miércoles, 23 de junio de 2010

Me tomo la vida con calma,
como este café que humea
mas allá de mi nariz.

También hubo un tiempo
en que era adicto a tu perfume.
no hablo de colonias baratas,
ni de fragancias francesas,
hablo de tu piel,
olía como a fracaso,
como a caos,
como a mentira de niño.

También sabías distinta
al resto de las mujeres,
como a cumpleaños feliz,
o como a aquel acantilado de la postal
con tus letras al dorso,
palabras suícidas como yo.

También esta taza caliente,
la de los corazones rojos
te echa de menos
y mi lengua se hace nudos
para no perder aquello
que me supo a ti
hace ya algún tiempo.

Hace ya algún tiempo
también el café me sabía mejor,
contigo pertenciendo a los paisajes
y el humo de tu cigarro
abrazándose a mi cuello,
apretando suave
como perdonándome el suspiro.

Debí dejarme algo en el camino
aparte de ti
y ahora solo soy
una taza de café
a la que le falta el azúcar.

No hay comentarios: