Confieso que a veces me importa más el color de tus calzones que el de tus ojos, la altura de tus tacones que la amplitud de tu sonrisa.
Sospecho que sabes que me crecen margaritas en las manos si una morena cualquiera me regala en un descuido el paisaje de un abismo en el escote.
Deducirás por los garabatos que encuentras en el folio donde se escribe mi destino que tengo cicatrices del tamaño de su nombre, que a veces bebo para olvidar que no la olvido, o que el amor cada día me resulta más un pacto que se hace por cariño, que un sentimiento que te nace desde dentro.
Quizás también a estas alturas podrías opinar que soy un mierda y estarías acertando a la primera. Que me apellido fracaso y alguna noche, en camas que no te reconocen, respondo con ladridos al deseo en medias que tú no te pondrías.
Que uso la mentira de un modo tan violento que también la verdad ya me parece fantasía. Que bajo esta piel de mi pecho guardo por orden afectivo los cadáveres de todas esas mujeres que al final se quedaron con el guapo.
Soy nostalgia ya ves y a veces odio, otras ni siquiera sé qué puedo ser que no sea tuyo.
Un número en tu agenda del celular, un día de tu semana más horrible. Mascota, si decides, incluso piedra,o algo que se mueva cuando hables como una marioneta o tan solo un nombre mas en tus contactos de facebook
No sé qué puedo ser si tú no eres, ni sé qué quiero ser si no me haces.
Seguramente ignores que me sé las facciones de algunas actrices porno mejor que las mías ante la crueldad de los espejos. Que si pienso a veces en el suicidio es por las ganas de matar a mi otro yo, que la infidelidad es el camino más corto de ser fiel conmigo mismo.
No sabrás nunca en qué pienso cuando no pienso en ti, ni qué hago cuando no estoy contigo. Perderás la guerra si tu lucha es secuestrar mi poesía a punta de hasta nunca y un portazo. Hallarás mi tristeza desnuda,mi ansiedad esquizofrénica, este modo de estar solo por no tenerme, de no hablar por no escucharme. Temerás mis diez segundos de arrebato mientras busco mi dolor dentro del alma.
Seguramente no te enseñaré las cartas donde llueven palabras sobre mi ego dormido, no elegirás mi ropa y mi cuello tendrá el olor del champú que compraba mi madre. No abandonaré nunca en la botella de cerveza esta seguridad de matarme lentamente.
Así que si te quedas, si aún a pesar de esto no te marchas, es que además de estar loca como una cabra, voy a empezar a creer que me quieres.
martes, 27 de marzo de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
El hombre que se abrasaba a los postes sexta parte
"Cara de perro" sabía tres idiomas. El castellano, el de los ojos y el de los puños. Normalmente no le hacía falta llegar a usar el segundo y de hacerlo solía sobrarle el tercero. Solamente una vez lo vi llegar a ese punto fatídico, hacía casi dos años de aquello y aún tenía pesadillas.
"Cara de perro" bebía whisky solo. -El ron es para maricones acomplejados, la ginebra para borrachos con excusas digestivas y el vodka para desinfectar las heridas. - decía con la crudeza con la que se afeita un camionero en el baño de una gasolinera. -Si yo tuviera un bar, solo habría whisky. Whisky y tequila para brindar, por si a Pamela se le ocurre volver-
Obviamente "Cara de perro" no tenía un bar y Pamela no volvería nunca. Ella era una mexicana de sueño, que desapareció de su vida de la noche a la mañana.
- Nunca ames a una mujer. Quiérela cuanto puedas pero jamás se te ocurra amarla. Amar es el límite, una vez llegas, ya no puedes ofrecer nada más, ella lo sabe y se marcha. Las mujeres necesitan cierta incertidumbre en el amor, pensar que aún lo intenso, lo verdaderamente explosivo está por llegar. Si se lo das, ¿qué sentido tiene quedarse a tu lado? Ya tuvo su premio, el máximo. Cualquier persona coherente prefiere el misterio a la rutina. - Decía "Cara de perro" sin soltar el cigarrillo de la boca.
