los hombres con paraguas negros que a cierta distancia razonaban sobre las causas hablando de él en tercera persona.
Un bocadillo para merendar a media tarde a cambio de que me permitieran jugar al futbol. 
El castigo ante todos los de clase. 
Hallar el modo de meterse dentro de sus calzones rojos. Esforzarse. Esforzarse por labrarse un porvenir. 
El libro con todos los interrogantes. Las libretas emborronadas con todas sus respuestas manuscritas. Salvo la de la muerte. De haber conocido de antemano como se iba a producir, su vida hubiera sido la de una flor cortada en un jarrón sin agua. Pero siempre medito acerca de ella en tercera persona. Como en la muerte ajena y no en la propia. 
Se seguía sintiendo invulnerable y eterno. Debía de llover también hoy. Tendido en el suelo como un cadáver que se moja bajo la lluvia podía oler la hierba cortada y al viento rolar entre las copas. 
Y es que para cuando comprendió que la vida iba en serio fue por la imposición de tener que meter a un león en su jaula. 
Hay una sola vez en la vida para acometer las grandes decisiones. Después, sólo queda conformarse con dejarse llevar. Aunque por sus errores irremediables sea pisando el filo de una navaja y los pasos sonaran como si caminara sobre huevos. 
Aceptar las perdidas como una responsabilidad menos. Los platos apilados en el fregadero. Que leer los libros que aún le faltan sea más imprescindible que hacer frente a las facturas. Sólo el llanto de un niño a medianoche lo devuelve a la realidad. 
Inútil como la ambulancia que llega tarde. Tan inútil como los buenos deseos, los peces de colores en la pecera de cristal, un anzuelo sin cebo, que creas que has tenido un mal día, recordar al despertar lo que has soñado, el recuerdo de su padre de un niño huérfano, la rabia, que alguien te diga que no estás loco, un beso a un muerto. 
Sobre todo si no eres tú y lo despides besando su frente como a una tercera persona.

miércoles, 23 de febrero de 2011

maldigo esta oscuridad que inventas


Estoy seguro que no tenerte en perspectiva
es lo más parecido a quedarse ciego.

Que sin ti desfilando por el blanco de mis ojos,
todo es negro.

Aunque sé que si los cierro fuerte y te pienso
aparece el azul de tu falda de vuelo
o el rosa de aquel chaleco que te regaló tu madre
cuando le prometiste al cumplir los dieciocho
que aún eras virgen.

El rojo sangre de tus zapatos más perversos
o el amarillo soleado de tu pelo.

Ha y tu pelo, nunca un olor me había excitado de esa manera.

Y Ojalá ahora fuera capaz de recordar el nombre de tu champú
me lo compraría al instante
con tal de olerte en mi mismo.

Mis ojos.
Eso le regalaría al primero
que me dijera qué llevas puesto ahora.

Aunque sé que si los cierro fuerte,
te veré con uno de esos pijamas
huérfanos de algún botón
como si el morbo contigo
siempre tuviera dedos.

O con aquel impactante sujetador naranja
cuyos tirantes siempre fueron adictos al vértigo.

Todo es eclipse desde que no estás.
Y lo confieso,
tengo miedo.

Y maldigo esta oscuridad que inventas
que es como estar de luto eternamente,
como vivir en un perpetuo parpadeo,
igual que una ceguera indefinida,
el no tenerte en el próximo horizonte.

Y ahora que seguramente estarás fingiendo el tercer orgasmo
en una cama con alergia al matrimonio,
yo solo, triste y a oscuras,
solo espero que alguien de una vez por todas
me encienda la luz.

jueves, 10 de febrero de 2011

Podría hablar...

Hablariá de tus ojos pero me pierdo en tu escote,
lo suficientemente recatado para imaginar el resto.

Si podría hablar de tu boca,
corrector dental, dientes limpios,
alíneandose forzados en una hilera recta,
como tus principios
o como mis finales.

Podría hablar de tus caderas
miles de horas seguidas
o accidentarme a conciencia en tu cintura,
en este caso salir ileso
me resulta un menosprecio.

Enciendo un cigarro y una nube de humo
choca contra mi cara, sonríes
y se que estoy perdido.

Intuyes lo que pienso,
lo deduzco en esa mueca de seguridad
que adorna tus dulces rasgos.

En mi corazón suenan tambores
y me averguenza que mis latidos
lleguen a atravesar mi piel...
y los oigas.

Te dejo cerrando la puerta
abandonándote entre prisas, smog
y un teléfono ruidoso.

