miércoles, 28 de mayo de 2014

Idiotas e ignorantes

Ciframos la esperanza

en oraciones, poemas

y cartas al director

como si creyésemos

que las palabras lo curan todo

y todo lo arreglan.

Olvidamos

que el valor

se demuestra en un beso

en un grito

y en una mano alzada tras una pancarta

que pide justicia

y

libertad.

Quisimos

soluciones de menú.

Confiamos

nuestro destino

a los ilusionistas

de nada.

Y profetizamos

sobre cifras

que dependen de agencias

que trafican con miseria.

Somos idiotas.

Idiotas y cobardes.

Parece mentira

que no hayamos aprendido nada.

 Endiosemos

a los hijos de la dictadura.

y apedreemos

con el voto inútil

a eso que ellos llaman

democracia.

Somos idiotas.

Idiotas e hipócritas.

Miramos con miedo

al que duerme en un cajero

y con comprensión

al banquero cobarde

que robó su pensión al abuelo

porque era “responsable.”

Somos idiotas.

Idiotas e insensibles.

Tememos

al  inmigrante

(que no es persona)

que se desgarra la piel

saltando una valla

huyendo de la guerra

mientras justificamos

al que vende las armas

a gobiernos que luego condena.

Somos idiotas.

Idiotas y ciegos.

Porque no entendemos

que gritan más

unos ojos

encendidos de hambre

que una barricada

pero hacen menos ruido.

Porque no vimos

(o no quisimos ver)

cómo arrasaban con todo

en su propio beneficio

con el poder

que nosotros les dimos.

Porque no entendemos

(o no queremos entender)

que de esta mierda

también somos responsables

nosotros.

Somos idiotas.

Idiotas y cabezones.

Seguimos

criticando más la huelga

que los recortes de derechos.

Justificando

que haya más policía

y menos profesores

y menos médicos.

Somos idiotas.

Idiotas e ignorantes.

Y ahí,

es justo donde nos quieren ellos.

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