jueves, 15 de abril de 2010
nada te hizo justicia
Si la luz del bar en que te conocí
no hizo justicia a tus bonitos ojos,
el brillo de tu sonrisa
recorrió mis venas
como el nervioso aleteo
de una mariposa
atrapada en el liquido oro
de mi vaso de whisky.
Si la luz de aquella habitación
donde tubimos sexo por primera vez
tampoco hizo justicia a tu cuerpo,
la punta de mis dedos lo perfilaron
sin agotarse de recorrer
tus pechos y tus pezones,
de abrirse paso a tientas por tus costados
y tu penetrable vientre,
y el sabor de tu lengua en mi boca
hizo el milagro de que lo sórdido
se convirtiera en un bello éxtasis
de dos cuerpos tiernamente acariciados.
He de reconocer que los ojos
con los que te mire desde el principio
tampoco te hicieron justicia,
ni las bonitas palabras ni las promesas
le correspondían a esa cara de ángel
pero con corazón de demonio.
Lo que algunos insisten en llamar ceguera
se trata tan solo de falta de luz.
También las más bellas flores
cuando se pudren huelen mal.
Eso hace que uno descubra al final tarde,
solo en mitad de la noche y de la calle desierta,
sin encontrar un taxi y sin dinero en los bolsillos
para volver a casa o entrar en el ultimo bar,
con ese incompleto sentimiento de orgullo
de que me quiten lo bailado,
que las bonitas caras de ángel
suelen ocultar el corazón de un demonio.
para la chica con la que me encontre anoche
en aquella plaza de santa isabel
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