A veces la felicidad no es tan dificil
hoy me basta con que estes sonriendo.


para mi THE REAL amiga Vicky :)

lunes, 7 de febrero de 2011

Si es contigo no me importa

Si es contigo corazón no me importa
hacer el amor con calcetines.

Si es contigo no me importa,
arrancarme esta piel mía con las uñas
y tenderla al sol de tu balcón
justo al lado de tu tanga favorito.

Ni que el último cigarro de la cajetilla
se lo fume el viento de poniente
mientras haces de mi boca una trinchera.

No me importa siquiera amor mío
hacerte una ciudad con rascacielos
en este vertedero vertebral.

Ni romperme los ojos contra el vidrio
de las gafas que te guardan los eclipses
ni ser huesped de alquiler por dos caricias
del ático que abandera tus dos muslos.

Si es contigo es conmigo.
Eso lo sabes.

Y no soy yo
si tu no eres.
Mía.

Ni seré
sin un nosotros .

Más que polvo.

Pero si es contigo no me importa
que colecciones mis suspiros por facículos
o le pongas nombres ridiculos a mis cicatrices
o te inventes un atajo que me lleve
desde el borde de tus labios
hasta tu ombligo.

No me importa cumplir años si es contigo,
ni que el mar no se asome al dormitorio,
no me importa destruir abecedarios
e inventarte un idioma en las pestañas
si el silencio hace un trio en nuestra cama.

No me importa mas que tú en esta vida
y pasaba por aquí por tu cintura
y he pensado.....

Que mejor que recordarlo.


para Mariel...

sábado, 5 de febrero de 2011

Nada

Deberías aprender a nadar,
antes de que este muerto
o tenga dos hijos.
(que no sé que es peor en este caso)

Antes de que mi emoción se reduzca
a robar paquetes de chicles
en los extensos pasillos del pronto copec.

De que me crezca la curva de la infelicidad,
mientras canto los goles
de algún futbolista tatuado,
como si el éxito suyo se pudiera compartir.

Antes de que tenga que tomar pastillas para no soñarte.

De pedir frente a las velas cada cumpleaños
el deseo de verte con tu bikini blanco
saltando en la orilla de mi playa.

Deberías aprender a nadar,
a hacer el boca a boca
el cuerpo a cuerpo,
la guerra de la piel,
la de los besos,
la paz de los abrazos
y los orgasmos.

Antes de que olvide nuestro idioma
y el scrable me parezca apasionante
y hacer el misionero los domingos
el desahogo vital de mi existencia.

De que la nostalgia pistola en mano
apunte con tus recuerdos a mi nuca
y prefiera que dispare sin clemencia
a la amnesia para siempre de tu nombre.

Deberías aprender a nadar sirena mía
antes de que suba la marea
y me ahogue en este charco de la vida.

viernes, 4 de febrero de 2011

Ana...

Si la semana tuviera ocho días
ella me dedicaría uno entero para mí.

-Tengo trabajo, lo siento.
Y la entiendo.

Como entiendo su falta de cobertura
o que no me conteste el teléfono.

Me llevo muy bien con la muchacha de su contestador,
creo que se llama Ana,
la muchacha me refiero, no ella,
ella se llama como quiera.

Por cierto:
La de locuras que puede hacer un hombre
por unos simples labios.

En fin......
pues eso a lo que iba,
como se llama como queire,
a veces se llama amor,
otras deseo
y la mayoría da igual como la llames
porque ni aparece.

Yo creo que se folla a ella misma frente al espejo,
tiene que excitarse por fuerza si se ve.
Es lógico.

Diez años de mi vida daría yo por ser multiorgásmico,
mujer no, eso nunca,
bastante tengo ya con esta adicción a los calzones rojos
desde este lado.

Que solo los veo y erupciono
y luego me enamoro
y en las siguientes tres centésimas ya estoy de rodillas.

Tiene acento extraño,
se llama Ana, seguro,
le estoy tomando mucho cariño.
Espero que no me la quite
con un absurdo backtone.

- !Ay Ana si supieras cuanto la quiero!

Y Ana a lo suyo.
Es fría sí.
Pero no importa.

Estoy acostumbrado a la gelidez
desde que me encapriché de la antártida.

Si la besas en la boca mucho rato
puedes suprimir el hielo de las copas.

Y ahora no tiene señal....

No se porque los lunes se llaman lunes
en lugar de tener mi nombre
que ahora seguramente ella estaría
trepándome la espalda con las uñas.

miércoles, 26 de enero de 2011

La de serrat...

