En una página web de Malasia,
descubrí una disquería en un rincón escondida.
Con discos de black metal, una gran valía,
la música que mi corazón desata su vida.
Explorando su catálogo sin igual,
joyas de rareza encontré sin cesar.
Metal clásico y rock antológico, un ritual,
mi pasión por la música comienza a vibrar.
Con gran anhelo empecé a comprar,
la discografía completa de Darkthrone voy a lograr.
Ritmos que mi alma reconfortan en una oferta sin igual,
pero mi bolsillo no podía soportar…
Pasaron las semanas y los discos no llegaban,
la incertidumbre en mi ser se acumulaba.
Hasta que un día, martes, a las 12:40,
con alivio un extraño llamó a mi puerta.
"Buen hombre, me presento, soy Gladys, y a fedex
represento",
"Un paquete a su nombre desde Malasia le traje al
fin."
Abrí la caja con gran ilusión y avidez,
pero una desagradable sorpresa encontré en su confín.
Mi compra no había sido una proeza,
la oferta que encontré tenía un engaño en su cabeza.
Cuatro discos llegaron, ¡los mismos cuatro que compré!
Mi espíritu de coleccionista se lastimó, la decepción nació
en mi ser.
La disquería de Malasia, un tesoro oculto creí encontrar,
un lugar lleno de magia que nunca pudo ser real.
Piratería en lugar de autenticidad encontré al mirar,
un sueño de coleccionista que se esfumó sin igual.
Para mi amiga Fran :)



No hay comentarios:
Publicar un comentario