Que yo lo que quiero es garabatear poemas con mi lengua en tu espalda.
Y que al final se nos mezclen las silabas con la saliva.
Que se nos gasten los labios y enreden menos las palabras.
Que no quiero hablar de amor.
Ni de promesas.
Que quiero hacerte el amor a versos.
Desnudarte a miradas.
Comerte con las manos.
Que quiero el fin del mundo en tus ojos.
Que nos perdamos.
Que se te han deshecho las excusas en el filo de la falda.
Y he rozado tus caderas y buscas desesperada razones para no abandonar la cama.
Y de esas, no te preocupes, no me faltan.
Déjame que me abrigue con lo poco que nos queda.
Con los finales felices de las páginas revueltas.
Con los restos de otros poemas.
Y si te quedas, te lo prometo,
que empiezo contigo otra libreta.
Quédate esta noche y hablamos del futuro mañana
que hoy mi vista solo alcanza hasta dónde lance tu ropa interior...
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