Me salen pájaros del pecho si me besas.
Mi reino por las cosquillas de tus alas en mi ombligo.
Te obligo a regalarme un vuelo cada día.
Y que vuelvas a besarme hasta la calma.
Y que la cama se convierta en una playa
que yo no quiero más orilla que tu espalda.
Se nos conserva el amor bien en salazón después de todo.
Y marcan las olas el paso hacia un océano de dudas.
Problemas de mis mareos y tus mareas.
Mira si quiero hundirme en tus pupilas.
Pero prométeme no ahogarme con tus miedos
Y hacer siempre de tu cuello mi bote salvavidas.
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