Ayer escuchaba Penélope la de serrat,
ya sabes aquella canción que te hacía temblar
bajo las sábanas como a una rosa en otoño.

Y me acordé de las estaciones que no vieron nuestros abrazos,
del olor a champú de coco de tus axilas
aquella vez que prometí besarte
donde aún nadie había posado antes los labios.

Y recordé lo mucho que me gustaba tu vestido verde
y verte fumar mirando un punto fijo
y tus pies que apenas se levantaban del suelo
cuando caminabas con el trasero erguido
por las pasarelas de aquella ciudad
que tenía tu nombre
antes del suyo.

Mientras los acordes me inundaban de nostalgia,
aparecías por mi memoria con esa sonrisa de lluvia
y esos ojos que parecían haber visto a dios masturbándose
en la última playa no nudista de tu isla.

Y me emborraché,
primero de tu ausencia
y luego de vodka,
después de los labios de aquella fotografía que me regalaste,
gastada ya de que mis ojos se la coman
los lunes que no nos pertenecen.

Todos.

Ya.

Que no hay semanas.

Desde ti.

Sigo siendo el mismo estúpido que se enamora en la cola del cine,
¿recuerdas tú con anteojos sexys
y aquella falda a cuadros que mentía sobre tu edad?.
-¿Quieres ser mi próxima ex?-

Y tu sonrisa de muslos desnudos
mientras Brad adicto a la adolescencia
me observaba con envidia desde la pantalla.

A veces no duermo solo
y hago las misma promesas que una vez te hice a ti
y luego otra vez
hasta que se rompen de desgaste
como las tuyas
que te cansaste de esperar sin esperanza
a un hombre que no era yo
pero el amor ni siquiera nos dejó descubrirlo.

El amor es como un cristal lleno de vaho.
Nunca deja ver otro horizonte.

Ahora soy yo el que vagabundea por la estaciones
buscando en los bancos tallados con tus palabras
a una mujer que ya no eres pero que siempre has sido
mientras los trenes descarrilan una tras otro
por este corazón de porcelana.

Ahora que las matemáticas ya no suman,
solo restan
y tu recuerdo se aferra a las plantas de mis pies
tanto,
que no puedo caminar sino es contigo.

Mis ojos húmedos mientras la voz ronca del cantautor,
hacen que todos los mares quepan en un pañuelo
y me arranco las lágrimas con los dientes
mientras la última ola de mi párpado derecho
me moja por dentro con tu vacío.

Yo nunca seré nadie ya,
NADIE,
pero tú amor que no llegaste,
siempre serás Penélope,
la de Serrat,
la mía,
la nuestra.



para calcetines huachos aunque jamas lo lea...




sábado, 15 de enero de 2011

hoy no llovio

Detrás de cada mujer a la que amo,
siempre hay un hombre al que odio.
Es inevitable.

Como lo sería no pensar en ser burbujita
cuando el equipo de natación sincronizada
se inventa bajo el agua una ciudad
con nombre de medicina para el alma.

Que iba a llover.
Eso dijo el hombre del tiempo el hijo de puta
y ahí está ella tras mi ventana
esperando la micro
con un ridículo paraguas en la mano
mientras los rayos del sol la iluminan
como si se tratara de una artista de hollywood.

Podría serlo.
Una mezcla entre Mila
y  Drew.

Mientras bordeo con el índice su silueta en el cristal
pienso en lo bien que le queda
el uniforme a la cajera del súper,
en lo mal que le está sentando el régimen
a mi vecina de abajo,
en "ella" tocando el violín con las pestañas
en algún barrio marginal de París.

"Toda mujer que te mande postales desde París está muerta
y si aún respira mátala"

Odio las micros,
las odio desde que la magia
viaja en los asientos traseros
en direcciones siempre contrarias
a lo que debe ser mi camino.

Y me pongo triste
y cuando me pongo triste necesito un trago
y bajo las escaleras de tres en tres
y la calle hambrienta.....
me traga....
a mí,
que estoy hecho de escamas.

Es demasiado complicado ser un pez en el asfalto.

Aún están los faroles perfumados con tu aroma,
estoy seguro que cuando bostezas
te crecen margaritas en la punta de la lengua.

Lo sé porque he visto la primavera en tu cruce de piernas.

Sol por la tarde. Eso dijo.
Con la sonrisa repleta de isobaras
y ahora una nube del tamaño de mi soledad
llora tu ausencia sobre mis hombros.

