martes, 21 de abril de 2020

Quédate en casa


Al final lo importante cabía en un abrazo. El domingo no jugó el colo, ni nos bebimos la penúltima en el bar de siempre. A un montón de parejas se le ha incapacitado la posibilidad del divorcio, al no poder casarse todavía. Resulta que el paisaje necesario era ella en pijama. Que el amor empieza en uno mismo pero igual que esta pandemia, si no se expande se muere. Resultó que lo de menos era el exterior, que carecía de importancia el peinado, que sobraba la moda de anuncio, el perfume más caro, la actitud más rebelde. De repente el patio se convirtió en un juzgado, la cocina en restaurante, el living en discoteca. Los perros comenzaron a sacar a los hombres a la calle para que les diera el aire. Ahora nosotros somos los pájaros y cada barrote de la jaula, es un miedo que albergamos. Siempre he pensado que el ruido es más molesto pero el silencio es más preocupante. "Mientras el niño haga ruido todo está bien, cuando calla, cuando no se escucha ni una mosca es porque está tramando algo y no es bueno". Pues con la vida lo mismo. Está tratando de jodernos, como si ya hubiera decidido que somos los culpables. Y que quieres que te diga, para mí tiene toda la razón. Al final lo importante era la sonrisa. Ni la falda, ni el escote, ni el botón de menos, ni la prisa de más. Que el sábado no bailamos hasta las tantas en el bar de moda, ni el domingo fuimos al asado del amigo de un amigo, que piensa que la amistad es una cuestión de llenar la parrilla de carne y la conversación de cerveza. De un día para otro los amantes se quedaron sin cobertura, los lujos de muchos llenaron de bostezos los garajes, los besos fueron más una cuestión de riesgo que de amor y todos hasta el rostro más conocido de nuestras vidas se convirtió en amenaza, en enemigo. Toser es como disparar, estornudar una bomba. La fiebre una guerra. Nunca antes el hogar fue tan trinchera. Ni la calle tan peligrosa. Ahora para ver quien es mala persona basta con ver como se comporta en un supermercado. Nunca ha sido tan sencillo odiar para una generación que suprimía los recuerdos de los mayores, como si fueran historias sacadas de una película que nunca existió. Ahora la película es real y es increíble, lo mal que estamos actuando. Algunos quejándonos de que al guionista se le ha ido de las manos y otros queriendo un papel que no le corresponde a base de ir en contra del viento, que nos lleva al único puerto en el que estar a salvo. Escucho por ahí, que esto hará que la vida nos la tomemos de otra manera, que seremos mejores personas, que le daremos más valor a las cosas que realmente lo tienen, Ese tipo de cosas que no se pueden comprar. Y ojalá... Pero dejen que sospeche que una vez pasado todo esto, la buena persona seguirá siendo buena persona pero al hijo de puta, a ese no hay epidemia que lo cambie. Uno seguirá robando, el otro seguirá mintiendo. Lo único seguro ahora mismo, es que esta vez sí que es cierto, si tu te cuidas yo te cuido. #quedateencasa   

No hay comentarios: