sábado, 29 de julio de 2017

el número de poemas malos

Publicaba poemas malos y era feliz sin saber que eran malos, pero fue adquirir conciencia artística y llegar la catástrofe: a partir de entonces empece a reconocer de inmediato que mi poema era malo, que muchos de mis poemas antiguos también eran malos, y a la cabeza se me vino la ocurrencia de escribirlos en adelante solo buenos, con lo que apareció el bloqueo y la producción empezó a enflaquecer al mismo ritmo que mi ánimo se atristaba. Solo años después me di cuenta de que escribía mayor número de poemas decentes cuando me importaba cero escribirlos malos, y entonces se me vino la idea quizá no del todo estúpida de que los poemas malos son tan necesarios como los buenos. Tanto que ahora me gusta decir: “Este poema tuyo es tan bueno que no quiero ni imaginarme el número de poemas malos que te habrá costado”.

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