Basta con enamorarme para que la amada me escriba todo y me sea todo, lo mismo la rana y la princesa, el hangar y el avión, el atril y el poema. Solo perseguí a esta chica porque me parecía la mejor, la hembra de mayor, la jefa de la manada. Y eso debe saberse. Que se sepa, que se sepa. Nada de quererla en secreto o amarla sin decirla. ¿Quieres que sea feliz en la sombra, sin tambores ni cablegramas? ¿Que sea humilde, de verdad humilde y qué asco humilde? No, lo siento. Yo no he estudiado de eso. No concibo a Natalia sin festejarla. Si no puedo presumir no quiero vivirla. Si no puedo contarlo no quiero amarla.
Pd: deberia estar trabajando ahora, pero las letras me atraparon.
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