Marilyn tenía mas glamour sentada en el water meando, que tú con ese vestido alquilado.
Y sin embargo te balanceas por la calle en un columpio imaginario como si todo tu
alrededor más cercano se hubiera enamorado de ti al instante.
Lo cierto es que eres guapísima y tienes ese cuerpo con el que sueña cualquier quinceañero
con acné. Pero se te olvida siempre que la belleza no es más que azar y si no sabes usarla
es ella la que al final acaba usándote a ti.
Sin cerebro no eres más que carne, el rollo efímero de hormonados de gimnasio o la eterna amante
de ejecutivos con casas de tres plantas.
Te miro entre el deseo y el rechazo, la guerra confusa entre el pene y el cerebro, un segundo te cruzas
por la avenida de mis ojos, para luego levantar la cabeza con esa superioridad que te presta la talla
noventa y cinco de un escote de poster de cabina de camionero.
De espaldas mientras te vas alejando de mi campo de visión, tu trasero aeróbico me hace una entrevista
a la que contesto con desganados monosílabos. No mereces ni una sola frase en mi memoria.
Seguramente cualquiera podría pensar que esta prosa que te dedico es por simple rechazo ocular,
por querer y no poderte, por que no accederías a mi cama y con una dosis triple de esos cócteles
tan absurdos que te tomas.
Pero no, creeme, he follado contigo mentalmente y no es para tanto.
jueves, 21 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
Me gusta tanto que no me importa
que no use ropa sexy los viernes por la noche.
Por que cuando sonríe
se me olvidan todas las mujeres que no tuve.
Y la magia es verla besar el borde de la copa,
mientras a mis ojos le dan por clavarse en lo más tímido de su escote
y los suyos me colorean los pómulos del color que más le gusta.
Luego parpadea y yo la imito
y en centésimas de segundos compartimos
la oscuridad donde se administran los secretos.
Crecen crucigramas desnudos en el espacio que habita
entre su piel y la mía,
las palabras en fila de a una
se le cuelgan de la comisura de los labios,
está tan cariñosa cuando le interpreto los silencios
que me tragaría las palabras que no dice
para luego juntarlas con las mías
y suspirarle un poema pulmón adentro.
Pero hasta que su "tú" y mi "yo"
nos sea un "nosotros"
no volverá a haber pasión en el mundo de los verbos.
Se sienta, me observa,
sé que si descruza las piernas en este instante
habrá un cadáver con mi apellido
en el mismo suelo que ahora pisa.
Yo debo ser el hombre con más muertes de la historia.
Ahora se enciende un cigarro
yo sólo espero que el aire
me bese con el humo de su boca
ahora que todavía nuestros labios
se sueñan en habitaciones diferentes.
Y el mundo a lo suyo
sin percatarse de lo nuestro
continúa girando a su antojo
y mientras esperamos que nos crezcan las manos
nos seguimos haciendo el amor con las pestañas.
para mariel...
que no use ropa sexy los viernes por la noche.
Por que cuando sonríe
se me olvidan todas las mujeres que no tuve.
Y la magia es verla besar el borde de la copa,
mientras a mis ojos le dan por clavarse en lo más tímido de su escote
y los suyos me colorean los pómulos del color que más le gusta.
Luego parpadea y yo la imito
y en centésimas de segundos compartimos
la oscuridad donde se administran los secretos.
Crecen crucigramas desnudos en el espacio que habita
entre su piel y la mía,
las palabras en fila de a una
se le cuelgan de la comisura de los labios,
está tan cariñosa cuando le interpreto los silencios
que me tragaría las palabras que no dice
para luego juntarlas con las mías
y suspirarle un poema pulmón adentro.
Pero hasta que su "tú" y mi "yo"
nos sea un "nosotros"
no volverá a haber pasión en el mundo de los verbos.
Se sienta, me observa,
sé que si descruza las piernas en este instante
habrá un cadáver con mi apellido
en el mismo suelo que ahora pisa.
Yo debo ser el hombre con más muertes de la historia.
Ahora se enciende un cigarro
yo sólo espero que el aire
me bese con el humo de su boca
ahora que todavía nuestros labios
se sueñan en habitaciones diferentes.
