domingo, 13 de marzo de 2011


Domingo, fuera hace viento, no hay una mujer con falda en cien manzanas a la redonda,no tengo resaca o sí la tengo pero es algo tan cotidiano y familiar que ya no sé distinguir si ese dolor de cabeza es por recordarte o por el abuso del alcohol.

No deberle nada a nadie es bueno sin embargo una parte de mi sigue en deuda y creo que es conmigo mismo.

Es muy jodido no tener con qué pagarme.

Alguien silba en la calle, son las tantas de la tarde y sigo en pijama, tumbado, mirando la grieta del techo, parece una cicatriz, no me pertenece del todo pero la siento mía.

Todo es mío hasta que no se demuestre lo contrario, me da igual si duermes con él y le dices palabras bonitas, o follan entre insultos que son parte del amor, a mí también me sucede a veces.

Dormir con una puta que a la mañana siguiente ya es la mujer de mi vida.

Todo es mío hasta que yo lo rechace.

Y eso hago ahora.

No te deseo. No creo que podamos hacer malabares con el calendario que cuelga en la cocina, ni pegaremos frases de amor en la nevera, no habrán te quieros en los espejos húmedos del baño, mi colonia y tu perfume no se besarán el aroma en el segundo cajón del pequeño armario que sostiene el cristal ese donde tu reflejo hacía imposibles con las flores de los azulejos.

Pensaba aquellos días que eras demasiado bonita para mí. Me veía como un ogro con una rosa entre las manos, ahora sin embargo a pesar de que te sigo viendo preciosa, te acercas más al cactus de la terraza y yo ogro aún pero no estúpido, no te toco para no dolerme.

Curioso, dolor tan buscado otras veces y ahora no lo necesito.

Tampoco un abrazo.

Hace un siglo que no tengo una erección en un abrazo.

Mañana es lunes y ahora que las páginas de nuestro libro vuelan por la ciudad como pájaros que emigran al olvido, yo empiezo mi vida desde uno, desde cero sería incapaz.

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