viernes, 24 de agosto de 2012
Nunca fuimos el amor de nadie.
Cadáveres por el suelo,de todos los hombres y mujeres que no nos supieron amar, o que nos dejaron, esperando al borde de la incertidumbre, con un beso de postal y una flor marchita.
Hoy haremos una fiesta tu y yo, nos violaremos al amor hasta que le duela.
¿Has oido gritar al amor alguna vez?
Seguro que no, es un gemido sordo, como de casada haciendo el misionero y la lista de la compra al mismo tiempo. Luego un cigarro, un cariño y a roncar.
Tu y yo le vamos a meter los dedos al amor, sin curas, papeles ni iglesias, sin firmas, ni muebles bonitos, también sin abogados y sin ropa claro.
Nos dejaremos la piel no vaya a ser
que de tanto no querernos nos de hambre.
Y brindaré con tu saliva en el cielo de mi boca, con el humo de tu cigarro me haré una muerte pasajera, un nudo con tus manos de mi cuello hasta la asfixia, y que si vuelvo a respirar sea porque tú lo necesites.
Nos diremos cuanto no nos queremos sin palabras, usando las pestañas y las manos, que mi voz solo conozca los caminos de tu nombre y se le pierda una vocal siempre en la curva de tu escote.
Caminaremos borrachos de deseo por las calles donde antes
el amor pasaba de largo sin siquiera mirarnos de reojo, cerraremos bares donde olvidamos otros nombres habitaremos parques donde jamás nos desnudaron, bailaremos con la lluvia en los zapatos, con las nubes en la boca, canciones que nunca escribieron para nosotros porque nunca fuimos el amor de nadie.
Y mañana, ya con el sol iluminando nuestras heridas nos lameremos las tristezas el uno al otro hasta que sonreír se parezca al amor. A ese amor, que se olvidaron de darnos y al que ahora, nos violamos sin ningun remordimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario