viernes, 21 de mayo de 2010

Ya no sé vivir sin hacerme daño,
por eso te miro la mayoría de las veces
porque me dueles.

Y como me dueles me cuelgo del hilo de tu falda
y me prometo un suicidio en tus tobillos,
o espero en callejones sin salida
que tu aroma me acuchille por la espalda.

cincuenta lucas cuesta que una señora con clase te humille,
es de un país de esos que están en el mapa
pero nadie sabe que existen,
no tiene nombre y es negra,
tanto que a veces cuando apaga las luces
creo que estoy solo
y tengo miedo.

Es como volver a la infancia en un segundo.

Mi infancia sabe a amores sin besos,
a maestros con bigote
y a pistola en la cabeza.

Antes cuando el amor me salía por los poros,
bastaba una caricia de sus manos
para dejar de ser niño y volverme hombre
y siempre estaba guapo en el espejo,
el vodka servía para celebrar algo
y no para olvidarlo,
fumaba menos,
a medias
y Stoya no estaba en el fondo de pantalla del pc
con esa postura que incita al canibalismo.

A veces pienso en escribir algo inteligente,
para leerme sin saber que es mío,
porque también estas letras duelen
aunque seguramente sea esa la única razón por la que escribo.

Esa y tú por supuesto
que al otro lado
ya no piensas
que puedes salvarme.

"M" se ha quitado otra prenda,
ayer me preguntaba como hacía para entrar en su vestido
y ahora la cuestión es que pensará el vestido
tirado sobre la cama de su desnudo.

Está tan desnuda que se la ve por dentro.

Un desnudo es arte y no pornografía
cuando al mirarlo en lugar de follar
lo que quieres realmente es que esa mujer no exista.
O que no este contigo.
Ahora.

Pero ella es tan cruel que existe y respira
incluso creo que a veces también ama.

Observo aquel instante en el que sonrío
con ella que nunca fue de nadie
abrazada a mí como si fuese mía,
con esos cachitos de mona de anime
y una bufanda enamorada de su cuello,
está tan bonita que parece sacada de un cuento de hadas,
del mío....
creo que comenzaba así.....

Érase una vez un hombre feliz...........................

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