Perdón a los poetas de verdad, sobretodo a los que ya han publicado algún libro, perdón también a los que leen poesía,
sobretodo a los que leen versos mientras están cagando, perdón a los que aún creen que con un poema el mundo
puede ser mejor sitio para respirar, perdón a los que sueñan conquistar en estos tiempos a la chica guapa
con una estrofa dedicada y perdón a mi madre por levántarle esta mañana la voz, que no viene al caso pero así me ahorro una llamada.
Pd: Perdón a las palabras por usarlas siempre sin permiso y a mi antojo.
Porque la poesía no es subirse a un escenario
y hacer de un pub una iglesia.
Porque la poesía sería quitarle el micrófono al cura
subirse al púlpito
y de un solo poema
conseguir que le tiemblen los clavos a ese señor con barba.
Que la iglesia se convierta en un bar
con un dos por uno en cervezas.
Porque no le veo el lado poético
a robar en el kiosko de tu barrio
y sí en atracar un banco
y desde el edificio más alto de una ciudad cualquiera
lanzar los billetes para que de una vez
por fin llueva al gusto de todos.
La poesía está en los ascensores,
en la caja de vino del mendigo de la esquina,
en el michelín de la señora sin complejos.
No en la tanga asomando por el jeas
de aquella lolita sin edad,
ni ver la torre eiffel cogidos de la mano,
ni navegar Venecia al ritmo del brazo
de un gondolero con pinta de actor porno.
La poesía es que tu desnudo
enderece en mi cabeza la torre de Pisa
o barra los escombros de mi vida
tu jadeo compulsivo mientras trepas
mi piel como una gata vagabunda.
No está en el mar en sí,
y sí en verte a ti saltar las olas
con tu bikini que tardaste horas escoger.
La poesía son los castillos de arena
derrumbados por sonrisas infantiles
o el aroma de tu protector solar
haciendo que se masturben las sirenas.
Preñar a la mujer de tu enemigo
mientras el hipoteca su sonrisa
al par cuatro de un campo para socios.
La poesía es saber pedir disculpas,
no golpear con el puño las paredes
ni insultar a tu chica a no ser
que dependa de palabras despectivas
la dulce intensidad de los orgasmos.
Eyacular en tu boca, eso es poesía,
que sea fuente o manantial y tu una orilla,
no que exijas mas condón sabor a frutilla,
que tu boca sepa a mí y viceversa.
No pretender salvar el mundo con dos versos,
ni bajarle los calzones a cualquiera,
no hacer matemáticas la letra
ni esposar las palabras a una métrica
condenando la libertad del diccionario
a una lápida de rimas asonantes.
La poesía es perfumar los vertederos,
que la brisa del sur de mi tierra
altere el orden de mi hambre levantando
tu falda más allá de las mentiras.
La poesía es cicatriz y celulitis
y no entenderá jamás de pasarelas.
Es cantarte al oído una canción
(incluso por whatsapp)
e inventar un ejercito de hormigas
que te bajen por el cuello lentamente.
No el disparo a la nuca
y si de frente,
no los besos en la cara
y si con lengua,
un cigarro para dos en una cama
no una cama para uno y dos cigarros,
no café sin el azúcar de tu cuerpo,
ni trenes más veloces que los sueños,
ni mentiras con sabor a vida eterna.
La poesía eres tú
y quizás por eso
yo me crea alguna vez también poeta.
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