Un poco más al norte,
una chica se baja de una micro y sonríe,
y abre su paraguas con la habilidad adquirida
de alguna película disney
mientras una rebelión de gotas furiosas
sueñan con desembocar en su piel.

Exactamente como yo.

martes, 11 de enero de 2011

El hombre que se abrasaba a los postes cuarta parte

Me era más útil saber donde estaba el unimark que su clítoris aunque seguramente ambos recibían las mismas visitas al mes.

Era puta, si, de las que cobran.
Era guapa, mucho, de las que brillan.
Y tan triste demaciado, de las que sueñan con precipicios.

Se llamaba Pamela y aunque conocía treinta y cinco maneras diferentes de asesinar a un hombre sin dejar huellas, de pequeña como la mayoría también jugaba con barbies y saltaba en los charcos.

- No soy yo, soy lo que queda de mí. Eso me dijo un día después de hacerme feliz siete segundos.

La conocí meses después de que los huesesitos de Ingrid comenzaran a decorar la lápida más primaveral de mi memoria.
Yo estaba terriblemente sólo y su cintura de reina del hula-hula anestesiaban los malos recuerdos en cada movimiento que inventaba.

Ayer me llamó con ese acento mexicano que te emborrachaba de tequila por palabras.
Había hecho dinero suficiente para volver a su país y montar algún negocio, a ser posible un salón de belleza y con un poco de suerte poder vivir decentemente aniquilando todo su pasado.

Nunca a pesar de nuestra multitud de encuentros me había besado en la boca hasta ayer, suave, como una brisa de esas de verano que te envuelve cuando más la necesitas.

- Te echaré de menos bebé. Dijo.

Tuve unas ganas tremenda de abrazarla, de pedirle que se quedara, de rogarle que no se fuera nunca, que yo la haría tan feliz que se olvidaría de una vez por todas de sus raíces, de su mexico lindo, de aquel padre cabrón que la humillaba y la hizo crecer a pasos de gigante,de todos y cada uno de los clientes que solo la trataron como carne, que yo lamería sus heridas hasta hacerla cicatrices y las cicatrices las besaría hasta no dejar ni rastro de ellas en su bendita piel morena.

Suele ocurrirme que siempre me enamoro en ese instante en el cual ya el amor, camina varias horas por delante.
Igual que me ocurrió con aquella chica preciosa que se disfrazaba de otoño para dormir.

Pamela y toda esa farmacia contra el vacío que poseían los dos mejores muslos de esta maldita ciudad se marchaban dejando un montón incontable de hojas en blanco en mi caótica vida.

En el bar todo estaba en su sitio, Olga tambaleándose en busca del aseo, Julián acariciándole con mimo la cabecita a la tortuga de su bolsillo, Daniela con la mirada triste tras la barra, el señor con bigote con el que alguna que otra vez había echado unas partidas de poker mirando al techo y humo ,mucho humo y música de suicidio y una mesa repleta de mujeres que parecían travestis con tanto maquillaje y otra mesa repleta de hombres que parecían mujeres con tanto perfume y poco vello.

Todo en orden.

Besé a daniela en la mejilla que me devolvió el beso con una de esas sonrisas mágicas y pedi una copa grande para bebérmela de un solo trago a la salud de Pamela.

- Por la reina del hula-hula. Dije en voz alta.

Con tequila por supuesto.

sábado, 8 de enero de 2011

Sólo quería decirte...

No hay un solo perro en toda la ciudad
que no sepa tu nombre.

Les he hablado de ti,
les he informado,
de que tú a tu manera
perteneces a su raza.

Tal vez un doberman
o uno de esos con los ojos diminutos
y la cabeza enorme,
que invitan a la caricia
y cuando menos te lo esperas
te arrancan medio brazo de raíz.

Deberías saber que he aprendido a odiarte
y salir ileso de ello,
a que el lado derecho de la cama
ya no me parezca una batalla perdida.

He aprendido que el mundo no comienza en tu cintura,
ni acaba con una de tus postales sin remite
desde algún pueblo remoto al oeste de saturno.

También he sido malvado, si,
he comparado continuamente a tu madre con un reptil,
tu hermana la mayor ha sido la actriz principal
de mis últimas veinticuatro masturbaciones
y he deseado con todas mis fuerzas
que una ola de un mar cualquiera
te arranque el bikini en una playa
repleta de mujeres con complejos.

Al fondo de la habitación me observan tus zapatos rojos,
bendito treinta y siete que mantiene
el brillo que alguna vez le dio mi lengua.

