Era curioso, en mi casa no había espejos, pronto comprendí la razón. Yo era feo. Y mi abuela una señora.
Todas
las mujeres de las cercanías apuntaban a sus hijos a futbol y a
basketbol y algunas, las más cuicas, las que tenían jardín y taza de té a
las cinco y cita con el decorador de exteriores todos los viernes en
una clínica llamada “La belleza está en el interior ja ja ja” a
natación y en algún caso más extremo a violín o piano. Incluso
había uno que se llamaba Alexito y que parecía haber salido de una
canción de locomia que estaba apuntado a ballet.
He de
reconocer que gracias a él mis defectos apenas se quedaban un rato en la
memoria de los más crueles del colegio, sobretodo cuando a Alexito no
se le ocurría otra cosa que dar giros con las manos en alto en el patio
del colegio. Le gustaba provocar desde luego.
A mí, mi abuela,
tres días exactamente después de que echara a mi abuelo de casa por
incompetencia conyugal, eso dijo, que vete tú a saber a qué se refería
con aquello, me dijo muy seria.
- A ti te voy a apuntar a un curso de poesía porque es el único modo conocido de que una mujer te diga algo bonito.
Y
allí fui yo, a escribir palabras de las que no conocía su significado
con un profesor al que su madre, que seguramente también era una señora
un día decidió que alguna mujer se enamorara de su hijo por lo que
escribía y no por como era.
Después de un tiempo de técnicas
silábicas, lecturas aburridas, ritmos, clásicos y medidas a años luz del
90-60-90. Escribí mi primer poema.
LO MAS BONITO DEL AMOR SERÍA HACERLO
Cubiertos los abedules de sonrisas mustias
en el retroceso del invierno tísico
juega Afrodita a contar baldosas
con el dedo incrédulo de la desazón.
Amante del iris de los ojos ciegos
bostezan los duendes de la tanorexia
del bosque a la almena se reparten besos
y tu boca lejos de mi extenuación.
El
profesor que aprendió a mentir en un curso a distancia de cómo decir
siempre la verdad y que no te llamen hijo de puta me dijo tocándose la
punta del bigote, con esa media sonrisa del que tiene un mercedes
esperando en el garaje.
- Cabrito con cosas así te puedes comer el mundo.
Yo
que por aquel entonces solo creía que la virgen María no había sido tan
virgen y que los verdaderos héroes no tenían capas y hacían milagros
por llegar a fin de mes le dije aturdido.
- Es que yo no quiero comerme el mundo, ya soy lo suficientemente gordo.
Fue entonces cuando se le iluminó la cara y por primera vez dijo una frase poética en todo el tiempo que duré en dicha sala de clases.
-
Estudia mucho, búscate un trabajo donde puedas ganar lo suficiente para
pagarte una puta veinte minutos todos los fines de semana porque la
única poesía que existe està bajo la falda de una mujer.
Aquel,
ya tan pronto fue el momento en el que mandé a la mierda la poesía y
desde entonces hasta ahora sólo escribo lo que me sale de los cocos
pero sobretodo lo que su vulva (bendita vulva) me dicta.
post data poco usual:
este es alexito http://ax-art-az.blogspot.com/ jejje hasta se gano un altazor ke bkn
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