Yo tan sólo quería lamer zapatitos de tacón
en los escaparates de Ámsterdam,
enamorar a alguna sirena en las playas de Honolulu,
hacer muñecas de nieve en las calles de Helsinki.
Quería que una argentina hincha de boca
me cantara al oído aquel gol de Maradona,
quería espiar chicas manga
en los aseos públicos de Tokio
o que una profesora de lenguaje
me enseñara en su piel los orgasmos del teide.
Escribir frases estúpidas
por ejemplo aquella de:
"te quiero tanto todavía"
en los muros garabateados de Brooklyn,
parar el reloj de Londres con los dedos
para que todos nuestros besos se colgaran del mismo segundo,
que me negaran el matrimonio bajo la torre Eiffel
y olvidarme de ti bebiendo vodka
en cualquier ciudad con nombre de mujer.
Yo quería ser la primera fumada de su último cigarro,
los azulejos del baño un segundo antes
de que las burbujas le lamieran las axilas
o la losa aquella de mármol blanco
donde cierta chica que nunca me quiso
lanzaba el calzon entre orgasmo y orgasmo.
Quería que Shakira bailara descalza sobre mi pecho desnudo
la canción que más odiara de su vida,
que marilyn monroe hubiera mostrado un pezón
antes de morir.
He llegado a querer ser pez
cuando subía la marea entre sus piernas,
o el aire que movía su abanico
cuando abril le besaba las mejillas,
las gotitas de sudor de los escotes
de las secretarias.
o margarita si una quinceañera llamada Eva
hubiera buscado el amor entre los pétalos.
Quise ser cubito de hielo en cualquier club nudista
y abeja en tus jardines recién regados
y amante
y marido
y lesbiana obesa de cine para adultos
y de piedra,
sí también quise ser de piedra
por no tenerte ahora
Y ahora cariño mira en lo que me has convertido
que ya no quiero estar en ningún sitio
que no sea entre tus sábanas
ni quiero ser de nadie que no sea
de tus manos, de tu piel o de tu boca.
Ahora soy esto,
tuyo
y créeme reina del cosmos
que todo lo demás solo es poesía.
en los escaparates de Ámsterdam,
enamorar a alguna sirena en las playas de Honolulu,
hacer muñecas de nieve en las calles de Helsinki.
Quería que una argentina hincha de boca
me cantara al oído aquel gol de Maradona,
quería espiar chicas manga
en los aseos públicos de Tokio
o que una profesora de lenguaje
me enseñara en su piel los orgasmos del teide.
Escribir frases estúpidas
por ejemplo aquella de:
"te quiero tanto todavía"
en los muros garabateados de Brooklyn,
parar el reloj de Londres con los dedos
para que todos nuestros besos se colgaran del mismo segundo,
que me negaran el matrimonio bajo la torre Eiffel
y olvidarme de ti bebiendo vodka
en cualquier ciudad con nombre de mujer.
Yo quería ser la primera fumada de su último cigarro,
los azulejos del baño un segundo antes
de que las burbujas le lamieran las axilas
o la losa aquella de mármol blanco
donde cierta chica que nunca me quiso
lanzaba el calzon entre orgasmo y orgasmo.
Quería que Shakira bailara descalza sobre mi pecho desnudo
la canción que más odiara de su vida,
que marilyn monroe hubiera mostrado un pezón
antes de morir.
He llegado a querer ser pez
cuando subía la marea entre sus piernas,
o el aire que movía su abanico
cuando abril le besaba las mejillas,
las gotitas de sudor de los escotes
de las secretarias.
o margarita si una quinceañera llamada Eva
hubiera buscado el amor entre los pétalos.
Quise ser cubito de hielo en cualquier club nudista
y abeja en tus jardines recién regados
y amante
y marido
y lesbiana obesa de cine para adultos
y de piedra,
sí también quise ser de piedra
por no tenerte ahora
Y ahora cariño mira en lo que me has convertido
que ya no quiero estar en ningún sitio
que no sea entre tus sábanas
ni quiero ser de nadie que no sea
de tus manos, de tu piel o de tu boca.
Ahora soy esto,
tuyo
y créeme reina del cosmos
que todo lo demás solo es poesía.
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