sábado, 5 de febrero de 2011

Nada

Deberías aprender a nadar,
antes de que este muerto
o tenga dos hijos.
(que no sé que es peor en este caso)

Antes de que mi emoción se reduzca
a robar paquetes de chicles
en los extensos pasillos del pronto copec.

De que me crezca la curva de la infelicidad,
mientras canto los goles
de algún futbolista tatuado,
como si el éxito suyo se pudiera compartir.

Antes de que tenga que tomar pastillas para no soñarte.

De pedir frente a las velas cada cumpleaños
el deseo de verte con tu bikini blanco
saltando en la orilla de mi playa.

Deberías aprender a nadar,
a hacer el boca a boca
el cuerpo a cuerpo,
la guerra de la piel,
la de los besos,
la paz de los abrazos
y los orgasmos.

Antes de que olvide nuestro idioma
y el scrable me parezca apasionante
y hacer el misionero los domingos
el desahogo vital de mi existencia.

De que la nostalgia pistola en mano
apunte con tus recuerdos a mi nuca
y prefiera que dispare sin clemencia
a la amnesia para siempre de tu nombre.

Deberías aprender a nadar sirena mía
antes de que suba la marea
y me ahogue en este charco de la vida.

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