Están en la misma posición que los dejaste
a veces encima me invento tu silueta
y bailas
y flotas
y desapareces,
una y otra vez.

Como antes.

Como siempre.

Y te maldigo.

Y multiplico todo lo que te detesto
por la cantidad de caricias que aún me debes
y siempre sale el número exacto
de lo que te quiero todavía.

Ojalá alguien me regalara un corazón teledirigido
y poder esquivarte hasta que echarte de menos
no sea más que una frase vacía.

Como tu alma.

Sólo quería decirte que sí,
que soy culpable,
de este asesinato tuyo aunque sea ficticio.

"y es que no hay día que no desee tu muerte
si no vuelves conmigo".

Y creo que a esto los entendidos
también lo llaman amor.

martes, 4 de enero de 2011

En un millón de pedazos.

Va a reventar el mundo en un millón de pedazos
y yo en mi puta vida he hecho un puzzle.
Ni siquiera de pequeño.

Porque yo de pequeño era un tipo duro,
aprendí a escupir como un vaquero a los seis años
y le levantaba la falda a las niñas del colegio.

Gaby siempre tenía calzones rosas
y su flor preferida era la rosa
y su amiga más íntima se llamaba Rosa
y aunque con todo esos datos debía oler bien
no era así.

Porque a Gaby no le gustaba el agua
ni siquiera la del mar.

Y eso que a cierta edad el aroma carece de importancia
pero que no le gustara el mar era imperdonable.
Por eso no la quise.

Y me iba con Coni al césped de detrás de su casa.
Coni era rubia,
más que rubia dorada,
como si se hubiera lanzado a una piscina de oro.
Y guapa,
muy guapa
y con los ojos tan azules
que aunque a ella si le gustaba el mar
al mar no le gustaba ella.

Envidia, claro.

Yo quería besos de película
pero ella se conformaba con juntar los labios.

Eran besos aburridos
como pan sin palta.

Una tarde se subió al lugar más alto del colegio
y gritó te quiero seguido de mi nombre.

Fue la primera vez que una mujer
decía algo bonito sobre mi persona.

Y yo obviamente no la creí.

Porque yo era un tipo duro
y no ahora que simplemente escucho cariño
y ya me estoy quitando el paracaídas.

No ahora que el amor me coge por los testiculos
y tartamudeo su nombre hasta el infinito.

Un marica.
Un loco con blog.
Eso soy.

Los que tienen blog solo son escritores frustrados
a los que le asusta la nitidez del papel.

Pero antes, sobretodo de ella,
yo era un tipo duro,
que apedreaba a los gatos
y me fumaba las colillas de mi padre
y a veces era tan tan duro
que hasta echaba el humo por la nariz.

Y me tocaba, me tocaba mucho
incluso antes del milagro del hilo blanco
y pensaba en las madres de mis amigos
y en las de mis enemigos
y en la profesora de geografía
y en Gaby.

Gaby, mi dulce Gaby,
que aún estaba en basica
y ya tenía tetas.

Y aunque no era mi novia
me dejaba tocarla allí
y aquí y allá
y otra vez allí
y me dio mi primer beso con lengua
una tarde de verano sin verano
y a mí......
me dio asco.

Salí corriendo lo mas lejos que pude de ella y de su lengua,
porque yo no hacía esas estupideces del amor.

No como ahora que me meten la lengua en la boca
y hasta eyaculo.

Una nena eso soy.

En un millón de pedazos ya veras
y no será difícil encontrar tus pechos
entre los pechos de las demás mujeres,
ni siquiera tu culo,
ni tu vulva.

Pero tu cerebro...ufff
eso es ya otra historia
ni siquiera ahora que aún está todo en su sitio
tengo esperanzas de dar con él.

Y cogía una cerveza de la nevera
y me la bebía de un solo trago,
le arrancaba las alas a las moscas,
las antenas a las hormigas
y el amor era una tontería de mayores,
una excusa contra la soledad,
una falta de amor propio.

Y ahora el amor dice aquí y ahora
y allí y ahora estoy yo.

Abierto,
dispuesto,
suyo.

Y de ti ni rastro,
otra vez.

Y lloro como un enfermo sin cura,
un estúpido hombre de las cavernas
y te escribo algo aqui en mi blog
la literatura de los pobres.

En un millón de pedazos va a reventar el mundo,
al menos el tuyo
y esta vez yo,
te lo prometo,
no estaré aquí para juntar los trocitos.