viernes, 19 de abril de 2013

Su vulva

Su vulva siempre estaba a punto.

Cuando por fin se quitaba muy lentamente el negro de su piel, aquellos dos labios estaban tan húmedos que solo un beso era necesario para calmar la sed.

Su vulva era lo más cerca que se podía estar del mar sin tocarlo. Lo más lejos que se podía estar del odio al prójimo.

Su vulva era paz. En su vulva la violencia era un gato de tres meses jugando con un ovillo de lana.
El caos una metáfora macabra sobre la verdadera vida. El amor un acto cobarde para disimular que el cariño lo arrasa todo.

Meter la lengua allí era girar la llave en la puerta del paraíso y descubrir por fin que dios existe de verdad y es una mujer desnuda y con tacones sentada en tu cara. Oler tan cerca el placer y hundir la cara allí donde comienza la vida de cualquiera y donde solo continua la mía.

Si me faltaba el aire, claro, pero de tenerlo lo máximo que haría con el seria un suspiro de deseo, en cambio ahora el deseo me respiraba a mí, cerca, tan cerca, que su vaho escribía la palabra orgasmo en mi garganta. Y luego la hacia desaparecer, como una ola se lleva las pisadas de los turistas.



"Estaba de rodillas, ella se subió la falda,
 aparto los calzones y se pasó el dedo por 
los labios de su vulva, luego me lo metió en 
la boca para que lo lamiera. Acto seguido soltó 
una bofetada, como si mereciera un castigo
 por probar el paraíso."


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