martes, 1 de octubre de 2019

Si alguien me ve

Si alguien me ve vendiendo mis principios en twitter,
buscando la fama en la basura de otros,
necesitando el aplauso, la palmada en la espalda.
Si alguien me ve alquilando el mar en calma,
sonriendo al enemigo,
pintando los sueños del color de otros ojos,
si alguien me ve llorando hacía dentro,
pidiéndole al futuro que no tenga prisa,
o al pasado memoria.
Si alguien me ve tarareando la canción equivocada,
votando más allá de una papeleta en blanco,
pidiendo perdón antes que permiso,
un jugo de naranja en el desayuno
o lechuga en la cena.
Si alguien me ve en alguna multitud amistosa,
en el concierto equivocado,
visionando sin puta idea cine iraní,
interrumpiendo la voz de mi madre,
desvelando secretos,
alabando las tetas siliconadas de la flaca de turno,
el culo de cualquiera que no se llame como tú.
Si alguien me ve sonriendo demasiado,
extremadamente lejos de la orilla,
demasiado alto en el paisaje,
pidiendo deseos a estrellas fugaces en lugar de a tu boca,
cumpliendo promesas en papeles,
en lugar de en tu vulva.
Si alguien me ve en el bar equivocado,
de esos donde parpadean las luces de colores
y todas las mujeres tienen nombre de cóctel,
o rogando clemencia a una diosa con tacones,
o buscando el suspiro más allá de tus nalgas.
Si alguien, cualquiera, me ve peinado a la moda,
en un puto gimnasio,
en un estúpido poema,
oliendo como huelen los hombres,
sintiendo como sienten los hombres,
si alguien me ve siendo un hombre,
pidiendo un taxi después de un orgasmo,
un número de teléfono antes del amor,
o un amor antes de un taxi.
Si alguien me ve, quien sea,
incluso tú que ya no me miras,
matando mi infancia al soplar las velas,
creyendo en el destino cuando es casualidad,
fingiendo casualidad al planear mi destino.
Llamando último tren a otro tren que pasa,
morirme de amor o de miedo,
pluralizando mis errores,
midiendo mi ego a través de una garganta,
mi hambre al vuelo de una falda,
mi sed al botón de un escote.
Si alguien me ve y ya no importa,
cuanto odio nos una
o cuanto amor nos separe,
haciendo equilibrios por las calles
que no dan a tu casa,
malabares con las pecas de una cajera del super,
impidiendo el bello desastre de un beso en la boca,
el caos eterno de un -Hola cuanto tiempo-
en otro cruce de acera.
Si alguien me ve evitando una lágrima
o fingir una sonrisa,
no quejarme de nostalgia
cuando pienso en mi padre,
evitar el saludo a un "amigo" de tantos
o envidiar sanamente el triunfo de otro.
Si alguien me ve que lo diga,
que me avise,
que me llame,
que me encuentre.
Porque empiezo a estar jodidamente cansado
de ser invisible.

No hay comentarios: