¿Qué otra cosa podía hacer con las manos que no fuera romperte las costuras de Los calzones?
Creo que dos segundos antes de arrodillarme te vi a los ojos, luego tus muslos se abrieron como las puertas mecánicas de los grandes almacenes y un liquido trasparente inundó mi lengua.
Lamí despacio, izquierda y derecha, arriba y abajo, ambos orificios, con gula, con hambre,con sed, absorbiendo dulcemente la pelotita que hacía crujir tu espalda.
En ese momento en mi cabeza sonaba la melodía del camión de los helados.
Y tú haciendo algo parecido a jadear pero con música, tus dedos tecleando canciones en la espesura de mis cabellos, cada vez que me faltaba el aire veía esa luz que dicen que anuncia la muerte, luego subía la cabeza miraba tu boca entreabierta suspirando y volvía mi sed interminable, la asfixia como necesidad de respirate por dentro.
Fue justo en ese momento, cuando tu voz dijo basta y yo no tenía certeza alguna de donde me latía el corazón, si en el hueco de siempre o en el mismo pene cuando me despertó la humedad de las sábanas.
Ni siquiera me limpié, me puse del otro lado y te eché terriblemente de menos.
martes, 24 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Otoño 2011
Otoño 2011, habitación cuarenta y cinco del hotel de mi
corazón,
alguien se debió dejar el aire condicionado puesto,
hace frío.
Afuera está nublado,
no hay un sólo meteorólogo que acierte sobre este cielo,
al menos antes eran mujeres y si se equivocaban
le dibujabas un sol entre los muslos.
Da vértigo salir a la jungla de asfalto,
ir en contra de la moda
es como llevar una kalashnikov en plena calle
todos te observan con terror.
Chica guapa se enamora de chico guapo,
chico feo escribe un poema
reventándose espinillas contra el espejo.
Y otra vez gira el mundo a la inversa
para que tú y yo siempre
estemos en el lugar equivocado.
Así funciona,
¿te acuerdas de Michelle?
después de leer el alquimista
solo creía en las señales
y una día cualquiera de lluvia
se salta un disco pare
y un camión le pasa por lo alto.
Michelle, tan linda ella,
yace ahora en una caja de galletas.
O Matilda, la dueña de la tienda de incienso,
cuarenta y cinco años esperando al hombre de su vida,
rasurando su vulva virgen hasta de su dedo meñique.
Nadie debió decirle que los milagros
no traían un pene incorporado.
Y es que el mundo es una mierda
aunque a veces,
le de por oler a chanel número cinco.
En la portada de la revista de hoy
una colombiana que baila
besa a un futbolista que corre
y de ti ni rastro.
Ni en la contraportada,
ni en las páginas intermedias.
Ni siquiera en los anuncios eróticos.
Y tú siempre eres la noticia más importante de mi vida.
Me dan pánico los hombres con paraguas
o que para hacerse famoso
baste la opción de hacerse asesino en serie.
Y la cárcel llena de hombres que no supieron amar
y la calle repleta de mujeres que no se dejan querer
y yo en terreno de nadie,
sin saber amarte,
sin querer quererte.
Y podría...
no sé si sabría...
pero podría...
intentarlo.
Debía ser hermoso todo esto
cuando el amor cabía en una carta.
Hará dos vidas que no miro en el buzón
esta que vivo ahora
y la que tú te llevaste.
A rastras,
a algún lugar que no conozco.
Y los hospitales llenos de personas agarrándose a un suspiro
y las azoteas abarrotadas esperando un suspiro que los ayude a caer.
A la inversa siempre.
La vida es una noria
que a veces se cree montaña rusa.
Y descarrila.
Yo solo quería ver otra vez el padrino
y leer a bukowski
y que de pronto sonara el timbre
y fueras tú
vestida de me voy a tragar tu tristeza de un orgasmo.