Me respetaba, quizás porque yo lo escuchaba sin interrumpirlo, no me esforzaba en absoluto. No era un hombre sabio pero había sufrido tanto que le sobraba inteligencia. Estar cerca de él, era como entrar dentro de una burbuja protectora. Quien me veía a su lado me respetaba, incluso memorizaban mi rostro y me saludaban allá donde me vieran.
- El amor es una mierda, te lo digo yo, pero se acaba, siempre se acaba. En cambio el odio puede ser infinito. Yo siempre odiaré a mi padre. El odio te hace duro,te marca los rasgos de la cara, para ser alguien en la calle, tienes que haber odiado con más intesidad de la que hayas querido. Parece que tú nunca has odiado a nadie.- Me dijo mientras observaba de entre ojo a una morena que pedía un Martini.
- Yo también tenía una Pamela . Le confesé aprovechando su silencio.
Me miró como nunca lo había hecho antes, con un toque de sensibilidad que a su rudo rostro le venía como una escena porno a una película de Disney. -Daniela- le gritó a la camarera- Pon cuatro chupitos de tequila- Me golpeó el hombro y brindamos bruscamente por el odio.
"Cara de perro" bebía whisky solo. -El ron es para maricones acomplejados, la ginebra para borrachos con excusas digestivas y el vodka para desinfectar las heridas. - decía con la crudeza con la que se afeita un camionero en el baño de una gasolinera. -Si yo tuviera un bar, solo habría whisky. Whisky y tequila para brindar, por si a Pamela se le ocurre volver-
Obviamente "Cara de perro" no tenía un bar y Pamela no volvería nunca. Ella era una mexicana de sueño, que desapareció de su vida de la noche a la mañana.
- Nunca ames a una mujer. Quiérela cuanto puedas pero jamás se te ocurra amarla. Amar es el límite, una vez llegas, ya no puedes ofrecer nada más, ella lo sabe y se marcha. Las mujeres necesitan cierta incertidumbre en el amor, pensar que aún lo intenso, lo verdaderamente explosivo está por llegar. Si se lo das, ¿qué sentido tiene quedarse a tu lado? Ya tuvo su premio, el máximo. Cualquier persona coherente prefiere el misterio a la rutina. - Decía "Cara de perro" sin soltar el cigarrillo de la boca.
Me respetaba, quizás porque yo lo escuchaba sin interrumpirlo, no me esforzaba en absoluto. No era un hombre sabio pero había sufrido tanto que le sobraba inteligencia. Estar cerca de él, era como entrar dentro de una burbuja protectora. Quien me veía a su lado me respetaba, incluso memorizaban mi rostro y me saludaban allá donde me vieran.
- El amor es una mierda, te lo digo yo, pero se acaba, siempre se acaba. En cambio el odio puede ser infinito. Yo siempre odiaré a mi padre. El odio te hace duro,te marca los rasgos de la cara, para ser alguien en la calle, tienes que haber odiado con más intesidad de la que hayas querido. Parece que tú nunca has odiado a nadie.- Me dijo mientras observaba de entre ojo a una morena que pedía un Martini.
- Yo también tenía una Pamela . Le confesé aprovechando su silencio.
Me miró como nunca lo había hecho antes, con un toque de sensibilidad que a su rudo rostro le venía como una escena porno a una película de Disney. -Daniela- le gritó a la camarera- Pon cuatro chupitos de tequila- Me golpeó el hombro y brindamos bruscamente por el odio.
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El hombre que se abrasaba a los postes
sábado, 17 de marzo de 2012
El hombre que se abrasaba a los postes quinta parte
Lo bueno del alcohol, es que con cuatro copas encima cualquier mujer te parece accesible. De no estar bebido, lo que está claro es que no se me hubiera ocurrido acercarme a semejante mujer. Una vez, un amigo de esos que uno acaba conociendo para no beber solo me dijo:
- Cuando estés borracho y te guste mucho una mujer, réstale la mitad de su belleza, la otra mitad es fantasía.
Fantasía o no, cuando la tuve a dos metros, no me salió una palabra, solo una especie de gemido ridículo, lo suficientemente grave para que la música no lo tapara y se perdiera en un acorde.
