domingo, 14 de abril de 2013

La única decoración que necesita el sexo es ropa por el suelo


La única decoración que necesita el sexo
es ropa por el suelo.
Y tú encima de la cama
o de mi cuerpo,
debajo de mi pecho
o hasta dentro.

No necesita más que tus zapatos,
no quiero que camines eso es de dama
no hace falta el andar cuando me trepas,
tu sólo déjalos como si fueras
en mitad del amor que nos odiamos
a pisarme el orgasmo y la sonrisa.

Si quieres que el desnudo sea completo,
mi hambre fetichista arrancará
gemidos de un hostal al fin del mundo
desde un dedo de tu pie hasta las cejas.

Olvídate de tangas de colores,
de braguitas de encaje,
ignora el rouge que tu boca
me sepa solo a ti y viceversa.
No te pongas perfume eso es inútil
si está la primavera entre tus muslos.

Y lámeme la feria de la espalda,
araña el tobogán de mi columna
dibuja un mapa en medio de mi pecho
donde perderme siempre que te mire.
Y gímeme en la boca nunca antes
una canción me supo tan mojada.

No digas que me amas,ámame.
No lances tus promesas al futuro
y dame lo que tienes justo ahora,
toda tu incertidumbre,
los complejos,
aquello que no fuiste antes de ayer,
el verbo que no quieres que te haga,
el sudor que no sudaste con ninguno,
la saliva que olvidaste en otros besos.

Hoy seré tu insulto preferido,
el secreto que no contarías a una amiga,
la mentira que no  mientes por sincera,
la verdad que siempre omites por decencia.

Y hagamos que la ropa que decora
el suelo de esta ajena habitación
se sienta orgullosa de nosotros.

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