La soledad no estar solo conmigo,
la soledad es no saber con quién estás tú.
En que postura,
en que escalón del universo
perdí tu rostro.
La soledad es un domingo que se repite consecutivamente
tan cruel,
que al final llegas a amar todos los lunes.
Y Micaela que es puta
y su madre una beata brasileña,
piensa venir a verla bailar danza clásica
en un teatro lleno de abrigos y corbatas.
Y las ratas del puente del oeste
que no entendieron que aquella lata de atún
era la última cena de un abogado
que perdió el juicio con su mujer,
a sus hijos,
su casa
y ya nada más que le queda
odio.
Y una lata de atún vacía.
Y aquí yo,
en la habitación veinte de un hostal de mi alma,
otoño nublado del 2011
escribiendo un poema
y teniendo la absoluta certeza
de no poder cambiar el mundo
y esperando sin embargo que una llamada tuya
al menos consiga
cambiar el mío.
alguien se debió dejar el aire condicionado puesto,
hace frío.
Afuera está nublado,
no hay un sólo meteorólogo que acierte sobre este cielo,
al menos antes eran mujeres y si se equivocaban
le dibujabas un sol entre los muslos.
Da vértigo salir a la jungla de asfalto,
ir en contra de la moda
es como llevar una kalashnikov en plena calle
todos te observan con terror.
Chica guapa se enamora de chico guapo,
chico feo escribe un poema
reventándose espinillas contra el espejo.
Y otra vez gira el mundo a la inversa
para que tú y yo siempre
estemos en el lugar equivocado.
Así funciona,
¿te acuerdas de Michelle?
después de leer el alquimista
solo creía en las señales
y una día cualquiera de lluvia
se salta un disco pare
y un camión le pasa por lo alto.
Michelle, tan linda ella,
yace ahora en una caja de galletas.
O Matilda, la dueña de la tienda de incienso,
cuarenta y cinco años esperando al hombre de su vida,
rasurando su vulva virgen hasta de su dedo meñique.
Nadie debió decirle que los milagros
no traían un pene incorporado.
Y es que el mundo es una mierda
aunque a veces,
le de por oler a chanel número cinco.
En la portada de la revista de hoy
una colombiana que baila
besa a un futbolista que corre
y de ti ni rastro.
Ni en la contraportada,
ni en las páginas intermedias.
Ni siquiera en los anuncios eróticos.
Y tú siempre eres la noticia más importante de mi vida.
Me dan pánico los hombres con paraguas
o que para hacerse famoso
baste la opción de hacerse asesino en serie.
Y la cárcel llena de hombres que no supieron amar
y la calle repleta de mujeres que no se dejan querer
y yo en terreno de nadie,
sin saber amarte,
sin querer quererte.
Y podría...
no sé si sabría...
pero podría...
intentarlo.
Debía ser hermoso todo esto
cuando el amor cabía en una carta.
Hará dos vidas que no miro en el buzón
esta que vivo ahora
y la que tú te llevaste.
A rastras,
a algún lugar que no conozco.
Y los hospitales llenos de personas agarrándose a un suspiro
y las azoteas abarrotadas esperando un suspiro que los ayude a caer.
A la inversa siempre.
La vida es una noria
que a veces se cree montaña rusa.
Y descarrila.
Yo solo quería ver otra vez el padrino
y leer a bukowski
y que de pronto sonara el timbre
y fueras tú
vestida de me voy a tragar tu tristeza de un orgasmo.
La soledad no estar solo conmigo,
la soledad es no saber con quién estás tú.
En que postura,
en que escalón del universo
perdí tu rostro.
La soledad es un domingo que se repite consecutivamente
tan cruel,
que al final llegas a amar todos los lunes.
Y Micaela que es puta
y su madre una beata brasileña,
piensa venir a verla bailar danza clásica
en un teatro lleno de abrigos y corbatas.