Ella hizo algo parecido a sonreír, me quitó el vaso de la mano y se lo bebió de un solo trago. De haberse vuelto en ese momento, hubiera lamido el borde del vaso, con la misma curiosidad, que un niño un helado de tres sabores. Pero se quedó allí casi sin parpadear y tuve la sensación de que me estaba viendo desnudo.
Era linda, no linda de esas que tienes cerca y suspiras, linda de aquellas otras que tienes lejos y te falta el aire.
La invité a otra copa y ella al paisaje de su escote, era injusto, quizás, me salió muy económico mirar a través de las puertas del infierno. Luego me dijo su nombre y con su lápiz de ojos y en mi cajetilla de cigarros puso su número de telefono.
Me dijo que llegaba tarde, aunque no especificó de donde, supongo que intuyó, que de yo saberlo, la hubiera esperado allí el resto de mi vida. Así que mientras el cincuenta por ciento de su belleza atravesaba la pista de baile hacia la salida, yo me llevé a casa el otro cincuenta, para demostrarle a solas que los borrachos, a veces, también decimos la verdad.
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El hombre que se abrasaba a los postes
martes, 6 de marzo de 2012
Amigas
No debe ser sencillo tenerla a pocos centímetros y no pensar en arrancarle algún beso. Cuando digo alguno me refiero a mil y en todos ellos usar la lengua.
Hay mujeres de las que uno, no puede hacerse amigo, de serlo solo la falsedad consigue mantener ese contacto. No se puede luchar contra la sangre, de hecho puedo llegar a admirar a quien teniendo cerca la belleza, consigue tener un diálogo decente. A quien es capaz de hablar del clima mientras piensa en lamerle las tetas y que la temperatura cambie, hasta que el hombre del tiempo piense en el suicidio por su enésimo fallo.
Hablo, solo desde el olor, no era perfume, era ella, he pasado a tres metros, quizás cuatro y me ha pegado con la fuerza de un boxeador, que acaba de enterarse que su mujer le es infiel, en todo el cráneo. No he besado la lona, he lamido su ausencia, a cada paso que me alejaba de su piel.
He pensado en los hombres de su vida, en sus vecinos, en sus amigos, en sus compañeros de trabajo. En cómo harán para disimular el deseo, cómo consiguen que una evidencia tan letal sea cotidiana. Me han dado pena. Mucha. Saber que se limpian con papel higiénico una atracción de la que seguramente disimularan con frases absurdas sobre el verano.
Me he ido calle arriba, silbando una canción de hombre feliz. Teniendo la certeza de que tener una "amiga" así, es como conservar eternamente un ferrari en el garaje. Y a menos que sepas mucho de meteorología ni siquiera podrías decir algo coherente.
Para mi "amiga" paloma
Hay mujeres de las que uno, no puede hacerse amigo, de serlo solo la falsedad consigue mantener ese contacto. No se puede luchar contra la sangre, de hecho puedo llegar a admirar a quien teniendo cerca la belleza, consigue tener un diálogo decente. A quien es capaz de hablar del clima mientras piensa en lamerle las tetas y que la temperatura cambie, hasta que el hombre del tiempo piense en el suicidio por su enésimo fallo.
Hablo, solo desde el olor, no era perfume, era ella, he pasado a tres metros, quizás cuatro y me ha pegado con la fuerza de un boxeador, que acaba de enterarse que su mujer le es infiel, en todo el cráneo. No he besado la lona, he lamido su ausencia, a cada paso que me alejaba de su piel.
He pensado en los hombres de su vida, en sus vecinos, en sus amigos, en sus compañeros de trabajo. En cómo harán para disimular el deseo, cómo consiguen que una evidencia tan letal sea cotidiana. Me han dado pena. Mucha. Saber que se limpian con papel higiénico una atracción de la que seguramente disimularan con frases absurdas sobre el verano.
Me he ido calle arriba, silbando una canción de hombre feliz. Teniendo la certeza de que tener una "amiga" así, es como conservar eternamente un ferrari en el garaje. Y a menos que sepas mucho de meteorología ni siquiera podrías decir algo coherente.
Para mi "amiga" paloma