Si la semana tuviera ocho días
ella me dedicaría uno entero para mí.
-Tengo trabajo, lo siento.
Y la entiendo.
Como entiendo su falta de cobertura
o que no me conteste el teléfono.
Me llevo muy bien con la muchacha de su contestador,
creo que se llama Ana,
la muchacha me refiero, no ella,
ella se llama como quiera.
Por cierto:
La de locuras que puede hacer un hombre
por unos simples labios.
En fin......
pues eso a lo que iba,
como se llama como queire,
a veces se llama amor,
otras deseo
y la mayoría da igual como la llames
porque ni aparece.
Yo creo que se folla a ella misma frente al espejo,
tiene que excitarse por fuerza si se ve.
Es lógico.
Diez años de mi vida daría yo por ser multiorgásmico,
mujer no, eso nunca,
bastante tengo ya con esta adicción a los calzones rojos
desde este lado.
Que solo los veo y erupciono
y luego me enamoro
y en las siguientes tres centésimas ya estoy de rodillas.
Tiene acento extraño,
se llama Ana, seguro,
le estoy tomando mucho cariño.
Espero que no me la quite
con un absurdo backtone.
- !Ay Ana si supieras cuanto la quiero!
Y Ana a lo suyo.
Es fría sí.
Pero no importa.
Estoy acostumbrado a la gelidez
desde que me encapriché de la antártida.
Si la besas en la boca mucho rato
puedes suprimir el hielo de las copas.
Y ahora no tiene señal....
No se porque los lunes se llaman lunes
en lugar de tener mi nombre
que ahora seguramente ella estaría
trepándome la espalda con las uñas.
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