Y las ratas del puente del oeste
que no entendieron que aquella lata de atún
era la última cena de un abogado
que perdió el juicio con su mujer,
a sus hijos,
su casa
y ya nada más que le queda
odio.
Y una lata de atún vacía.
Y aquí yo,
en la habitación veinte de un hostal de mi alma,
otoño nublado del 2011
escribiendo un poema
y teniendo la absoluta certeza
de no poder cambiar el mundo
y esperando sin embargo que una llamada tuya
al menos consiga
cambiar el mío.
lunes, 2 de mayo de 2011
domigos
Los domingos son días pesados. Días que te oprimen el pecho. Nunca me ha dado por estudiar estadísticas de suicidios pero estoy seguro que los domingos se marcha mucha gente.
Incluso creo que gran parte de ellos lo hacen por amor. Yo no me mataría nunca pero reconozco que como fantasía tétrica siempre he tenido aquella de ser asesinado por una mujer. Por asfixia si puedo elegir.
Llegar al paraíso desde el paraíso. Algo así.
No puedo negar que soy algo masoquista, es evidente, disfruto cediendo el poder, el lado izquierdo de la cama, mi piel como premio al azote compulsivo, al desgarro de la ropa.
Mi mente, que deje ser mía, que se alterne con la tuya, que se haga una y esa sea dulcemente caprichosa, débilmente dolorosa y sucia, intensamente sucia.
Por eso ladro ahora creo, es domingo. Los domingos la terraza siempre parece que está a más altura y tus manos a más kilómetros y tus tacones.......
(Me vergüenza que lamer tus tacones me de placer)
Me avergüenza el espejo, creo que es más cruel que los ojos de cualquier mujer que he conocido hasta ahora. De hecho afirmo que nunca unos ojos de mujer me han parecido crueles.
Y tengo suerte, la humillación lejos de lo perverso me roba al ego hasta que el fango me cubre la nariz.
Debes creerme ser tortuga en este mundo tan fashion es una auténtica mierda.
Y yo soy tortuga mucho tiempo, a veces lo alterno con marmota. Y me duermo. Y me olvido. Y te sueño.
Hoy es domingo y juro por tus pómulos volcánicos que no tengo ganas de morirme de lo que no estoy del todo seguro es de que tú no tengas ganas de matarme.
Por asfixia por favor.
Y me masturbo.
Incluso creo que gran parte de ellos lo hacen por amor. Yo no me mataría nunca pero reconozco que como fantasía tétrica siempre he tenido aquella de ser asesinado por una mujer. Por asfixia si puedo elegir.
Llegar al paraíso desde el paraíso. Algo así.
No puedo negar que soy algo masoquista, es evidente, disfruto cediendo el poder, el lado izquierdo de la cama, mi piel como premio al azote compulsivo, al desgarro de la ropa.
Mi mente, que deje ser mía, que se alterne con la tuya, que se haga una y esa sea dulcemente caprichosa, débilmente dolorosa y sucia, intensamente sucia.
Por eso ladro ahora creo, es domingo. Los domingos la terraza siempre parece que está a más altura y tus manos a más kilómetros y tus tacones.......
(Me vergüenza que lamer tus tacones me de placer)
Me avergüenza el espejo, creo que es más cruel que los ojos de cualquier mujer que he conocido hasta ahora. De hecho afirmo que nunca unos ojos de mujer me han parecido crueles.
Y tengo suerte, la humillación lejos de lo perverso me roba al ego hasta que el fango me cubre la nariz.
Debes creerme ser tortuga en este mundo tan fashion es una auténtica mierda.
Y yo soy tortuga mucho tiempo, a veces lo alterno con marmota. Y me duermo. Y me olvido. Y te sueño.
Hoy es domingo y juro por tus pómulos volcánicos que no tengo ganas de morirme de lo que no estoy del todo seguro es de que tú no tengas ganas de matarme.
Por asfixia por favor.
Y me masturbo.