Y el mundo a lo suyo
sin percatarse de lo nuestro
continúa girando a su antojo
y mientras esperamos que nos crezcan las manos
nos seguimos haciendo el amor con las pestañas.
para mariel...
viernes, 15 de octubre de 2010
un monton de cosas
Debería de huir lejos, más lejos,
mucho más lejos aún de donde alcances,
a algún pueblo perdido que no sepa
lo que se siente al pronunciar tu nombre.
A un lugar sin mar, ni veraneos,
ni chicas con sombrero que te observan
con la crueldad de quien añora algo.
A un mundo donde nadie se pregunte,
que fue de aquella diosa casi rubia
que paseaba conmigo de la mano.
Debería de correr hasta que el sur
no sea más que norte y anochezca
antes en tu cintura que en mis ojos
y la poesía olvide por completo
los versos que le debo aún a tu boca.
Amanecer desnudo en cualquier cama
que nunca haya gozado tu perfume,
abrirle las cortinas a mi vida
y que un paisaje con tu dulce ausencia
me folle en mi postura mas sumisa.
Debería de marcharme de mi mismo,
de ti, de mi familia, de mis "amigos"
de tu cabello al viento de levante,
de tu no se,
de mí ojalá,
de tú otro día.
De la canción aquella del suspiro,
de tú quiéreme algo más o no lo siento,
de mí no saber odiar lo que te quise.
Debería de huir de una vez por todas,
también de tu latir descompasado,
también de mi tic-tac sin segundero,
también de lo que queda en el recuerdo.
Debería de alejarme y sin embargo,
sigo aquí en el mismo punto exacto
donde aquella mañana me dejaste.
mucho más lejos aún de donde alcances,
a algún pueblo perdido que no sepa
lo que se siente al pronunciar tu nombre.
A un lugar sin mar, ni veraneos,
ni chicas con sombrero que te observan
con la crueldad de quien añora algo.
A un mundo donde nadie se pregunte,
que fue de aquella diosa casi rubia
que paseaba conmigo de la mano.
Debería de correr hasta que el sur
no sea más que norte y anochezca
antes en tu cintura que en mis ojos
y la poesía olvide por completo
los versos que le debo aún a tu boca.
Amanecer desnudo en cualquier cama
que nunca haya gozado tu perfume,
abrirle las cortinas a mi vida
y que un paisaje con tu dulce ausencia
me folle en mi postura mas sumisa.
Debería de marcharme de mi mismo,
de ti, de mi familia, de mis "amigos"
de tu cabello al viento de levante,
de tu no se,
de mí ojalá,
de tú otro día.
De la canción aquella del suspiro,
de tú quiéreme algo más o no lo siento,
de mí no saber odiar lo que te quise.
Debería de huir de una vez por todas,
también de tu latir descompasado,
también de mi tic-tac sin segundero,
también de lo que queda en el recuerdo.
Debería de alejarme y sin embargo,
sigo aquí en el mismo punto exacto
donde aquella mañana me dejaste.
lunes, 4 de octubre de 2010
No sigas el camino amarillo
Tantas veces he sentido
el deseo de haber podido nacer
siendo invisible,
transparente
como contemplar a través del cristal de una ventana;
inmaterial como la mágica presencia
de la niebla.
Así hubiera evitado
ser evidente para que se me juzgara
señalándome con una culpa
que, por mi naturaleza
hubiera sido imposible prenderme,
y ninguna razón
habría acabado
hurgando en mi costado
como en el de una aceituna.
En cambio
he pasado la mayor parte del tiempo
preocupado por esa otra dimensión
del hombre común que me hace sentir
tantas veces de paja
dedicado de sol a sol a alejar los pájaros
que me distraen de mis verdaderas obligaciones
rondando mi mente
que a la vez me traiciona
con el tumor recurrente del recuerdo.
Y, al llegar las noches,
abrazado a mi propia mentira,
como un ser hueco de oxidada hojalata
reclamando un corazón
por el que el dolor
resbale sin empaparlo
como la lluvia
desciende por el cristal.
Al presentarse la mañana,
como un viejo león de circo
vacunado contra el valor,
acobardado frente a un espejo
temiendo enfrentarse a si mismo,
y, en todo momento, como un niño
eternamente buscando un camino
que lo lleve a través del pasado
de regreso a su casa.
pd: si vi el mago de oz hoy en la tarde y la encuentro buena ¬¬